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SS. Pedro y Pablo

Qué le responderíamos a Jesús si hoy nos preguntara: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? / Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer

Mateo 16, 13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los …

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Novena a San José Gabriel del Rosario Brochero - 1


Oraciones para cada día de la novena, la puedes hacer tantas veces desees, de manera especial los días previos a la festividad (7 al 15 de marzo)// Fuente: radiomaria.org.ar

Oración para rezar cada día de la novena:

Señor, de Quien procede todo don perfecto: Tú dispusiste que San José Gabriel del Rosario fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia, y lo esclareciste por su celo misionero, su predicación evangélica y una vida pobre y entregada; te suplicamos que por su intercesión alcancemos la gracia que humildemente te pedimos… (pedir gracias). Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).


Día Primero: BROCHERO, HOMBRE DE FE

“La vida la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí”. (Gál. 2, 20)

BROCHERO:



Dice Jeremías 15-16: “Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba. Tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón”. La fe del Cura Brochero creció porque él cultivó, a lo largo de toda su vida, un profundo y vivo amor a la Palabra de Dios y fue constante en su simple fidelidad de oración de cada día.

LECTURA:
Brochero fue un hombre de fe. Vivió gozosamente el Misterio cristiano. Y vivió la alegría de su Sacerdocio. Solamente así se puede entender su vida y su ministerio sacerdotal. Gracias a su fe, “enamorado” del Señor y sus feligreses (“amorosos”, los llama en una de sus cartas), su entrega fue total, permanente y alegre. Su vida de fe se nutrió de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, la Misa diaria, aún en sus largos viajes, y en su pieza de enfermo, su Rosario, el Breviario que llevaba a la cintura, según testigos, y que rezaba
diariamente. “Vivía según la fe”, anota un testigo. De ahí su caridad pastoral y su muerte en cruz. En ella encontró sostén y fortaleza en su larga enfermedad y, gracias a ella, él pudo decir antes de morir: “Yo me fío de la Misericordia de Dios”.

REFLEXIÓN:
Sin una fe así, como donación personal a Cristo y, al mismo tiempo, heroica, hubiera sido imposible llevar a cabo toda la obra que cumplió. (No hubiera sido un “Instrumento” apto…). Y supo inculcar, además, como viejo “doctrinero” y tesonero “catequista”, a sus fieles, ese espíritu de Fe, que aún perdura, extendiéndose a toda su Provincia y a la Argentina.

OREMOS A DIOS PADRE

Todos: Concédenos, Señor.

• Esa Fe, Don de Dios, pero que el Cura Brochero alimentaba con la Palabra meditada y la simple fidelidad de oración de cada día.
• Esa Fe del Cura Brochero, con sus Santos Ejercicios, su catequesis serrana y su caridad heroica.
• El Señor manifieste gloriosamente, en medio de la Iglesia, la humilde santidad de este su Enviado, que fue fiel y, a su modo, quedó como algo firme en medio de nuestras Sierras, como una luz para anunciar el camino de Dios a sus hermanos.

OREMOS:
Señor, de Quien procede todo don perfecto: Tú dispusiste que José Gabriel del Rosario fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia, y lo esclareciste por su celo misionero, su predicación evangélica y una vida pobre y entregada; te suplicamos que completes tu obra, glorificando a tu Siervo con la corona de los Santos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).


Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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