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SS. Pedro y Pablo

Qué le responderíamos a Jesús si hoy nos preguntara: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? / Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer

Mateo 16, 13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los …

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Dios está dispuesto a perdonarte si estás arrepentido


Lucas 15,1-32 - Este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado // Fuente: Pildorasdefe.Net

Reflexión del Papa Francisco:

Ante todo, ¡Dios perdona siempre! No se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él no se cansa de perdonar. Cuando Pedro pregunta a Jesús: “¿Cuántas veces debo perdonar? ¿Siete veces?”. “No siete veces: setenta veces siete”. Es decir siempre.


Así perdona Dios: siempre. Y si tú has vivido una vida de tantos pecados, de tantas cosas feas, pero al final, un poco arrepentido, pides perdón, ¡te perdona inmediatamente! Él perdona siempre.

Sin embargo, la duda que podría surgir en el corazón humano está en el "cuánto" Dios está dispuesto a perdonar. Y bien basta arrepentirse y pedir perdón. No se debe pagar nada, porque ya Cristo ha pagado por nosotros.

El modelo es el hijo pródigo de la Parábola, que arrepentido prepara un razonamiento para exponerle a su padre, el cual ni siquiera lo deja hablar, sino que lo abraza y lo tiene junto a sí.

No hay pecado que Él no perdone. Él perdona todo. «Pero, padre, yo no voy a confesarme porque hice tantas cosas feas, tan feas, tantas de esas que no tendré perdón...» No. No es verdad. Perdona todo. Si tú vas arrepentido, perdona todo.

Cuando… ¡eh!, tantas veces ¡no te deja hablar! Tú comienzas a pedir perdón y Él te hace sentir esa alegría del perdón antes de que tú hayas terminado de decir todo.

Además cuando perdona, Dios hace fiesta. Y, en fin, Dios olvida. Porque lo que le importa a Dios es encontrarse con nosotros... (Homilía en Santa Marta, 24 de enero de 2015)

Oración de sanación

Señor Jesús, Tú conoces mi corazón, mi mente y mi espíritu, sabes cómo me siento y por todo lo que atravieso. Por eso reconozco que es maravilloso contar con tu presencia y tu gracia que abarca más de lo que yo pueda necesitar.

Tú me has presentado al Dios todopoderoso, no como una omnipotencia lejana, sino como un Padre cercano, un Padre bueno que me ama, me consuela, me perdona todo, y me hace sentir valioso

Miro atrás y me doy cuenta de cuánto he ofendido a este amado Padre con todas mis faltas, con mi rebeldía y mi soberbia. Me alejo de Él cuando miento, cuando no actúo bien o cuando no cumplo con mis deberes cristianos.

Tú eres tan bueno que no he ido siquiera a pedirte perdón cuando ya vienes en mi rescate a abrazarme, a consolarme, a mostrarme todo el afecto que habías estado acumulando en mi ausencia.

Me perdonas todo, ni siquiera permites expresarme porque ya Tú conoces las intenciones del corazón. Con razón la Santísima Virgen María, proclamó en su canto de alabanza que tu misericordia se extiende de generación en generación.

Oh Señor, no merezco tanta bondad de tu parte, siento que abuso de tu extrema generosidad. Pero Tú piensas diferente de nosotros. Limpia mi corazón del rencor y de la autosuficiencia y a cambio llénalo de tu amor

Amado Padre, quiero vivir una profunda Conversión, esa que se enfoca desde tu visión perdonadora. Dame la seguridad que necesita mi corazón.

Quiero ser capaz de entender tu amor y perdonar a aquel que me ha ofendido, olvidándome de sus faltas en un abrazo consolador. Amén


Frase de reflexión

"Una sociedad que abandona a los niños y a los ancianos cercena sus raíces y oscurece su futuro". Papa Francisco

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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