Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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1/9/2014

¿Miedo a quedar anticuados?

Sólo queda anticuado quien sigue modas pasajeras, porque la verdad nunca pasa. // Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

En diversos momentos de la historia surge un miedo íntimo a perder el tren del progreso, a quedarse anticuados, a sucumbir bajo acontecimientos e ideas que avanzan triunfantes.

Ese miedo es sano si lo nuevo resulta mejor que lo antiguo. Ese miedo es confuso si no hemos pensado seriamente dónde esté lo mejor y dónde lo peor. Ese miedo es suicida y enfermizo cuando algo nuevo destruye elementos buenos del pasado y avanza hacia metas irracionales, incluso negativas.

Un cristiano, ¿puede tener miedo a quedar anticuado? En realidad, si está profundamente enraizado en Cristo, si cree con fe auténtica en la Victoria del Maestro, si lee y busca vivir el Evangelio, si acoge lo que dicen el Papa y los obispos cuando exponen la doctrina católica... un cristiano así no tendrá nunca miedo a quedar anticuado.


Porque vivir según la fe de la Iglesia no es anclarse en ideas caducas que hoy sirven y mañana se tiran, sino que permite al creyente construir su existencia sobre una Roca viva y presente en el tiempo y más allá del tiempo: Jesucristo.

Por eso no tenemos miedo a quedar anticuados. El Evangelio conserva una vitalidad y un empuje que vale para todos los hombres, en todos los tiempos, a través de las diferentes culturas. Es levadura que rejuvenece, es sal que purifica, es agua que lava, es alimento que da vida eterna.

Sólo queda anticuado quien sigue modas pasajeras, quien abraza novedades sin un sano discernimiento, quien promueve libertades orientadas al capricho y a la comodidad, quien renuncia al sano sacrificio, quien avanza por la puerta amplia que lleva a la perdición (cf. Mt 7,13-14).

No tenemos miedo a quedar anticuados, porque la verdad nunca pasa, mientras que cielos y tierras quedan enjaulados en el flujo del tiempo (cf. Mt 24,35).

Ante nuestros ojos sucumben los engaños del mundo, del demonio y de la carne. La belleza del Resucitado brilla con la frescura de una mañana eterna y joven. No tenemos miedo, sino esperanza, porque Él ha vencido al mundo (cf. Jn 16,33).
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30/8/2014

Poner la otra mejilla, ¿cómo debo entender esto?

El discípulo de Cristo habrá de tener un espíritu de benevolencia y caridad tal que pueda "vencer el mal con el bien". // Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E. | Fuente: TeologoResponde.org

Pregunta:

Estimado Padre: Cuando Jesús dice que si alguien nos golpea debemos poner la otra mejilla ¿Cómo debe entenderse esto? Si alguien agrede físicamente a otro, ¿no tiene éste derecho a defenderse? Gracias.
Respuesta:

Estimado:

1. Poner la otra mejilla

Ante todo, el sentido de "poner la otra mejilla" debe entenderse en el contexto del discurso de la Montaña en que Jesucristo reforma la "ley del talión" (cf. Mt 5,38-42)

Jesucristo toma por tema la ley del talión, que se hallaba formulada en la ley judía: "habéis oído -en las lecturas y explicaciones sinagogales- que se dijo (a los antiguos): ojo por ojo y diente por diente" (cf. Manuel de Tuya, Biblia comentada, BAC, Madrid 1964, pp. 119-122).


Lo que Cristo enseña, en una forma concreta, extremista y paradójica, es cuál ha de ser el espíritu generoso de caridad que han de tener sus discípulos en la práctica misma de la justicia, en lo que, por hipótesis, se puede reclamar en derecho.

Por eso frente al espíritu estrecho y exigente del individuo ante su prójimo, pone Cristo la anchura y generosidad de su caridad. ¿Cuál ha de ser, pues, la actitud del cristiano ante el hombre enemigo? "No resistirle", no por abulia, sino para "vencer el mal con el bien" (Rom 12, 21).

Pero la doctrina que Cristo enseña va a deducirse y precisarse con cuatro ejemplos tomados de la vida popular y cotidiana y expresados en forma de fuertes contrastes paradójicos, por lo que no se pueden tomar al pie de la letra. Estos casos son los siguientes:

a) Si alguno te abofetea en la mejilla derecha, muéstrale también la otra. La paradoja es clara, pero revela bien lo que lo que debe ser la disposición de ánimo en el discípulo de Cristo para saber perdonar.

b) Al que quiera litigar contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto. Ante esto, se le promete por Cristo ceder también de buen grado su túnica. La crudeza a que llevaría esta realización hacer ver el valor paradójico de la misma. La enseñanza de Cristo es ésta: Si te quisiera quitar una de las dos prendas únicas o necesarias de tu vestido (de lo necesario o casi necesario a la vida), que no se regatee; que haya también una actitud, en el alma, de generosidad, de perdón, que se manifestaría incluso, como actitud, hasta estar dispuesto a darle también todo lo que se pueda.

c) Si alguno te requisa por una milla, vete con él dos. Esta sentencia de Cristo es propia de Mateo. La expresión y contenido de "requisar" es de origen persa. Y se expresa esto con el grafismo del caso concreto. Si se requisa por "una milla" (que es el espacio que los romanos señalaban con la "piedra milaria" = 18000 m.) habrá de responderse generosamente ofreciéndose para una prestación doble. La misma duplicidad en la fórmula hace ver que se trata de cifras convencionales. La idea es que la caridad ha de mostrarse con generosidad, enseñado por Cristo con un término técnico.

d) Da a quién te pida y no rechaces a quien te pide prestado (Lc. 6, 30). Teniéndose en cuenta el tono general de este contexto, en el que se acusan exigencias e insolencia por abuso (la bofetada, el despojo del manto, "la requisa"), probablemente este último ha de ser situado en el plano de lo exigente. Puede ser el caso de una petición de préstamo en condiciones de exigencia o insolencia.

El discípulo de Cristo habrá de tener un espíritu de benevolencia y caridad tal, que no niegue su ayuda -limosna o préstamo- a aquel que se lo pide, incluso rebasando los modos de la digna súplica para llevar a los de la exigencia injusta e insolente. El discípulo de Cristo deberá estar tan henchido del espíritu de caridad, que no deberá regatear nada por el prójimo como a sí mismo.

¿Cuál es la doctrina que se desprende de estos cuatro casos en concretos que utiliza para exponerla?

Igualmente en estos cuatro casos hay que distinguir la hipérbole gráfica y oriental de su formulación y el espíritu e intento verdadero de su enseñanza.

Y para esto mismo vale la enseñanza práctica de Jesucristo.

Así cuando el sanedrín lo procesa y cuando un soldado le da una bofetada, no le presenta la otra mejilla, sino que le dice: "Si he hablado mal, muéstrame en qué, y si bien, ¿por qué me abofeteas?" (Jn. 18,22.23).

La pedagogía de Cristo y de Pablo muestran bien a las claras que esta enseñanza no tiene un sentido material, Si en la hagiografía cristiana, (la vida de los santos), llegó el celo a alguno a practicar literalmente estos mandatos, fue ello efecto de un ardiente espíritu de caridad que se llegó a desbordar, incluso en el gesto.

2. La legítima defensa

La doctrina católica está expuesta en el Catecismo nn. 2263-2267:

"La legítima defensa de las personas y las sociedades no es una excepción a la prohibición de la muerte del inocente que constituye el homicidio voluntario. La acción de defenderse puede entrañar un doble efecto: el uno es la conservación de la propia vida; el otro, la muerte del agresor... solamente es querido el uno; el otro, no" (Santo Tomás de Aquino).

El amor a sí mismo constituye un principio fundamental de la moralidad. Es, por tanto, legítimo hacer respetar el propio derecho a la vida. El que defiende su vida no es culpable de homicidio, incluso cuando se ve obligado a asestar a su agresor un golpe mortal: "Si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia en forma mesurada, la acción sería lícita... y no es necesario para la salvación que se omita este acto de protección mesurada a fin de evitar matar al otro, pues es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la de otro" (Santo Tomás de Aquino).

La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro, del bien común de la familia o de la sociedad.
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29/8/2014

Cultivar la interioridad en la era digital

Llamadas, mensajes, tweets, alertas... teléfonos y ordenadores han cambiado nuestro acceso a la realidad. ¿Cómo lograr que sean una ayuda para nuestra vida ordinaria al servicio de Dios y de los demás?
El silencio forma parte del proceso comunicativo, al abrir momentos de reflexión que permitirán asimilar lo que se percibe y dar una respuesta adecuada // Autor: J.C. Vásconez R. Valdés | Fuente: www.opusdei.org

Las nuevas tecnologías han aumentado el volumen de información que recibimos en cada instante, y quizás hoy ya no nos sorprenda que nos lleguen en tiempo real las noticias de sitios lejanos. Estar enterado y tener datos de lo que sucede es progresivamente más fácil. Surgen, quizá, nuevos retos, y en particular este: ¿cómo gestionar los recursos informáticos?

El aumento de la información disponible impone a cada uno de nosotros la necesidad de cultivar una actitud reflexiva. Es decir, la capacidad de discernir los datos que son valiosos de los que no lo son. A veces es complicado, pues «la velocidad con la que se suceden las informaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo» (1). Si a lo anterior se suma que las tecnologías de comunicación nos ofrecen una gran cantidad de estímulos que reclaman nuestra atención (mensajes de texto, imágenes, música), es evidente el riesgo de acostumbrarse a responder a estos inmediatamente, sin tener en cuenta la actividad que estábamos realizando en ese momento.


El silencio forma parte del proceso comunicativo, al abrir momentos de reflexión que permitirán asimilar lo que se percibe y dar una respuesta adecuada al interlocutor: «Escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos»[2].

En la vida cristiana, el silencio juega un papel importantísimo, pues es condición para cultivar una interioridad que permite oír la voz del Espíritu Santo y secundar sus mociones. San Josemaría relacionaba al silencio, la fecundidad y la eficacia[3], y el Papa Francisco ha pedido oraciones «para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a menudo abrumados por el bullicio, redescubran el valor del silencio y sepan escuchar a Dios y a los hermanos»[4]. ¿Cómo conseguir esta interioridad, en un ambiente marcado por las nuevas tecnologías?

La virtud de la templanza, una aliada

Señala san Josemaría una experiencia con la que es fácil identificarse: "Me bullen en la cabeza los asuntos en los momentos más inoportunos...", dices. Por eso te he recomendado que trates de lograr unos tiempos de silencio interior,... y la guarda de los sentidos externos e internos[5]. Para alcanzar un recogimiento que lleve a meter las potencias en la tarea que realizamos, y así poder santificarla, es preciso ejercitarse en la guarda de los sentidos. Y esto se aplica de modo especial al uso de los recursos informáticos, que ‒como todos los bienes materiales‒ se deben emplear con moderación.

La virtud de la templanza es una aliada para conservar la libertad interior al moverse por los ambientes digitales. Templanza es señorío[6], porque ordena nuestras inclinaciones hacia el bien en el uso de los instrumentos con los que contamos. Lleva a obrar de manera que se empleen rectamente las cosas, porque se les da su justo valor, de acuerdo con la dignidad de hijos de Dios.

Si queremos acertar en la elección de aparatos electrónicos, la contratación de servicios, o incluso al usar un recurso informático gratuito, resulta lógico que consideremos su atractivo o utilidad, pero también si aquello corresponde con un estilo templado de vivir: ¿Esto me llevará a aprovechar más el tiempo, o me procurará distracciones inoportunas? ¿las funcionalidades adicionales justifican una nueva compra, o es posible seguir utilizando el aparato que ya tengo?

El ideal de la santidad implica ir más allá de lo que es meramente lícito ‒si se puede…‒, para preguntarse: esto, ¿me acercará más a Dios? Da mucha luz aquella respuesta de san Pablo a los de Corinto:«Todo me es lícito». Pero no todo conviene. «Todo me es lícito». Pero no me dejaré dominar por nada[7]. Esta afirmación de autodominio del Apóstol cobra nueva actualidad, cuando consideramos algunos productos o servicios informáticos que, al procurar una recompensa inmediata o relativamente rápida, estimulan la repetición. Saber poner un límite a su uso evitará fenómenos como la ansiedad o, en casos extremos, una especie de dependencia. Nos puede servir en este campo aquel breve consejo: Acostúmbrate a decir que no[8], detrás del cual se encuentra una llamada a luchar con sentido positivo, como el mismo san Josemaría explicaba: Porque de esta victoria interna sale la paz para nuestro corazón, y la paz que llevamos a nuestros hogares –cada uno, al vuestro–, y la paz que llevamos a la sociedad y al mundo entero[9].

El uso de las nuevas tecnologías dependerá de las circunstancias y necesidades propias. Por eso, en este ámbito cada uno ‒ayudado por el consejo de los demás‒ debe encontrar su medida. Cabe siempre preguntarse si el uso es templado. Los mensajes, por ejemplo, pueden ser útiles para manifestar cercanía a un amigo, pero si fueran tan numerosos que acarrearan interrupciones continuas en el trabajo o el estudio, probablemente estaríamos cayendo en la banalidad y la pérdida de tiempo. En este caso, el autodominio nos ayudará a vencer la impaciencia y a dejar la respuesta para más tarde, de modo que podamos emplearnos en una actividad que exigía concentración, o simplemente prestar atención a una persona con la que estábamos conversando.

Ciertas actitudes ayudan a vivir la templanza en este ámbito. Por ejemplo, conectar el acceso a las redes a partir de una hora determinada, fijar un número de veces al día para mirar la cuenta de una red social o para comprobar el correo electrónico, desconectar los dispositivos por la noche, evitar su uso durante las comidas y en los momentos de mayor recogimiento, como son los días dedicados a un retiro espiritual. Internet se puede consultar en momentos y lugares apropiados, de modo que uno no se ponga en una situación de navegar por la web sin un objetivo concreto, con el riesgo de toparse con contenidos que contradicen un planteamiento cristiano de la vida, o al menos perder el tiempo con trivialidades.

El convencimiento de que nuestras aspiraciones más altas están más allá de las satisfacciones rápidas que nos podría dar un click, da sentido al esfuerzo por vivir la templanza. A través de esta virtud, se forja una personalidad sólida y la vida recobra entonces los matices que la destemplanza difumina; se está en condiciones de preocuparse de los demás, de compartir lo propio con todos, de dedicarse a tareas grandes[10].


El valor del estudio

El hábito del estudio, que ordena el afán de conocer hacia metas nobles, suele relacionarse a la templanza. Santo Tomás caracteriza la virtud de la studiositas como un «cierto entusiasmante interés por adquirir el conocimiento de las cosas»[11], que implica la superación de la comodidad y la pereza. Cuanto más intensamente la mente se aplique a algo gracias a haberlo conocido, tanto más se desarrolla regularmente su deseo de aprender y saber.

El afán de saber es enriquecedor cuando se pone al servicio de los demás, y contribuye a fomentar un recto amor al mundo, que nos impulsa a seguir la evolución de las realidades culturales y sociales en las que nos movemos y que queremos llevar a Dios. Pero esto es distinto del vivir abocado hacia fuera, dominado por una curiosidad que se manifestaría, por ejemplo, en el ansia de estar informados de todo o de no querer perderse nada. Esa actitud desordenada acabaría conduciendo a la superficialidad, a la dispersión intelectual, a la dificultad para cultivar el trato con Dios, a la pérdida del afán apostólico.

Las nuevas tecnologías, al ampliar las fuentes de información disponibles, son una ayuda valiosa en el estudio de asuntos tan variados como un proyecto académico de investigación, la elección de un sitio para las vacaciones familiares, etc. Sin embargo, también existen varias formas de desorden del apetito o deseo de conocimiento: una persona puede abandonar un determinado estudio que constituye para ella una obligación, y comenzar «otra investigación menos beneficiosa»[12]. Por ejemplo, cuando la atención se centra en la respuesta a un mensaje o a la última actualización, en lugar de concentrarse en el estudio o el trabajo.

La curiosidad desmedida, que santo Tomás caracterizaba como una «inquietud errante del espíritu»[13], puede conducir a la acidia: una tristeza del corazón, una pesadez del alma que no consigue responder a su vocación que exige poner atención y esfuerzo en el trato con el prójimo y con Dios. La acidia es compatible con una cierta agitación de la mente y el cuerpo, pero que solo refleja la inestabilidad interior. Por el otro lado, el hábito del estudio mantiene el vigor a la hora de trabajar y relacionarse con los demás, da eficacia al tiempo que empleamos e incluso ayuda a encontrar gusto a las actividades que exigen un esfuerzo mental.

Proteger los tiempos de silencio

La templanza allana el camino hacia la santidad, pues construye un orden interior que permite emplear la inteligencia y la voluntad en lo que se trae entre manos: ¿Quieres de verdad ser santo? –Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces[14]. Para recibir la gracia divina, para crecer en santidad, el cristiano ha de meterse en la actividad que es su materia de santificación.

¿Las nuevas tecnologías favorecen la superficialidad? Dependerá, sin duda, del modo en que se utilicen. Sin embargo, hay que estar prevenidos contra la disipación: –Dejas que se abreven tus sentidos y potencias en cualquier charca. –Así andas tú luego: sin fijeza, esparcida la atención, dormida la voluntad y despierta la concupiscencia[15].

Evidentemente, cuando se cede a la disipación por un empleo desordenado del teléfono o de internet, la vida de oración encuentra obstáculos para su desarrollo. No obstante, el espíritu cristiano lleva a conservar la calma mientras uno se mueve con soltura en las diversas circunstancias de la vida moderna: Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor[16].

San Josemaría señalaba que el silencio es como el portero de la vida interior[17], y en esta línea animaba a los fieles que viven en medio del mundo a tener momentos de mayor recogimiento, compatibles con un trabajo intenso. Especial importancia daba a la preparación de la Santa Misa. En un ambiente permeado por las nuevas tecnologías, los cristianos saben encontrar tiempos para el trato con Dios, donde se recogen los sentidos, la imaginación, la inteligencia, la voluntad. Como el profeta Elías, descubrimos al Señor no en el ruido de los elementos y el ambiente, sino en un susurro de brisa suave[18].

El recogimiento que abre espacio al coloquio con Jesucristo exige dejar en un segundo plano otras actividades que reclaman nuestra atención. La oración pide desconectarse de lo que nos pueda distraer, y con frecuencia será oportuno que la desconexión sea física: desactivando las notificaciones de un dispositivo, cerrando los programas en ejecución o, eventualmente, apagándolo. Es el momento de dirigir la mirada al Señor, y dejar en sus manos el resto.

Por otro lado, el silencio lleva a ser atento con los demás y refuerza la fraternidad, para descubrir personas que necesitan ayuda, caridad y cariño[19]. En una época donde contamos con recursos tecnológicos que parecen empujarnos a llenar todo nuestro día de iniciativas, de actividades, de ruido, es bueno hacer silencio fuera y dentro de nosotros. En este sentido, al reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en la cultura actual, el Papa Francisco ha invitado a «recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar. (…) Si tenemos el genuino deseo de escuchar a los otros, entonces aprenderemos a mirar el mundo con ojos distintos y a apreciar la experiencia humana tal y como se manifiesta en las distintas culturas y tradiciones»[20]. El esfuerzo por formar una actitud personal de escucha, y la promoción de espacios de silencio, nos abre a los demás, y de modo especial, a la acción de Dios en nuestras almas y en el mundo.



[1] Francisco, Mensaje para Jornada mundial de las comunicaciones sociales, 24-I-2014.

[2] Benedicto XVI, Mensaje para Jornada mundial de las comunicaciones sociales, 24-I-2012.

[3] Cfr. Surco, nn. 300 y 530.

[4] Francisco, Intención general para el apostolado de la oración para septiembre de 2013.

[5] Surco, n. 670.

[6] Amigos de Dios, n. 84.

[7] 1 Cor 6, 12.

[8] Camino, n. 5.

[9] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 28-X-1972.

[10] Amigos de Dios, n. 84.

[11] Santo Tomás, S. Th.II-II, q. 166, a. 2 ad 3.

[12]Santo Tomás, S. Th.II-II, q. 167, a. 1 resp.

[13]Santo Tomas, De Malo, q. 11, a. 4.

[14]Camino, n. 815.

[15]Ibid., n. 375.

[16]Forja, n. 738.

[17]Camino, n. 281.

[18] Cfr. 1 Re 19, 11-13.

[19] Conversaciones, n. 96.

[20] Francisco, Mensaje para la XLVIII Jornada mundial de las comunicaciones sociales, 24 de enero de 2014.
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27/8/2014

Ahora Cristo es más mío

Porque no viniste a buscar a los justos, sino a los pecadores. Ahora es cuando más necesito el bálsamo de tu misericordia y la dulzura de tu Amor. // Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

El corazón nos reprocha el egoísmo, la avaricia, la pereza, los grandes y pequeños pecados de cada día.

Sentimos pena por tanta miseria, sentimos dolor por haber negado a Dios, sentimos amargura por haber abandonado al hermano.

Pero sabemos que Dios es mucho más grande que nuestros corazones. No quiere acusarnos, porque no vino para juzgar, sino para salvar (cf. Jn 12,47).

Desea, casi suplica, que escuche sus palabras, que guarde sus mandamientos, que confíe en su Amor, que acoja su misericordia en mi vida y en la vida de cada ser humano. Me pide que invoque, humildemente, perdón.

No es Dios quien acusa, pues vino para buscar a quienes vivíamos lejos por culpa del pecado. "¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún, el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros?" (Rm 8,34).


Necesito recordarlo, para aprender a vivir en el mundo de la bondad divina. "Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor; no se querella eternamente, ni para siempre guarda su rencor; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas" (Sal 103,8-10).
Si alguna vez vuelvo a ser herido por el pecado, si alguna vez el mal muerde mi corazón, es el momento para mirar a Jesús y decirle, desde lo más profundo de mi alma:

"Ahora eres más mío. Porque no viniste a buscar a los justos, sino a los pecadores. Ahora es cuando más necesito el bálsamo de tu misericordia y la dulzura de tu Amor. Ahora es cuando puedo dejarte tomarme entre tus brazos y llevarme al redil, a la fiesta que inicia cada vez que regresa a casa un hijo pobre, débil, herido, muy necesitado de la medicina de tu perdón".
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25/8/2014

400 Respuestas a preguntas que usted puede hacer sobre la doctrina católica (14)

Un homenaje a la memoria de un firme apologista, sus 400 respuestas a preguntas que usted puede hacerse sobre la doctrina católica, presentado en breves publicaciones semanales. (Preguntas 107-115) // Autor: P. Jorge Loring S.J. | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media

107. "HAY MÁS ALEGRÍA EN EL CIELO POR UNO QUE SE CONVIERTE..."

Siempre que oigo en la Misa que Jesucristo dijo: "Hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse", me dan ganas de ser pecadora y después convertirme para darle al Señor más alegría. Pero comprendo que eso no puede ser así. ¿Qué explicación me puede dar?

Has pensado sensatamente. Dios no quiere que seamos pecadores.

Dios quiere que seamos justos, es decir perfectos, que es el sentido que tiene la palabra "justo" en el Evangelio. Lo que quiere decir el texto que me citas de Jesucristo es que la conversión del pecador le da al Señor una alegría distinta, nueva.

Como la alegría que recibe la madre cuando llega su hijo que se fue lejos a trabajar. Esa alegría no se la da el hijo que se quedó en casa. Pero la madre hubiera preferido que el hijo no se hubiera ido de su casa. Por lo tanto Dios prefiere que no seas pecadora, aunque no le des la alegría de tu conversión.

108. "ES MÁS FÁCIL QUE UN CAMELLO ENTRE POR EL OJO DE UNA AGUJA..."

Yo no soy pobre. Tampoco soy millonario. Tengo dinero y hago algunas limosnas, aunque quizás menos de las que debería hacer. Pero cuando oigo aquello de... "Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los Cielos", me pongo a temblar. ¿Es que por tener dinero ya no me puedo salvar?


Comprendo tu preocupación. Pero no te desesperes. La frase de Cristo es hiperbólica. Usa un dicho palestino para significar una cosa muy difícil. El camello no es el animal. Así se llamaba una maroma, una cuerda muy gorda que empleaban los pescadores. Lo que Cristo quiere decir es que con frecuencia los ricos se apegan tanto a su dinero que lo valoran más que su salvación. Por eso el dinero les pone difícil su salvación eterna. Pero el dinero no es malo, si se emplea bien.

Con dinero se pueden hacer muchas cosas buenas que sin él no se podrían hacer. El Marqués de Comillas va camino de los altares, y era millonario. Y por ser millonario dio enormes limosnas, e hizo obras buenas que sin dinero no habría podido hacerlas. Pero ser rico y desprendido del dinero es muy difícil. Por eso Cristo aplica a los ricos el dicho popular.

Por lo tanto, usa bien de tu dinero, haz muchas limosnas y obras buenas, y no sólo puedes salvarte, sino ser santo como el Marqués de Comillas.

109. "DEJAD QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS..."

¿Cómo interpretar el texto: "Deja que los muertos entierren a sus muertos"? La pregunta me la hicieron en un grupo parroquial hace algunos días.

Según los jesuitas comentaristas del Nuevo Testamento en la BAC, Cristo en esta frase habla metafóricamente. Llama "muertos" a los que sólo se preocupan de las cosas de este mundo, y se desentienden de las enseñanzas de Jesús.

110. "NO LLAMÉIS A NADIE PADRE..."

Los protestantes nos acusan por llamar "Padres" a los sacerdotes, pues Cristo dijo: "No llaméis a nadie padre".Esto lo dijo censurando la vanidad con la que los fariseos se hacían tratar. Pero es evidente que no pretendía prohibir a los hijos a que llamen padre a quien les trajo al mundo.

Jesucristo dice en el Evangelio: "No llaméis a nadie Padre" [1]. Pero esto se lo dice a sus discípulos, pues entre ellos todos eran hermanos. Por el contexto se refiere a que los fariseos buscaban honores. Pero esto no se opone a que llamemos "padre" a quien nos trajo al mundo y al que nos transmite la fe; ni que llamemos "maestro" al profesor y al jefe del taller.

El pueblo es lógico que llame Padre a los sacerdotes por respeto a la persona que les transmite la doctrina y la gracia de Dios [2]. El mismo San Pablo que sabía muy bien cómo había que interpretar las palabras de Cristo, se hacía llamar Padre: "No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos muy queridos. Porque aunque tuvierais diez mil pedagogos en Cristo no por eso tenéis muchos padres, Ya que el que os ha engendrado en Cristo por medio del Evangelio he sido yo" [3]. Él mismo llamó "hijo" a Timoteo en las dos cartas que le escribe [4]. Y lo mismo a Tito [5]. Por lo tanto es lógico que ellos le llamaran a él "Padre" [6]. San Juan llama "sus hijos" a los que andan en la verdad.

Jesús también usó la palabra "padre" en la parábola del "Hijo pródigo" [7].

Por otra parte, en el mismo sitio donde dice Jesús que no se llame a nadie "padre", también dice que no se llame a nadie "maestro" ni "consejero" y nadie toma esto al pie de la letra [8].

111. PADRE Y MAESTRO

Hola Padre: y sepa que con mucho orgullo me dirijo a usted como "padre", pues precisamente de eso trata mi correo. Me complace muchísimo haber dado con la enorme riqueza del conocimiento que el Espíritu Santo ha depositado en usted para que así sea trasmitida hacia nosotros. He sido católica desde niña; pero, tras mudarme a vivir a Canadá en el año de 2002, fuimos atraídos por una comunidad hispana de Testigos de Jehová en este país y con ellos estuvimos "estudiando la Biblia" por un periodo de casi dos años. Tras esto nos dimos cuenta que aquello era un error y que sólo una Iglesia había sido creada por Cristo y que como verdaderos cristianos en ella debíamos estar. Gracias a su magnifico libro Para Salvarte hemos encontrado una ayuda invaluable en esta lucha. Hoy, marzo 2/2010, nos ha surgido una profunda inquietud al escuchar el Evangelio del día, y he aquí el motivo de mi correo.

Muchos protestantes en sus doctrinas abrazan la interpretación de Mateo 23:9 como que Jesús nos prohíbe llamar a nadie "padre" en este mundo, y por consiguiente nosotros rompemos sus enseñanzas al llamar a nuestros sacerdotes "padres".

También dice el Evangelio: "En cuanto a ustedes no se hagan llamar maestros por la gente porque uno sólo es el maestro".

Muy bien por esa vuelta a la única religión verdadera de Cristo.

Ese pasaje, como otros de la Biblia, no hay que entenderlo al pie de la letra, sino saber el mensaje que trasmite. Lo que quiere decir Cristo es que seamos humildes, y nadie se considere superior a otro. Pero es evidente que no prohíbe llamar "padre", pues todos lo hacemos con nuestro padre biológico: y también los protestantes a pesar de lo que dicen de los sacerdotes.

Y lo mismo con la palabra "maestro", que la usamos continuamente, (también los protestantes) sin problema.

112. "EL QUE NO ODIA A SUS PADRES NO ES DIGNO DE MI..."

Hay una frase en el Evangelio que siempre que la leo me revuelve. Es la que dijo Jesucristo: "El que no odia a sus padres no es digno de Mí". ¿Cómo se explica esto?

"En algunas malas traducciones del Evangelio hay una frase que no se entiende. Ponen en boca de Jesucristo: "El que no odia a sus padres no es digno de Mí". Esto, tal como suena, es un disparate. Hay que tener en cuenta que la palabra "odiar" en hebreo no tiene el mismo sentido que en castellano. En hebreo significa "tener en menos". Por lo tanto el sentido de la frase es: "El que antepone sus padres a Mí, no es digno de Mí". Esto ya se entiende".

113. "... DE OTRO MODO SE CONVERTIRÍAN Y RECIBIRÍAN EL PERDÓN".

No entiendo por qué dijo Cristo que a toda la gente le hablaba en parábolas para que no se enteraran, no fuera que se convirtieran. ¿No venía Él a traer un mensaje de salvación? Lo lógico es que deseara que sus oyentes se enteraran de lo que les predicaba.

Ésa es una traducción discutible. La mayoría de los traductores traducen "porque no se enteran" = no entienden mi doctrina. Esa misma cita está en Mateo (13:13) de forma indicativa. Pone "oti" (en griego) = "quia" (en latín) = "porque" (en castellano) = "porque no se enteran por la dureza de su corazón". Es una alusión a Isaías.

En este sentido cita San Pablo a Isaías (Hechos, 28:25s): "No se enteran por la dureza de su corazón". Se refería a los fariseos mal intencionados.

Los que traducen con sentido de finalidad lo explican por el "secreto mesiánico" es decir, que Cristo todavía no quería darse a conocer como Mesías, porque todavía no había llegado su hora; por eso después de hacer milagros les decía que no lo propagasen.

114. "AL QUE TIENE SE LE DARÁ MÁS..."

Querido P. Loring: No entiendo eso que dice Jesús de que "al que tiene se le dará más y al que no tiene se le quitará". (Mt 25:19)

Es un resumen de la parábola de los talentos. Se refiere que al que responde bien a los dones recibidos, se le aumentarán, pero el que no responde comete pecado de omisión. Dos ejemplos extremos son San Pablo y Judas. San Pablo correspondió, y con San Pedro son los dos Apóstoles más importantes. Judas fue elegido para Apóstol y fue traidor. Y traicionó libremente, no "porque estaba escrito". Estaba escrito porque Dios sabía de antemano que él iba a traicionar a Jesús.

Jesucristo superstar es la exaltación de Judas, como ahora quieren los judíos. Otro pecado de omisión es el del rico Epulón. Se fue al infierno, no por maltratar a Lázaro, sino por no darle limosna. Por no ayudar al prójimo con el dinero que Dios puso en sus manos. Pecado de omisión.

115. FUNDACIÓN DE LA IGLESIA

Cristo vino a predicar una doctrina, no a fundar una sociedad. ¿Dónde consta que fundó la Iglesia?

Evidentemente, que Cristo vino a traernos una doctrina, pero para que su doctrina fuera predicada hasta el final de los tiempos, Él fundó una sociedad. Ésta es la Iglesia Católica que fundó en San Pedro (Mt 16:18).

Es decir, según la mente de Cristo, su Iglesia debe ser una: Jesucristo no fundó más Iglesia, que la que fundó sobre San Pedro: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra (San Pedro) edificaré mi Iglesia" [9] . Jesucristo habla en singular, es decir, de una sola Iglesia. "En el mundo semita el nombre es la persona misma. (...) Cambiar el nombre era indicio de imponerle otra personalidad" [10].

En la lengua aramea, que Jesús hablaba, Pedro y piedra se dicen con la misma palabra: kefá. Jesús hace un juego de palabras para expresar que Pedro es la piedra fundamental de su única Iglesia. Como dice San Jerónimo, Mateo escribió en arameo, y en arameo kefá significa roca.

Se trata, naturalmente, de una piedra grande, de una roca; pues sobre una piedrecita no se puede edificar nada. La autenticidad de estas palabras ha sido negada de diversas maneras por críticos protestantes. Pero recientemente el célebre teólogo protestante Oscar Cullmann, la ha confirmado de la manera más convincente [11] . "Nadie acepta hoy la teoría de la interpolación posterior, por su carácter semítico y porque aparece en todos los códices".

Cristo cambió a Pedro su nombre de Simón por el de Pedro, piedra, roca (kefá) porque lo iba a hacer fundamento de su Iglesia.

Cuando en la Biblia Dios cambia el nombre de alguien es porque esta mutación es efectiva de lo que el nombre significa [12].

Jesucristo quiere ser el único Pastor del único rebaño que es su Iglesia [13]. Este rebaño se lo entregó a San Pedro antes de partir de este mundo [14]. Y ya nos advirtió Él que todo reino desunido no subsistirá, se arruinará [15]; es decir, que si la Iglesia debe permanecer hasta el final de los siglos, debe permanecer una.

__________________________________

NOTAS:

[1] Evangelio de SAN MATEO, 23:9.
[2] AGUSTÍN PANERO, Redentorista: NO a los Testigos de Jehová. Ed. Perpetuo Socorro. Madrid. Acertado folleto que refuta brevemente los errores de los Testigos de Jehová
[3] SAN PABLO, Primera Carta a los Corintios, 4:14s.
[4] SAN PABLO, Segunda Carta a Timoteo, 1:2, 2:1.
[5] SAN PABLO, Carta a Tito, 1:4.
[6] SAN JUAN, Primera Carta, 2:12 y 3:7.
[7] Evangelio de SAN LUCAS, 15:11-32.
[8] Evangelio de SAN MATEO, 23:8-10.
[9] Evangelio de SAN MATEO, 16:18.
[10] JUAN CEDRÉS: ORACCIÓN, XXI, 2. Ed. Antillas. Barranquilla. 1998.
[11] M. OSCAR CULLMANN: San Pedro, discípulo, apóstol, mártir. Ed. Delachaux et Nestlé. Pgs. 154ss.
[12] JUSTO COLLANTES, S.I.: La Iglesia de la Palabra, 1º, 3ª, XII, 2, a. Ed. BAC. Madrid. 1972.
[13] Evangelio de SAN JUAN, 10:16.
[14] Evangelio de SAN JUAN, 21:15ss.
[15] Evangelio de SAN MATEO, 12:25.

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22/8/2014

La tutela de los menores

La Comisión del Papa: ha llegado la hora de la responsabilidad en la Iglesia por los casos de pederastia // Autor: Iacopo Scaramuzzi | Fuente: vaticaninsider.lastampa.it

Hacer que la Iglesia católica sea un lugar «protegido» para los niños. Superar «la ignorancias y las resistencias» que se opongan a la transparencia. Aplicar las líneas guía exigidas a las Conferencias Episcopales de todo el mundo por la Congregación para la Doctrina de la Fe, evitando que caigan en el olvido. Promover, «con protocolos y procedimientos» eficaces y transparentes, la «accountability» de todos los miembros de la Iglesia, sin importar su nivel jerárquico. Es el programa de trabajo de la nueva Comisión pontificia para la tutela de los menores que se reunió por primera vez del jueves primero de mayo al sábado 3 en la Casa Santa Marta, en donde vive el Papa.

El objetivo del encuentro, como se anunció previamente, fue presentar al Santo Padre sugerencias acerca de las funciones de dicha Comisión y proponer el nombramiento de otros miembros procedentes de diversos lugares del mundo. Los miembros que participaron en este encuentro son: Catherine Bonnet, Francia; Marie Collins, Irlanda; Sheila Baroness Hollins, Reino Unido ; el cardenal Sean Patrick O´Malley, O.F.M.Cap, Estados Unidos ; Claudio Papale, Italia; Hanna Suchocka, Polonia; Humberto Miguel Yáñez, S.I., Argentina y Hans Zollner, S.I., Alemania. Al final del encuentro, con motivo de un briefing para los medios de comunicación, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la Comisión publicó una declaración.

«Mientras comenzamos juntos nuestro servicio, deseamos expresar nuestra profunda solidaridad a todas las víctimas que han sufrido abusos sexuales como niños o adultos vulnerables, y deseamos indicar que, desde que comenzó nuestro trabajo, hemos adoptado el principio de que el bien de un niño o de un adulto vulnerable es prioritario al momento de tomar cualquier decisión», indicó el cardenal estadounidense Sean O´Malley, coordinador del grupo, durante la conferencia de prensa de la Comisión.


«Durante nuestros encuentros -explicó el purpurado que también pertenece al "C8" de los consejeros de Papa Francisco-, cada uno de nosotros ha compartido ideas, experiencias y aspiraciones sobre esta Pontificia Comisión. Respondiendo a la solicitud del Santo Padre, la discusión se ha centrado en la naturaleza y los objetivos de la Comisión y en la ampliación de sus miembros para incluir a personas de otras zonas geográficas y de diversas competencias. En nuestras conversaciones también hemos examinado muchas propuestas sobre la forma en que la Comisión podría colaborar con expertos de sectores relacionados con la salvaguardia de los menores y los adultos vulnerables. También nos hemos encontrado con varios miembros de la Curia romana de cara a una futura cooperación, entre ellos representantes de la Secretaría de Estado, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la Congregación para el Clero, de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de la Gendarmería Vaticana».

Al responder a las preguntas de los periodistas, el cardenal capuchino afirmó: «Personalmente, no he encontrado resitencias, pero algunas personas no entienden que no se trata de un problema estadounidense, alemán o irlandés, sino que debe ser afrontado en todo el mundo. Hay ignorancia si se niega el problema, se requiere un esfuerzo educativo para que la Iglesias ea un lugar protegido para los niños». Por este motivo, además, la comisión se enriquecerá con la presencia de otros miembros para que pueda ocuparse mejor de la situación en todas las regiones del mundo.
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20/8/2014

La oración: el amor es el que habla

Orar es dejar que hable el amor.¡Cuántas veces le tenemos miedo al amor, no dejamos que el amor hable! // Autor: P. Pedro Barrajón, L.C. | Fuente: la-oracion.com

Esta frase del libro de la vida de Santa Teresa nos ayuda a comprender lo que es la oración. Ella encuentra en Toledo a un Padre dominico conocido que no ve desde hace mucho tiempo. Le cuenta bajo secreto de confesión todo lo que le pasa a su alma y las penas sufridas por la reforma del Carmelo.

El religioso la escucha, la consuela y le pide que no deje de pedir por él. Teresa, agradecida, confía al Señor el alma de este sacerdote. Ella va al lugar a donde solía orar y allí se queda "muy recogida, con un estilo "abovado" que muchas veces, sin saber lo que digo, trato". Y añade: "que es el amor que habla" (Libro de la Vida, 34, 8).

Orar es dejar que hable el amor. ¡Cuántas veces le tenemos miedo al amor, no dejamos que el amor hable! Sino que preferimos que hable sólo nuestra razón o nuestra mera capacidad humana de entender las cosas. Muchas veces reprimimos el amor como si fuera muestra de debilidad como si también en la oración tuviéramos que demostrar los fuertes e inteligentes que somos. Sin embargo la oración, sin dejar impedirnos usar nuestro entendimiento, es el momento explayar el corazón, y de dejar que el Amor divino nos inunde y nos queme con sus rayos. En una sociedad más racionalista y secularizada, nos da vergüenza de liberar la parte más noble de nosotros mismos, nuestra capacidad de amar y ser amados. Y vivimos como mutilados, no respirando a pleno pulmón, caminando sólo al ritmo que nos permite nuestras convenciones humanas o nuestro miedo de amar demasiado.


Orar, "es el amor que habla". Santa Teresa cuenta que, dejando al religioso, comenzó a hablar con Dios con toda sencillez, como ella solía hacer, dejando que el amor hablase. No sólo el amor que su alma nutría hacia Dios, sino también "comprendiendo el amor que Dios le tiene a ella". La oración usa un lenguaje de amor. Y el lenguaje de amor es especial, es único, tiene su lógica, su gramática y su sintaxis. Lo entienden los que aman. Basta un gesto, una mirada, un movimiento, una sonrisa. Dejemos que el amor hable en nosotros. Dejemos que el Amor nos hable. Dejémonos conducir por el Espíritu Santo que es la persona de la Trinidad que es el Amor del Padre al Hijo y del Hijo al Padre.

Cuando aprendamos el lenguaje del amor que nos enseña el Espíritu Santo, lenguaje hecho de sencillez y espontaneidad, que cualquiera que tenga un corazón puede aprender, entonces comprenderemos que la oración no es sino un ejercicio de amor, es una expresión de amor, es un grito de amor, es una súplica de amor.

La mística Teresa continua diciendo que el Amor que Dios tiene al alma hace que ésta se olvide de sí y "le parece está en Él". Nada la separa de Él. La sencillez del amor logra el mejor estado de unión. Entonces el alma orante "habla desatinos". Comienza a usar el lenguaje más elevado y puro, el lenguaje del amor, porque, como diría San Juan de la Cruz, "ya sólo en amar es mi ejercicio" (Cántico Espiritual, 95).
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18/8/2014

¿Por qué Dios se demora en contestar?

El ruego de una madre. Después de todo, estoy pidiendo algo que no sólo es razonable, sino bueno y necesario para ellos. // Autor: P. John Bartunek, L.C. | Fuente: la-oracion.com

El dolor y el sufrimiento que una madre pasa en una prueba familiar es palpable. Desearía poder dar una respuesta fácil.

Desafortunadamente, temo que no va a gustar mucho mi respuesta porque es muy difícil y creo que por eso su alma está buscando certezas.

¿Por qué Dios no responde a mis plegarias de la manera que yo quiero que lo haga?

Después de todo, usted está pidiendo algo que no sólo es razonable, sino bueno y, tal parece, necesario. Entonces, ¿por qué Dios se demora? Permítame contestar a esa pregunta con otra pregunta: ¿Qué tan firmemente cree usted que Dios ama a sus hijos, incluso mucho más que usted? Sabemos que Él los ama - no porque el amor de usted sea insignificante, sino porque su amor es infinito. El amor que usted tiene por sus hijos, tan fuerte y apasionado, es sólo un reflejo del amor infinito que Dios tiene por ellos. Al mismo tiempo, Dios es todopoderoso. Entonces, por la fe sabemos que si Dios está permitiendo esta cruz, Él tiene sus motivos y les dará una serie de gloriosos domingos de resurrección a partir de lo que parece esta sucesión sin fin de viernes santos.


En tiempos de crisis, debemos ejercitar nuestra fe de manera premeditada. Además, deliberadamente y con valor, debemos acordarnos que el propósito último de Dios es llevar a cada persona hacia una comunión cada vez más profunda con Él. Esta comunión comienza y crece aquí en la tierra, pero alcanza su plenitud sólo en el cielo. Las batallas, luchas, penas y, muchas veces, los sufrimientos terribles que enfrentamos en nuestra peregrinación terrenal son inevitables en un mundo caído; pero Dios, lejos de estar ausente en medio de ellos, los ha transformado en canales de gracia, en gimnasios de virtud y puentes hacia una mayor sabiduría, compasión y madurez espiritual.

Ayudas prácticas

Usted siente que su fe está siendo probada por su situación actual. Esto debe ponerla de rodillas más frecuentemente - y tal parece que eso es lo que Dios le está pidiendo al empujarla fuera de su zona de confort espiritual. Él está purificando su fe y una fe más pura la llevará hacia una mayor unión con el Sagrado Corazón. Como el apóstol Santiago lo explica: Considerad como un gran gozo, hermanos míos, el estar rodeados por toda clase de pruebas, sabiendo que la calidad probada de vuestra fe produce la paciencia en el sufrimiento; pero la paciencia ha de ser acompañada de obras perfectas para que seáis perfectos e íntegros sin que dejéis nada que desear. (Santiago 1,2-4)

En este período de sufrimiento, puede encontrar ánimo leyendo algunos escritos espirituales. Usted no está sola en esta prueba, es miembro del Cuerpo Místico de Cristo. Inspirarse en las vidas de los santos, y de otros cristianos, quienes han sobrellevado sufrimientos tremendos en su camino hacia la santidad le dará ánimo, la guiará y la edificará. Lea, por ejemplo Mártires del siglo veinte, de Robert Royals o Ven, sé mi luz, de la Madre Teresa de Calcuta o He Leadeth Me del Padre Walter Ciszek, S.J. Debemos, a propósito, llenar nuestra imaginación con recordatorios de que Dios trabaja a través del sufrimiento, de otra manera nuestra fe y nuestra esperanza disminuirán y caeremos en el espiral cegador de la frustración y el desánimo donde somos vulnerables del más mortífero de los pecados: el orgullo.

Cuando el amor de una madre se siente impotente

¿Qué puede decirles a sus hijos, qué puede usted hacer por ellos para que su fe no decaiga?

La respuesta a esta pregunta va a gustarle menos que la que le di anteriormente. Permítame comenzar citando palabras de Nuestro Señor a san Pedro al final del Evangelio de Juan, cuando Pedro le preguntó a Jesús sobre qué le iba a pasar al otro discípulo (san Juan): ¿Señor, y éste, ¿qué? San Pedro quería saber que era lo que le esperaba al discípulo más joven, quizá debido a que lo quería tanto y estaba preocupado por él y Jesús responde de manera cortante Si yo quiero que se quede hasta que yo venga ¿qué te importa? Tú, sígueme (Juan 21,22). Jesús frenó la preocupación y ansiedad de Pedro diciéndole que permaneciera concentrado en su propio apostolado y confiara en que Jesús se haría cargo del resto.

Su corazón de madre anhela consolar a sus hijos, salvarlos del sufrimiento, rodearlos de luz, afecto y éxito. Esto es correcto, es saludable y es verdad, y aun así, al final no puede usted determinar cómo responderán ellos a la gracia de Dios. Por más que usted quiera asegurar que ellos conserven la fe, busquen a Dios y crezcan en santidad, no puede hacerlo, sólo puede hacer lo que a usted le toca. Al final, cada uno de sus hijos es responsable de su propia relación con Dios, cada uno de ellos es responsable de cómo enfrenta la crisis actual, cada uno es libre para crecer en paciencia, humildad, sabiduría y valor, o para rebelarse contra Dios, quien nos ama tanto que rehúsa evitarnos las dificultades...Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge. (Hebreos 12,6).

Aprendiendo a dejar ir y a dejar a Dios

Cuando sus hijos eran pequeños, usted podía controlar más directamente lo que los rodeaba e incluso sus reacciones. Entonces dependían más de usted. Pero ahora sólo puede influir en ellos y sus circunstancias de manera indirecta. Aceptar tranquilamente las limitaciones de su influencia dará gran gloria a Dios, porque elevará su confianza en Él a un nuevo nivel. Y si, en medio de esta prueba, alguno de sus hijos se revela contra Dios, usted debe conservar su paz interior a través de la oración y la confianza, mientras ofrece a Dios el sufrimiento que pueda experimentar. Después de todo, aun si en ellos hubiera una rebelión violenta, éste no es el final de la historia - la historia sólo termina el día del Juicio.

Recuerde, Dios ama a sus hijos aún mas de lo que usted los ama y Él honrara su amor de madre por ellos mucho más de lo que puede imaginar, siempre y cuando sea un amor puro, y su amor por Dios y su confianza en Él permanezcan en el primer lugar. Así que continúe haciendo lo que pueda para dar apoyo y valor a sus hijos y para ayudarlos a llevar sus cruces, a través de sus oraciones, su ejemplo y cualquier palabra y obra que las circunstancias le permitan.

Pero -cuantas veces sea necesario- renuncie en su corazón y en su mente al control que le gustaría tener. Salvarlos no depende de usted, sólo puede ser un instrumento de la gracia de Dios hasta donde Él lo permita.

Dios es Dios, nosotros no somos Dios, y con Dios de nuestro lado ¿quién contra nosotros? (Romanos 8,31). Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio (Romanos 8,28). Ésa es nuestra seguridad, nuestra esperanza, nuestra roca y nuestro refugio.

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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Cruz del Santo Padre Benito



Crux Sancti Patris Benedicti
Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas / Numquam Suade Mihi Vana
****
Cruz del Santo Padre Benito
La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
maldad es lo que me brindas, / bebe tu mismo tu veneno



Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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