Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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25 abr. 2015

400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (39)

400 respuestas del P. Loring presentadas en breves publicaciones semanales. Pregunta 304 // Autor: P. Jorge Loring | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media

304. CURACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

¿Se puede curar la homosexualidad?

Te voy a contestar con un artículo que copié de Internet.

¿SE PUEDE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD?
(Gerard van den Aardweg, Revista Mundo Cristiano)

Homosexualidad es la atracción sexual hacia personas del propio sexo. En cromosomas, hormonas sexuales y constitución física los homosexuales son normales. Hubo un tiempo, el de Freud, en que se pensó que se debía a factores hereditarios, pero esta hipótesis hoy ha sido científicamente desechada. Los homosexuales son biológicamente normales, lo que no es normal es el ejercicio de la homosexualidad. Es de advertir que el homosexual tiene instintos heterosexuales; lo que ocurre es que se le bloquean por alguna razón, que puede ser un complejo de inferioridad. Quienes de verdad se empeñan en luchar contra ese complejo, aun en casos de transexualidad, en uno o dos años acaban con sus obsesiones. Para dar la impresión de normalidad, hay quien asegura que quizá uno de cada cinco hombres tiene "tendencias" homosexuales, pero las estadísticas lo desmienten y ponen de manifiesto que en realidad no pasan de un uno o dos por ciento.


El movimiento mundial para la emancipación de los homosexuales trata de eludir cuestiones fundamentales, se sirve de medias verdades y de falsedades totales y maneja el concepto de discriminación para suscitar compasión. Hace del homosexual una víctima.

UNA CAUSA: LA FALTA DE MADUREZ

En la pubertad, puede tratarse de un fenómeno transitorio. Hay casos en que la homosexualidad arraiga en los primeros años de juventud. Este hecho ha llevado a algunos a pensar que no tiene sentido procurar desarraigarla. La teoría más en boga es que la homosexualidad se basa en una perturbación del llamado "sentido de identidad sexual". La realidad demuestra que los homosexuales están afectados no sólo en su faceta sexual, sino en todo su mundo emotivo. Su vida emotiva coincide mucho, por ejemplo, con la de tipo ansioso, compulsivo o depresivo, caracterizada por depresiones, nerviosismo, problemas relacionales y psicosomáticos. No son capaces, en determinados aspectos de su vida emotiva, de madurar y de ser adultos y, pese a querer aparentar jovialidad y alegría no son felices interiormente. La causa no está en la discriminación de la que se quiere acusar a la sociedad que les haría "víctimas" de ella, sino en fuerzas que actúan en el interior mismo de los interesados.

¿SE PUEDE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD?

Mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación. Llevamos a las personas a reírse de sí mismas (el humorismo puede ser muy saludable) y a la adquisición de hábitos positivos: valentía, honestidad consigo mismo, autodisciplina, capacidad de amar a los demás; así, hasta lograr que el homosexual pierda sus hábitos neuroinfantiles.

Es esencial neutralizar la autoconmiseración crónica. Es obligado decir que:

- En un treinta por ciento de los casos, la curación es completa: acaban desarrollando actitudes y hábitos sexuales normales y afectivos y una vida emotiva adulta. Por supuesto, una curación sólo sexual no sería una curación completa.

- Otro treinta por ciento de personas cambia más o menos gradualmente, pierde sus obsesiones homosexuales y asume una actitud emotiva nueva, aunque no lo suficiente para poder hablar de curación completa.

Hay otros que progresan con extremada lentitud por su estado neurótico grave, pero también éstos, si son ayudados por una asistencia y un tratamiento constructivos, adquieren fuerza y coraje y poco a poco van perdiendo sus depresiones, nerviosismos y ansiedades.

RESPONSABILIDAD DE LOS EDUCADORES

Los complejos homosexuales se pueden evitar educando a un muchacho como muchacho y a una chica como tales. No se pueden intercambiar y mezclar las cosas. Una total identificación, la total identidad de roles que quiere cierto feminismo exacerbado es absurda. Los sacerdotes y educadores tienen un papel importantísimo cuando aportan al crecimiento psicológico una contribución mucho mayor de la que a veces son conscientes. Cuidado con creer que todo "amor" es bueno; hay formas de amor compasivas y neuróticas que revelan una personalidad dividida en sí misma y que necesitan una guía moral firme y segura. Los pacientes que viven su fe de manera positiva tienen las mayores esperanzas de un cambio radical en su homosexualidad: ésta es mi experiencia de años.

El problema de la homosexualidad es presentado en una injustificada atmósfera de fatalismo. La homosexualidad sigue siendo vista por la mayoría de la gente a la luz de prejuicios e ideas preconcebidas, infundadas y superadas de las que, por desgracia, no están ausentes profesionales (médicos, sociólogos, psicólogos, sacerdotes, periodistas).

Si a ello añadimos la falta de puesta al día de la Psiquiatría y de la Psicología, se crea una situación de la que se aprovecha la estrategia de la emancipación de homosexuales militantes, flanqueada por el "establishment progre" occidental que pretende hacer creer que la homosexualidad es una variante normal de la sexualidad humana, que homosexual se nace y que no se puede cambiar. A todos ellos no les vendría mal una mejor información.

LA FALACIA DE LA RESIGNACIÓN

Los responsables mejoran poco a poco las situaciones concretas. Hay directores espirituales que animan correctamente a los homosexuales a vivir la castidad y el dominio de sí mismos, pero de hecho consideran que es imposible desarraigarla. Es muy equivocada la actitud de no pocos hombres de Iglesia que, de buena fe, pero víctimas probablemente de la escasa difusión de las experiencias terapéuticas, consideran que el mejor modo de ayudar a los homosexuales es enseñarles la resignación y la aceptación del sacrificio que supone su situación, en lugar de animarles y ayudarles a salir de ella, con paciencia y perseverancia.

Además de ignorancia, demuestran ingenuidad, ya que es dificilísimo, por no decir imposible, convivir con las propias tendencias homosexuales sin dejarse arrastrar por ellas. El camino de la curación de los homosexuales no pasa por la compasión y mucho menos por la aceptación de su situación como "normal". Es impresionante y doloroso constatar cuántos médicos, terapeutas, sacerdotes, psicólogos ignoran el deseo de cambiar que tienen muchas personas con tendencias homosexuales. La afectividad desviada no es más que un aspecto de una personalidad inmadura. La terapia debe apuntar a enseñar al paciente a reconocer y combatir toda una gama de expresiones de ego-centrismo infantil, de temores, complejos de inferioridad, reacciones consolatorias, afectaciones y autocompasiones. En la esfera afectiva crecemos cuanto mayor es la confianza en nosotros mismos como hombres o como mujeres con plenitud y felicidad. Un psiquiatra holandés que militaba en el movimiento de emancipación homosexual cuenta la curación de una lesbiana gracias a un sacerdote dotado de buen sentido psicológico, que le dijo: "¡Si es que tú te has quedado en cuando eras una niña...! ". Su proceso de cambio duró un tiempo, pero acabó reconociendo ante el psiquiatra que su problema había desaparecido "como una pierna amputada, que no vuelve". (www.interrogantes.net).


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22 abr. 2015

In Persona Christi: La Eucaristía

La expresión de que el sacerdote actúa In Persona Christi significa que actúa como Cristo mismo. // Autor: Mons. Carlos Briseño Arch | Fuente: vicariadepastoral.org

Hoy día, en el mundo que nos toca vivir, se ha perdido mucho el sentido de lo sagrado. Entramos a un templo y nos cuesta mucho leer los signos religiosos en los que nos quiere envolver un templo.

Vemos una imagen o un cuadro y nos interesa más su antigüedad o quién lo pintó. Y, sobretodo, si es valiosa económicamente. Más que descubrir en la obra, el mensaje de fe de quien la hizo.

El incienso, las velas encendidas, el ornamento de los que celebran, poco nos dicen. Todo ello es muestra de que hemos perdido mucho el sentido de lo sagrado.


Antes se le besaba la mano al sacerdote, porque eran manos consagradas, hoy ese signo no se entiende.

En este contexto nos cuesta mucho entender, la expresión de que el sacerdote actúa In Persona Christi significa actúa como Cristo mismo, nuestro Señor y Sumo Sacerdote ante Dios Padre.

Muchos sinónimos se usan para expresar esta realidad que configura al sacerdote, por el carácter recibido en la ordenación, así: vicem Dei, vicem Christi, in persona Dei, gerit personam Christi, in nomini Christi, representando a Cristo, personificando a Cristo, representación sacramental de Cristo Cabeza, etc.

La actuación del sacerdote in persona Christi es muy singular. Específicamente la podemos ver en la consagración de la Misa.

Como las formas de los sacramentos deben ajustarse a la realidad, la forma de la Eucaristía difiere de los demás sacramentos en dos cosas:

1 Porque las formas de los demás sacramentos significan el uso de la materia, como en el bautismo, la confirmación, etc.; por el contrario, la forma de la Eucaristía significa la consagración de la materia que consiste en la transubstanciación, por eso se dice: "Esto es mi cuerpo" - "Este es el cáliz de mi sangre".

2 Las formas de los otros sacramentos se dicen en la persona del ministro ("ex persona ministri"), como quien realiza una acción: "Yo te bautizo…" - "Yo te absuelvo…"; o, en la Confirmación y en la Unción de los enfermos, en forma deprecativa: "N.N., recibe por esta señal el don del Espíritu Santo" - "Por esta Santa Unción y por su bondadosa misericordia…", etc.

Por el contrario, la forma del sacramento de la Eucaristía se profiere en la persona de Cristo que habla, in persona Christi loquendi, dando a entender que el sacerdote ministerial no hace otra cosa más que decir las palabras de Cristo en la confección de la Eucaristía (Cf. S. Th., III, 78, 1.).

Por eso decía el gran San Ambrosio: "La consagración se hace con palabras y frases del Señor Jesús. Las restantes palabras que se profieren alaban a Dios, ruegan por el pueblo, por los reyes, por todos. Cuando el sacerdote se pone a consagrar el venerable sacramento, ya no usa sus palabras, sino las de Cristo. La palabra de Cristo, en consecuencia hace el sacramento" ( De Sacramentis, L.4, c.4.).

Hay que aclarar que como todos los sacramentos son acciones de Cristo, algunos dicen, que el sacerdote en todos ellos obra in persona Christi, pero, eso sólo se puede decir en sentido amplio. De hecho, el ministro del bautismo válido y lícito, puede ser un laico, una mujer, un no bautizado; y los ministros del sacramento del matrimonio, válido y lícito, son los mismos cónyuges; y ninguno de los ministros mencionados de estos sacramentos tiene el carácter que les da el poder de obrar in persona Christi. Por otra parte, la concelebración eucarística se justifica desde el actuar de los concelebrantes in persona Christi, dice al respecto Santo Tomás, respondiendo a la objeción de que sería superfluo que lo que puede hacer uno lo hicieran muchos: "Si cada sacerdote actuara con virtud propia, sobrarían los demás celebrantes; cada uno tendría virtud suficiente. Pero, como el sacerdote consagra en persona de Cristo y muchos son "uno en Cristo" (Gal 3, 28), de ahí que no importe si el sacramento es consagrado por uno o por muchos…" (S. Th., III, 82, 2, ad 2) Y no hay, propiamente, concelebración en los otros sacramentos. Es de hacer notar que en la concelebración "se manifiesta apropiadamente la unidad del sacerdocio" (Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, n. 57) y, en otro documento se enseña: "se expresa adecuadamente la unidad del sacerdocio y del sacrificio, como también la de todo el pueblo de Dios" (Normas generales del Misal Romano, n. 153), por razón de que los sacerdotes, debido al carácter sacerdotal, obran in persona Christi.

Además, más adelante, agrega Santo Tomás refiriéndose al sacramento-sacrificio: " …éste sacramento es de tanta dignidad, que se hace en la persona de Cristo. Todo el que obra en persona de otro debe hacerlo por la potestad que le han conferido… Cristo, cuando se ordena al sacerdote, le da poder para consagrar este sacramento en persona de Cristo. Así pone a éste sacerdote en el grado de aquellos a quienes dijo: "Haced esto en conmemoración mía"". (En III, 82, 2 agrega: "El sacerdote entra a formar parte del grupo de aquellos que en la Cena recibieron del Señor el poder de consagrar"). "Es propio del sacerdote confeccionar este sacramento" (Cf. S. Th., III, 82, 1). Y obrar en persona de Cristo es absolutamente necesario para que el sacrificio de la Misa sea el mismo sacrificio de la cruz: no sólo es necesaria la misma Víctima, también es necesario el mismo Acto interior oblativo y el mismo Sacerdote. Sólo así se tiene, sustancialmente, el mismo y único sacrificio, sólo accidentalmente distinto.

El no valorar correctamente la realidad del carácter sacerdotal que habilita para actuar in persona Christi debilita el sentido de identidad sacerdotal, ni se ve cómo los ordenados que se vuelven herejes, cismáticos o excomulgados consagran válidamente -aunque ilícitamente- (Cf. I Concilio de Nicea, Dz. 55; San Atanasio II, Dz. 169; San Gregorio Magno, Dz. 249; ver Dz. 358. 1087), al igual que el porqué el sacerdote pecador consagra válidamente. El debilitar la importancia del obrar in persona Christi.

Todos los cristianos, los bautizados en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, debemos ser otro Cristo, vivir y actuar como Cristo, pero el sacerdote actúa de manera especialísima In Persona Christi, Cristo mismo, cuando preside la Liturgia de la Sagrada Eucaristía. Esto tiene una consecuencia en nuestra relación con la Eucaristía y el sacerdote que la celebra. Vamos a la Eucaristía a encontrarnos con Cristo en la persona del sacerdote. Por lo tanto, Cristo debe ser el motivo principal. Cuando perdemos este aspecto, centramos la Eucaristía en la persona del sacerdote, desvinculándola de su carácter mistérico. Centrándonos en las cualidades físicas, de dicción o de elocuencia del que preside. De ahí la importancia de recobrar y ayudar a los fieles a recobrar esa visión sobrenatural de la Eucaristía. Es importante hacer un esfuerzo por descubrir, en el sacerdote anciano, enfermo, con limitaciones de todo tipo, a Cristo que se hace frecuente en él. Así como Cristo en el Evangelio nos invita a descubrirlo en el que tiene hambre, sed, está desnudo , enfermo o en la cárcel…

Es cierto que es necesario que el sacerdote al actuar In Persona Christi haga un esfuerzo en su vida personal para ser un instrumento y mediación de amor y misericordia, convirtiéndose en misericordia y amor con su conducta, como dijo san Agustín de Hipona.

Por ello les invito a que oremos para que todo sacerdote vaya adelantando y perfeccionando su ser y, transparente a Cristo en su vida.

Oración por los Sacerdotes
Oración del Apóstol (s.XIV)

Cristo, no tiene manos,
tiene solamente nuestras manos
para hacer el trabajo de hoy.

Cristo no tiene pies,
tiene solamente nuestros pies
para guiar a los hombres en sus sendas.

Cristo, no tiene labios,
tiene solamente nuestros labios
para hablar a los hombres de sí.

Cristo no tiene medios,
tiene solamente nuestra ayuda
para llevar a los hombres a sí.

Nosotros somos la única Biblia,
que los pueblos leen aún;
somos el último mensaje de Dios
escrito en obras y palabras.

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20 abr. 2015

Peregrinación a Salta: Noviembre de 2015


A partir del día 20 de abril del 2015 se abre la inscripción para la única peregrinación que saldrá este año a salta.

INFORMES UNICAMENTE:
lau_ra_moyano@hotmail.com


Celular: 1557103595 de lunes a viernes de 9 a 20 hs.
Facebook: guadasouveniresreligiosos (a través de mensajes privados)

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18 abr. 2015

400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (38)

400 respuestas del P. Loring presentadas en breves publicaciones semanales. Pregunta 294-303 // Autor: P. Jorge Loring | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media

294. UNA BLASFEMIA

Creo que hay una película donde se presenta a Jesús y a San Juan como homosexuales. Sé que es una blasfemia, pero no sé cómo refutar eso.

Algunos, con muy mala intención, han dicho que el amor de Jesús a San Juan era homosexual. Esto es una blasfemia que no tiene más fundamento que desprestigiar a Jesucristo. En efecto, el Evangelio de San Juan se escribió en griego, y en griego el amor se puede expresar con tres verbos distintos:

Para el amor sexual se emplea erotao, de ahí erotismo.
Para el amor de amistad se emplea fileo, de ahí filantropía.
Y también agapao, de ahí ágape.
Pues bien, cuando San Juan habla del amor que le tenía Jesús, jamás usa erotao, sino siempre fileo y agapao, que expresan amor de amistad. (Evangelio de San Juan: 13:23; 19:26; 20:2; 21:7; 21:20)


295. HOMOSEXUALIDAD

Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con la idea de que ser homosexual es lo más natural, que no hay por qué reprimirse, que deben tener los mismos derechos que los heterosexuales, hasta pudiendo adoptar niños, incluso presumen de serlo. Es vergonzoso ver las manifestaciones del día del orgullo gay.

Tiene usted razón. Pero la Biblia condena repetidamente la homosexualidad. Por eso la Iglesia ha publicado varios documentos condenando la homosexualidad. Los homosexuales quieren conseguir que su anormalidad aparezca como normal. Yo suelo decir que estar orgulloso de esa anormalidad es como si el jorobado presumiera de tener joroba.

El jorobado es digno de respeto como persona, pero su joroba no es deseable. El homosexual, como persona, es digno de respeto, ¡si no ejerce! Si se domina, puede llegar a santo, que es lo más grande que se puede ser en la tierra. Pero si es un corruptor de menores es un peligro social. El homosexual debe vencer su inclinación lo mismo que tiene que vencerse el heterosexual que le gusta su vecina casada.

Decir que el homosexual tiene derecho a seguir sus tendencias es como decir que debemos dejar al cleptómano que robe, pues eso es lo que le gusta. El que pretendan tener los mismos derechos que los casados es una injusticia.

Los casados hacen un gran servicio a la sociedad proporcionándole ciudadanos. Cosa que jamás podrán hacer las uniones homosexuales. Y el que pretendan poder adoptar niños es una aberración. ¡Menudo trauma van a tener esos niños cuando vean que todos sus amigos tienen padre y madre, pero ellos son unos raros!

296. SOY HOMOSEXUAL

Estimado padre, desde los seis años descubrí el sexo con unos amiguitos más despiertos que yo. Desde entonces mi vida como homosexual ha sido un infierno, aun cuando yo siempre he tratado de ser muy discreto, ya que no me gusta dar a saber a nadie lo que soy. Tampoco soy alguien promiscuo, ni ando en la aventura buscando con quien tener relaciones sexuales. Sin embargo, me molestan mucho aquellas personas que me hablan burlonamente e insinuándome mi homosexualidad aun cuando yo trato de no dar pauta para ello. Por otro lado, hay momentos en que llegan a tanto las cosas que deseo dejar todo y buscar a alguien, ya que a veces desearía estar con alguien que me entendiera, alguien a quien le pudiera platicar mis desdichas, alguien con quien yo pudiera expresarme tal y como soy sin que me critiquen, (aun cuando como ya lo dije, yo no soy amanerado ni me gusta andar joteando). La verdad es que cuando era más chico (como 16 ó 17 años) lloraba, e incluso un día le llegue a reclamar a Dios sobre el por qué no me había cuidado para que no me ocurriera lo que me pasó, culpándome y pensando que la vida sería más distinta si eso no hubiera pasado y si yo fuera más normal. Trato de seguir mi vida conforme a lo que la Iglesia pide. Sin embargo, a veces, al entrar al internet se ven toda clase de imágenes que no dejan nada a la imaginación, y yo las veo, pero a veces no me agrada porque al confesarme tengo que decir que las vi, aunque en ocasiones no las busque a propósito. Le escribo para ver qué me puede decir usted al respecto. Mil gracias.

Comprendo perfectamente tu sufrimiento, y te felicito porque creo que tu conducta es correcta al dominar tus tendencias y no exponerlas a nadie. También comprendo tu deseo de desahogarte con alguien, pero creo que no debes hacerlo.

Sí me parece bien que lo hagas con Dios. En la naturaleza ocurren cosas que Dios permite, y sólo Él sabe la razón. Debes santificarte siendo como eres. El sacrificar tus apetencias te hace merecedor de bienes sobrenaturales. Acepta este sacrificio como otros aceptan ser jorobados o paralíticos, que eso no les impide ser santos, que es lo más importante.

297. PAREJAS DE HOMOSEXUALES

Soy homosexual. Desde hace tres años vivo con mi amigo. Nos consideramos matrimonio, por eso comulgo tranquilamente. ¿Hago mal?

Haces muy mal. Tus comuniones son sacrílegas. Confiésate cuanto antes. Que el Señor te ilumine y te ayude.

298. ATENCIÓN A LOS HOMOSEXUALES

Hola Padre. Espero esté muy bien. Lo consulto porque he leído en periódicos que el obispo de una diócesis de Coahuila, México, apoya a los homosexuales. También he leído que la Arquidiócesis de Puebla, México, da acompañamiento espiritual a homosexuales. ¿No son estas dos cosas contrarias a la doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad? ¿No se corre el peligro que altos jerarcas de la Iglesia acepten el homosexualismo como algo normal y algún día la doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad cambie como lo hizo en la iglesia anglicana? Gracias. Dios lo bendiga.

La doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad no puede cambiar porque se basa en la Biblia. Que los anglicanos se aparten de la Biblia no es extraño, pues también ordenaban sacerdotes a las mujeres inválidamente. El que algún obispo católico también lo haga es lamentable, pero puede pasar. En la historia se han dado casos de obispos herejes. La Iglesia Católica atiende a los homosexuales para ayudarles a vivir castamente.

299. CITAS BÍBLICAS CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD

P. Loring: Va un índice de citas bíblicas (la saqué de una página web, pero no me acuerdo cuál, así que los autores perdonen, es un plagio involuntario). Aquí va: ¿Quién dijo que la Biblia no habla contra la homosexualidad?

"No te echarás con varón como con mujer, es abominación". (Lv 18:22).
"Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre". (Lv 20:13).
"¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios". (1 Corintios 6, 9-10).
"Teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, los adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina, según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado". (1 Timoteo 1, 9-11).
La primera página de la Biblia, en Génesis 1:27, nos enseña que Dios creó al ser humano "macho y hembra", o sea hombre y mujer, no homosexual o lesbiana. En este mismo libro sagrado, la Palabra de Dios también nos habla de la unión matrimonial entre el hombre y la mujer "en una sola carne" (Gn 2:24) y abierta a la vida (Gn 1:28). La homosexualidad no lleva a cabo ninguno de estos dos valores inherentes a la sexualidad humana, tal y como Dios la creó: la unión heterosexual en el matrimonio y la procreación. A la luz de esta visión del hombre y la mujer.

Hay otros 44 pasajes bíblicos que, directa o indirectamente, condenan las prácticas homosexuales como un pecado grave:

I. Pasajes que directamente condenan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo por ser pecaminosas en sí mismas.

1. Génesis 19:1-29 (pecado de Sodoma).
2. Levítico 18:22
3. Levítico 20:13
4. Deuteronomio 23:17-18
5. 1 Reyes 14:24
6. 1 Reyes 15:12
7. 1 Reyes 22:46
8. Jueces 19:22
9. 2 Reyes 23:7
10. Romanos 1:24-27
11. 1 Corintios 6:9
12. 1 Timoteo 1:8-10
13. 2 Pedro 2:6
14. Santiago 1:7
15. Éxodo 20:14 (incluido en Hebreos para "adulterio").

II. Pasajes que utilizan el ejemplo de lo que sucedió en Sodoma para avisar a otros y mencionan el juicio de Dios sobre la ciudad por su pecado.

16. Deuteronomio 29:23
17. Génesis 13:13
18. Isaías 3:9
19. Isaías 13:19
20. Jeremías 23:14
21. Jeremías 49:18
22. Jeremías 50:40
23. Lamentaciones 4:6
24. Amós 4:11
25. Mateo 10:15 (véase 13.2 Pedro 2).
26. Lucas 17:29

III. Pasajes que directa o indirectamente condenan el travestismo (vestirse con ropas propias del sexo opuesto).

27. Deuteronomio 22:5
28. 1 Corintios 11:14-1

IV. Pasajes sobre el matrimonio, los esposos y las esposas, el hombre y la mujer creación de Dios, etc., que tienden a condenar la transexualidad.

29. Génesis 1:27
30. Génesis 1:28
31. Génesis 2:18-24
32. Salmos 139:14
33. Marcos 10:6-12
34. 1 Corintios 3:16-17
35. 1 Corintios 6:19-20
36. 1 Corintios 7:1-4
37. 1 Tesalonicenses 5:22-23
38. Romanos 6:12
39. Filipenses 3:21
40. 1 Timoteo 5:14
41. Efesios 5:22-25

V. Pasajes que en general condenan estas actividades como pecados.

42. 1 Tesalonicenses 5:22
43. Isaías 5:20-21
44. I Pedro 2:11

300. AMOR LÉSBICO


¿Cómo ve la Iglesia católica el amor de dos mujeres como pareja? Soy una mujer desmoralizada de los hombres y siento amor por una mujer. Pienso que la amo.

Un amor de amistad entre dos mujeres no tiene nada de malo. Pero este amor no debe repercutir en los órganos genitales, pues en ese caso sería lesbiano, lo cual es inmoral.

301. AMOR DE AMISTAD

Se habla tanto de las lesbianas que dudo si yo lo seré, pues tengo un gran amor a una amiga mía, que es maravillosa.

No hay que confundir el amor de amistad con el sexo. Dos mujeres pueden amarse muchísimo, pero si este amor no repercute en contactos del aparato genital, no hay por qué preocuparse. Lo que es pecado es el uso del aparato genital fuera del matrimonio. Pero el amor de amistad está alabado en la Biblia.

302. CAMBIO DE SEXO

Querido Padre: Quiera Dios que al recibir este correo se encuentre usted muy bien. Ayer al reunirme con la comunidad Cristo Rey, fundada por el Padre Torres Prado, donde usted es muy conocido y respetado, empecé a comentar con un religioso lo que está sucediendo aquí en Argentina. Sucede que se ha votado una ley que autoriza a los adolescentes de 16 años, sin autorización alguna de sus padres o del estado, que pueden cambiar de género "por haber nacido en un cuerpo equivocado", tal cual como lo leyó, es decir, un adolecente que se llama Pedro, al otro día, si lo desea, se llamará Pamela. De ahí que en la conversación el religioso me dice: ¿qué opinará el Padre Loring? Es por eso que le escribo esperando un comentario suyo.

Eso es un disparate. Lo primero que eso puede ser un capricho pasajero, y después arrepentirse de lo hecho. Y segundo que el sexo lo determina Dios con los cromosomas xy y xx. Y los hombres no podemos cambiar la naturaleza.

303. ACTOS IMPUROS

Si la Biblia prohíbe el adulterio y la fornicación, ¿por qué la moral católica también prohíbe la masturbación?

Aunque la traducción latina pone "fornicación", la palabra griega que San Pablo pone seis veces es porneia, que significa "actos impuros".

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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15 abr. 2015

400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (37)

400 respuestas del P. Loring presentadas en breves publicaciones semanales. Pregunta 288-293 // Autor: P. Jorge Loring | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media

288. NOVIOS PUROS

Queridísimo amigo, Padre Jorge Loring: Me dirijo a usted porque soy un cristiano que tiene su enciclopedia del católico del siglo XXI: Para Salvarte. Esta enciclopedia me está ayudando mucho con mi novia, ya que los dos queremos llegar vírgenes al matrimonio. Pero el camino no es fácil y me gustaría que me aconsejara. ¿Por qué me pasa con ella lo siguiente?

Cuando estoy con ella y la beso mis hormonas se revolucionan y me cuerpo me pide sexo, pero es que sin pensar en nada malo me pasa. Por ejemplo: estando simplemente al lado de ella me pongo revolucionado sin que me haya besado y sin darme a veces la mano, y con la mano también. ¿Qué puedo hacer ante esta situación? Por favor ayúdeme. Gracias. Saludos.

Quiero felicitaros a ti y a tu novia por vuestro deseo de llegar vírgenes al matrimonio.


Lo que te pasa es normal e inevitable. Lo que puedes hacer es evitar las caricias que te alteran. Si te excitas sin hacer nada, levantas el corazón a Dios afirmando tu voluntad de pureza. Y ten la tranquilidad de que nunca se ofende a Dios con lo que pasa involuntariamente.

289. POSIBILIDAD DE LA CASTIDAD

En la era moderna en que vivimos, ¿es considerado malo, o pecado mantener relaciones sexuales estando soltero? Después de los treinta esto no es un juego, ¡¡es una necesidad!!

Siento no poder darte la razón. El sexo no es una necesidad fisiológica como puede ser el orinar. Se puede dominar perfectamente, como se demuestra con tantísimos sacerdotes y monjas que conservan la virginidad toda su vida, y viven sanos y felices. Según los planes de Dios el uso del aparato genital es derecho exclusivo de casados. Y Dios hace las cosas bien.

Si guardar castidad fuera imposible o malo, Dios sería cruel al mandarla. Pero, naturalmente, para guardarla hay que poner los medios. Y con la ayuda de Dios, resulta fácil. Te lo digo por propia experiencia. Pídele a Dios su ayuda y lo verás. Pero pon de tu parte los medios.

Con todo respeto empecemos a discutir esto. Los sacerdotes y monjas hacen voto de castidad y deben cumplirlos pero, nosotros los solteros no hacemos tales votos. Entonces, ¿por qué no es bueno, o por qué se considera malo las relaciones sexuales durante la soltería? Por supuesto que hablo de una soltería madura y para nada promiscua. Relaciones entre un hombre y una mujer profesionales y solteros, sin malos vicios, creyentes y respetuosos de las normas sociales. Gracias por su respuesta y espero sigamos comunicándonos.

Tienes razón al decir que los sacerdotes y las monjas están obligados a la castidad con voto. Esa obligación dura toda la vida, y su incumplimiento es doble pecado. Pero los solteros deben guardarla también hasta la boda. Dice San Pablo que los fornicarios no entrarán en el reino de los Cielos. Si los dos sois solteros y os queréis, la solución está en que os caséis. Pero hasta ese momento tenéis que guardar castidad. Lo cual es posible. Si no lo fuera, Dios sería cruel al mandar una cosa imposible. Pero además es fácil, con la ayuda de Dios.

Hay que pedírselo y poner los medios: no pasar la noche juntos en una habitación, privarse de las caricias que excitan sexualmente, etc. El que las relaciones sexuales prematrimoniales estén aceptadas en la sociedad de hoy, no las convierten en buenas. Las cosas no son buenas por ser frecuentes. El vicio es más frecuente que la virtud. Las cosas son buenas o malas objetivamente, independientemente de la opinión pública.

Aunque la opinión pública acepte el aborto, éste seguirá siendo la condena a muerte de una persona inocente, lo cual es monstruoso para toda persona con sentido común. Y por hoy, nada más.

Según mi entender fornicar es tener relaciones carnales fuera del matrimonio. ¿Cierto? Si Pablo dice que los fornicarios no entrarán en el reino de los Cielos, entonces aquel ladrón que no ha fornicado pero que sí ha tratado "a las patadas" a su familia, ¿sí va a entrar? Yo concibo a Dios como un amigo incondicional, bueno, comprensivo. Un Dios de perdón. No puedo creer en que este Dios no deje entrar al reino a alguien que fornica, pero que es un ser humano que, por ejemplo, ayuda al pobre, es buen hijo, buen amigo, honrado, serio, responsable, no consume drogas, no ha violado, ni ha matado, y no ha abortado (que éste sí que es el más atroz crimen). Creo firmemente en que si tenemos fe en ese Dios comprensivo, podremos salir adelante, tener una vejez tranquila y digna, y una eternidad feliz. Ojalá podamos seguir comunicándonos.

Es correcta tu interpretación de lo que es fornicar. Cuando San Pablo hace esa afirmación, no pretende ser exhaustivo. También hay otros pecados que él cita a continuación, y otros que no los cita. El sexto mandamiento es importante, pero hay otros nueve que también lo son. Lo mismo que es laudable ser buen padre, buen hijo, buen ciudadano, etc. Pero los mandamientos son diez. Hay que cumplirlos todos. Las cosas son totalmente buenas o dejan de ser buenas.

Si te compras una chaqueta, no te basta que estén muy bien las solapas, las hombreras y los bolsillos. Si tiene un roto en el codo, no la quieres.

Dios no sólo es amigo: es padre.

Por eso todo lo que nos pide es para nuestro bien, aunque a veces no lo entendamos; como el niño que no entiende que el pinchazo de la inyección que le pone su madre es para su bien. Y como es Padre, lo que pide es bueno, ayuda a cumplirlo, y al que falta le perdona si se arrepiente y tiene propósito de enmienda.

290. NOVIO ENFERMO

Tengo un novio muy cristiano. Nos queremos muchísimo. Somos muy felices pensando en nuestro matrimonio. Pero yo tengo una duda. Él tiene una enfermedad incurable. No es contagiosa ni hereditaria, pero va a estar enfermo toda su vida. Esto me asusta. ¿Qué me aconseja?

Te felicito por tener un novio tan cristiano. Eso es lo principal. Lo de su enfermedad es una dificultad, pero superable. Todo consiste en que tú sepas que tendrás que ser su enfermera, toda la vida. Pero cuando hay amor, esto no es dificultad. No eres la primera que estás en estas circunstancias, ni serás la última. Pero si no te sientes con fuerzas para ello, no des un paso que te ate para toda la vida.

291. NOVIA DE UN SEMINARISTA

Querido P. Loring: mi novio es seminarista. Dice que me quiere, pero sigue en el seminario. Yo le digo que se salga, pero no quiere. ¿Qué me aconseja?

La cosa está clara. O el sacerdocio o tú. Que se decida. Si quiere ser buen sacerdote tiene que olvidarse de ti. Y si no quiere olvidarse de ti, que se olvide del sacerdocio. Y si él no se decide, eres tú quien debe decidirse.

292. NOVIA VIRTUOSA

Tengo una novia muy virtuosa, pero observo en ella algunas cosas que no me gustan. Son cosas pequeñas, pero me disgustan. Pienso que si ahora le veo esos defectos, después de casado veré muchos más. Esto me hace dudar. No sé si seguir con ella o dejarla. ¿Me podría aconsejar?

Tú mismo me das la respuesta. Te estás obsesionando con pequeñeces, y no valoras lo importante. Tú mismo me dices que tu novia tiene grandes valores, y lo negativo es poco importante. ¡Pues decídete! Sólo Dios es perfecto. Las personas humanas, todas tenemos defectos. No se trata de encontrar una persona sin defectos, que no la hay. Se trata de ver si en la balanza pesan más los defectos o las virtudes. Y según me dices, en ella, pesan más sus virtudes que sus defectos.

293. NOVIA DE UN HOMOSEXUAL

Mi novio es homosexual. Tiene un "amigo", y de cuando en cuando desaparecen los dos juntos sin decir a dónde van. Estoy angustiada. Creo que estoy arruinando mi vida. No sé qué hacer. ¿Qué me aconseja?

Comprendo tu angustia, pues tu problema es serio. Tú misma dices que estás arruinando tu vida, y creo que tienes razón. Si de novio te hace eso, ¿qué esperas que haga de casado? Tu vida va a ser un infierno. No dudo en afirmar que ese hombre no te conviene. Nunca es tarde para encontrar otro hombre que pueda hacerte feliz. Y en el peor de los casos, quedándote soltera podrás vivir con más paz que con ese hombre.


Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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11 abr. 2015

400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (36)

400 respuestas del P. Loring presentadas en breves publicaciones semanales. Pregunta 287 // Autor: P. Jorge Loring | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media

287. NOVIAZGO CASTO

Padre, es la primera vez que le escribo, y espero que no sea la última. Soy un joven de México, de 20 años de edad. Mi problema es que estoy pasando por un momento difícil en mis relaciones con mi novia. La amo demasiado, pero en ocasiones entra mi debilidad y deseo tocarla, y hasta le he pedido que me lo demuestre sexualmente. Hemos tenido contactos genitales, pero no penetración. Y la verdad no queremos seguir así. Todo es por mi culpa. No puedo contenerme. Es por eso que le estoy hablando. Para saber si me puede aconsejar, porque aquí el problema soy yo. Si ella cede es sólo por darme gusto. Estoy desesperado. No quiero seguirla lastimando. Le pido por favor que me conteste pronto. Le seguiré escribiendo más adelante.

Comprendo perfectamente tu problema, y te felicito por querer llevar un noviazgo casto hasta el matrimonio. Esto es lo que Dios quiere. Y si Dios lo manda, es posible; pues Dios no manda imposibles. Pero es difícil, porque dos novios enamorados se quieren para estar casados, y les apetece lo propio de casados. Pero como todavía no tienen derecho a ello, tienen que vencerse. Dios ayuda, si ponemos de nuestra parte los medios adecuados.


Por ejemplo:
a) Prescindir de las caricias que excitan sexualmente. Yo suelo decir: "Si enciendes una traca -Serie de petardos o cohetes colocados a lo largo de una cuerda y que estallan uno tras otro- es difícil impedir que llegue al final".
b) Evita los lugares oscuros o solitarios. Si estáis delante de la gente, es más fácil dominarse.
c) Frecuencia de sacramentos. La gracia fortalece la voluntad.
d) Quizás pueda ayudarte lo que digo en mi libro Para salvarte sobre el noviazgo, que lo recojo a continuación:

Ahora mis consejos a los chicos.

Lo primero que quiero decirte es que aunque las chicas parece que lo que más valoran es que el chico sea guapo y tenga buena facha, las chicas sensatas desean más otras cosas: que las quiera por sus valores espirituales y no sólo las deseen por su cuerpo, que respeten su castidad hasta el matrimonio, que puedan fiarse de él y apoyarse en él, que sea honrado, trabajador, etc.[1]

Frente a los abusos de tantas parejas, hay que volver a la caballerosidad respetuosa con la mujer viendo en ella la futura madre de los hijos, digna de todo cariño, veneración y respeto, y no tratándola como un trapo viejo que se mancha y luego se tira. Que el día que te cases no tengas que avergonzarte de nada de tu vida pasada.

Quizás oigas alguna vez de un amigote, que para excusar sus desvergüenzas te dice: "Hay que probarlo todo". ¡Absurda necedad! ¿Lo hacemos así con las enfermedades y los venenos? Al que te diga eso dale raticida para que se lo tome. A ver qué contesta. Pues tampoco se puede probar lo que está prohibido. Además, ¿te gustaría que quien te ha de pertenecer para siempre, antes de conocerte, "ya lo hubiera probado todo"? No, ¿verdad? Haces muy bien en pensar así: una mujer lujuriosa te atormentará de celos.

Acuérdate de tu madre. Tu novia ha de ser la madre de tus hijos. Acuérdate de tus hermanas y de tus futuras hijas. Trata a tu novia hoy como te gustaría que los demás las traten a ellas. No exijas de tu novia, con instintos brutales, lo que su virtud, su pudor y su conciencia no te pueden ahora conceder. Una mujer amante de su honra defiende fieramente su pureza hasta en los más mínimos detalles. No quieras tratar a tu novia como a una de esas desdichadas que venden su cuerpo. ¿Elegirías entre éstas a la madre de tus hijos? Un hombre, como Dios manda, se avergüenza de que su novia sea una prostituta.

Y a una mujer decente la humilla y avergüenza el verse tratada como una tal. Lo que a ella le ilusiona es un amor muy superior: el que culmina en un hogar y en unos hijos. Lo que la mujer espera del hombre es admiración, estima, respeto, veneración, protección. Pero estrujarla para saciar los instintos zoológicos, no es de hombre, sino de bestia. Y lo lógico es que la mujer se enamore de un hombre, no de un animal.

Por eso algunas novias llegan a desilusionarse de su novio y hasta sentir asco por aquel hombre que decía que la quería tanto que tuvo que arrollar su pudor. En cambio sienten sincero amor para con el hombre que tuvo para ella admiración y respeto.

Respeta a tu novia como quieres que se respete a tu madre. Los sacrificios que por el bien de ella te impongas, son prueba de que tu amor es verdadero. Si quieres a tu novia de verdad, debes querer su bien antes que tu gusto. Eso es amarla. Subordinar su honra y su conciencia a tu pasión, no es amor: es egoísmo.

Hay caricias que conducen al acto sexual. Deben evitarse aquellas que ponen en marcha el aparato genital. Evidentemente que no todos tenemos el mismo temperamento, ni reaccionamos de la misma manera. Ni siquiera para nosotros mismos todos los momentos son iguales. Lo que en otro momento, o a otra persona, puede dejar indiferente, para mí, ahora, puede resultar peligroso.

Acariciar las partes que cubre el bikini son derecho exclusivo de casados, pues son zonas eróticas.

Dice el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica que los novios "reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal" [2].

Un chico que quiere a una chica, en lugar de hundirla, rebajarla, profanarla, instrumentalizarla, denigrarla, mancharla con los deseos de su instinto, procura por encima de sus apetencias elevarla, dignificarla, sublimarla. Se preocupa de que sea más piadosa, mejore su formación tanto religiosa como de carácter, voluntad, etc. Es decir, busca siempre lo que a ella la engrandece, nunca lo que la envilece.

Cuando tu novia se niegue a tus peticiones bestiales, no atormentes su cariño con frases como ésta: "es que no me quieres". Todo lo contrario. Porque te quiere, no quiere que manches tu alma con un pecado. Con su resistencia firme y entera te dice: "te quiero tanto y tengo tantas ganas de casarme contigo, que no quiero cometer ningún pecado, para que Dios nos bendiga y podamos llegar un día a unirnos para siempre en el altar".

Mucho cuidado con las mujeres que tratas. Si tu novia es de moralidad dudosa, aunque tú no quieras, ella te hará caer.

Que tu novia no sea para ti fuente de pecados. Tu novia debe ayudarte a ser mejor. Que su recuerdo te proteja de envilecerte moralmente. Su pureza y su virtud deben ser un estímulo para mejorarte, para hacerte digno de ella.

La desvergüenza de algunas mujeres ha llegado a tal extremo que es posible que tu actitud irreprochable en toda esta materia provoque en ellas risitas y bromas de mal gusto. Es lástima que las pobres hayan descendido tanto. Peor para ellas. Pero a ti, ¿qué más te da? "Ésas" no te sirven para nada. En cambio la rectitud de tu conducta te conseguirá la estima de las buenas, que son las únicas que te interesan para buscar entre ellas la madre de tus hijos.

Si ves que tu novia no es mala, pero es una chica frívola y ligera, que se ha dejado impresionar por el cine, y un día se pone insinuante..., dile: "No esperaba eso de ti. Me has desilusionado. Yo te tenía por una chica digna, y veo que eres como todas..., una chica de la calle". Estas palabras han hecho derramar lágrimas a una chica y cambiar radicalmente su conducta.

La castidad es el arma que tiene el joven (o la joven) para ver si es realmente amado por su novio/a.

Esto por varias razones:

Porque si realmente uno ama al otro no lo llevaría al pecado sabiendo que lo degrada ante Dios, le hace perder la gracia y lo expone a la condenación eterna.

Porque es la única forma que tiene un joven o una joven de demostrar verdaderamente que quiere reservarse exclusivamente para quien habrá de ser su cónyuge.

En efecto, al no aceptar tener relaciones con su novio/a, con quien más expuesto a tentaciones está, menos probable es que lo haga con otro. En cambio, si lo hacen entre sí sabiendo que esto puede llevarlos a un matrimonio apurado o a cierta infamia social, ¿qué garantiza que no lo haga también con otros u otras con quienes no tiene compromiso alguno?

El no consentir en las relaciones prematrimoniales es un signo de fidelidad; lo contrario puede ser indicio de infidelidad.

Finalmente, porque el hacer respetar la propia castidad es el arma para saberse verdaderamente amado.


En efecto, si la novia solicitada por su novio (o al revés) se niega a tener relaciones por motivos de virtud, pueden ocurrir dos cosas: o bien que su novio respete su decisión y comparta su deseo de castidad, lo cual será la mejor garantía de que él respeta ahora su libertad y por tanto, la seguridad de que la seguirá respetando en el matrimonio; o bien que la amenace con dejarla (y que tal vez lo haga), lo cual solucionará de antemano un futuro fracaso matrimonial, porque si el novio amenaza a su novia (o viceversa) porque ella o él deciden ser virtuosos, quiere decir que el noviazgo se ha fundado sobre el placer y no sobre la virtud, y éste es el terreno sobre el que se edifican todos los matrimonios que terminan desmoronándose.

Además, la castidad es fundamental para la educación del carácter.

El joven o la joven que llegan al noviazgo y se encaminan al matrimonio no pueden eludir la obligación de ayudar a su futuro cónyuge a educar su carácter.

La maduración psicológica es un trabajo de toda la vida. Consiste en forjar una voluntad capaz de aferrarse al bien a pesar de las grandes dificultades.

Así como los padres se preocupan de ayudar a sus hijos a lograr esta maduración, también el novio debe ayudar a su novia (y viceversa), y el esposo a su esposa.

El trabajo sobre la castidad es esencial para ello; porque es una de las principales fuentes de tentaciones para el hombre; consecuentemente es uno de los principales terrenos donde se ejercita el dominio de sí.

Quien no trabaja en esto no sólo es un impuro sino que puede llegar a ser un hombre o una mujer despersonalizados, sin carácter. Y así como no tiene dominio sobre sí en el terreno de la castidad, tampoco lo tendrá en otros campos de la psicología humana.

El que tiene el hábito de responder a las tentaciones contra la pureza cometiendo actos impuros, responderá a las tentaciones contra la paciencia golpeando a su esposa e hijos, responderá a las dificultades de la vida deprimiéndose, responderá a la tentación de codicia robando y faltando a la justicia, y responderá a la tentación contra la esperanza suicidándose.

La castidad es esencial porque la verdadera felicidad está fundada sobre la virtud. "Ahora bien, las virtudes guardan conexión entre sí. No se puede, por tanto, esperar que se vivan las demás virtudes propias del noviazgo y del matrimonio si no se vive la castidad. Si no se vive la castidad, ¿por qué habría de vivirse la fidelidad, la abnegación, el sacrificio, el compañerismo, la esperanza, la confianza, el apoyo, etc?

La castidad no es la más difícil de las virtudes; al menos no siempre es más difícil que la humildad o la paciencia cuando la intimidad matrimonial empieza a mostrar los defectos del cónyuge que no se veían en el idilio del noviazgo. Por eso la guarda de la pureza es garantía de que se está dispuesto a adquirir la demás virtudes.

"Podemos concluir: el amor que no sabe esperar no es amor; el amor que no se sacrifica no es amor; el amor que no es virtud no es amor" [3]. Si en el noviazgo no se dominan las tentaciones contra la castidad, ¿qué garantías hay de que se van a dominar después de la boda cuando se presenten tentaciones extramatrimoniales? Las dudas sobre posibles adulterios pueden arruinar ese matrimonio.

Respeta a tu novia, aunque ella no sepa hacerse respetar, ni defender, con su pudor, el tesoro de su pureza. Es muy fácil decir: "No me importa lo que hayas sido en el pasado". Lo difícil es decirlo de verdad.

Me dijo uno: "Yo muchas veces afirmé que no me hubiera importado casarme con una cualquiera, prescindiendo de su vida pasada. Pero lo decía mintiéndome a mí mismo. Por dentro yo tenía mi ideal de mujer. Lo que pasa es que pensaba que de ésas ya no había, que era un ideal inalcanzable. Por eso, cuando he encontrado a esta chica, que es un ángel, me he ilusionado de tal manera, que me parece que he empezado otra vida".

La afirmación "no me importa lo que haya sido tu vida anterior" debe incluir esta otra: "ni me importa lo que vayas a ser en el futuro". Pero eso es más difícil, pues a ningún hombre le hace gracia que su mujer le engañe con otro.

Es verdad que una mujer puede arrepentirse de su pasado y cambiar. Santa María Magdalena fue prostituta y después llegó a santa. Pero esto es tan extraordinariamente excepcional, que confiar en una cosa así es muy arriesgado. Si alguien dice que no le importa la infidelidad de su cónyuge, es porque ha dejado de amar. Precisamente la diferencia entre amor y amistad es que al amigo no le importa compartir con otros a su amigo; pero el amante quiere en exclusiva la persona amada.

Pues bien, si para casarte quieres una mujer decente, ayuda a las chicas a que sean decentes. ¿Por qué una chica que quiere ser decente tiene que luchar tanto contra los chicos que la acosan para que ella ceda? Me decía una chica: "Padre, ¡qué asco! Todos los chicos vienen a lo mismo. Y si no te dejas, no les interesas". ¡Qué triste es que las chicas tengan ese concepto de los chicos!

Demuestra tú, con tu conducta, que no eres de ésos. Que tú, porque estimas a la mujer decente, quieres ayudar a todas a que sean decentes. Si los chicos, con vuestra conducta, mostraseis que preferís las puras y decentes, ellas, sin duda, cambiarían. Pero como muchos chicos han preferido las libres, para poder abusar de ellas, las chicas se han creído que para casarse tienen que ser libres, y ahora buscáis una chica decente y os cuesta trabajo encontrarla.

Sin embargo, mientras no la encuentres, no te eches una novia.

La felicidad futura de tu hogar no depende ni de la cara, ni del tipo de tu novia; sino de su carácter, de su virtud y de su espíritu cristiano.

Del mismo modo que una belleza inexpresiva y sosa acaba por cansar, una belleza sin virtud acaba siendo aborrecida. Busca una novia que te guste. Pero no te dejes encandilar por la "fachada", que es pasajera; y si no está sostenida por las virtudes del espíritu, pronto te cansará y perderá para ti todo su atractivo. Aprende a enamorarte del carácter y de las virtudes del alma, que son estables, y son realmente las que hacen digna de estima a una persona. Aprende a estimar más los dones del alma que los del cuerpo. Puedes casarte con una "estrella" de la pantalla y ser un desgraciado, como tantos divorciados del cine.

En cambio, si te casas con una mujer amable, dócil, servicial, sacrificada, generosa, limpia, discreta, honrada, virtuosa, dulce, femenina, habilidosa, delicada, de buen corazón, que sepa llevar una casa y sea capaz de criar y educar los hijos y, sobre todo, muy cristiana, te profetizo un matrimonio feliz.

Pero si es una mujer sin moral y sin conciencia, no sabes hasta dónde puede llegar. Tras un exterior muy atractivo, cara preciosa y tipo espléndido, muchas veces se encuentra un espíritu de frivolidad y coquetería, que no es precisamente la mejor garantía para que tu matrimonio sea feliz.

Por eso vale poco el enamorarse del cuerpo, que es amor sexual. Y en cambio hay tantas garantías de éxito en el amor del alma, que es espiritual.

Si tu novia es frívola y ligera, vivirás amargado de sospechas y celos. No te vaya a ocurrir lo de aquel desgraciado que a los dos meses de la boda se vio abandonado por su bellísima mujer. ¡Había encontrado un partido mejor que su marido!

Cuando salgas con tu novia aprovecha todas las ocasiones para estudiar su carácter y modo de ser. ¿Has examinado si le gustan los niños, si los acaricia, si goza con ellos; o por el contrario le ponen de mal humor? ¿Es trabajadora y sacrificada, o sólo piensa en divertirse? ¿Sabe cocinar y coser? ¿Sabe llevar una casa, o lo único que sabe es bailar mucho y coquetear con el primero que se le acerca? Si no atiendes ahora a todas estas cosas, es muy posible que después de casado te lleves un gran desengaño.

Es muy importante que los novios se conozcan muy bien antes de casarse. Puede una chica tener un gran atractivo corporal, ser muy simpática y desenvolverse con soltura en la vida social, y sin embargo tener defectos que van a hacer sufrir mucho a su marido. Por eso las relaciones deben durar por lo menos de un año a dos. En menos tiempo es muy difícil llegar a conocerse bien y es posible que después de casados aparezcan defectos insospechados que pongan en peligro la felicidad matrimonial.

Ten en cuenta que después de casado apreciarás de distinta manera muchas cosas que atraen ahora tus ojos de soltero, y que entonces querrás en tu mujer virtudes que en el noviazgo no echaste de menos.

Si quieres a tu novia sólo por sensualidad, ese amor será pasajero. A los pocos años de casados ya no os amaréis; a lo más, os soportaréis. En vida de tu mujer serás un viudo del corazón.

Cuando elijas a tu novia, piensa que no la eliges sólo para la luna de miel, sino para diez, veinte, treinta años..., ¡para toda la vida! En tu novia, más que a la "mujer", busca el "ángel" que haga de tu futuro hogar un pedazo de Cielo.

Conozco una pareja muy feliz que se conocieron por coincidir todas las mañanas al ir a misa. Si te enamoras de una chica sinceramente piadosa, tienes mucho adelantado. Y te digo sinceramente piadosa, porque también las hay que unen algunas prácticas de piedad a un proceder, modo de vestir, etc., impropios de la vida espiritual que parecen tener. Esas chicas de piedad superficial tampoco ofrecen garantías suficientes. Los principios cristianos y la rectitud moral deben ser algo muy firme.

Muchas veces he oído quejas de que hoy día las chicas se han echado a perder, que una chica para divertirse se encuentra fácilmente, pero que una chica capaz de hacer feliz un hogar..., de ésas no se encuentran.

¿Y quién tiene la culpa de esto? Ciertamente que muchas chicas, influenciadas por el cine, han perdido el recato y el pudor, que es su mayor atractivo. Pero, ¿no tenemos los hombres nuestra culpa en este "descenso" del pudor femenino?

Las chicas buenas también se quejan de que los chicos prefieren las ligeras, las frívolas, las coquetas, las frescas... Como ellas quieren gustar, si ven que las que tienen éxito fácil son las frescas, ellas se dejan ir por la cuesta abajo. Si los chicos mostraseis claramente que preferís las buenas, las piadosas, las trabajadoras y sacrificadas, las que rezuman pureza, las chicas mejorarían.

Es enorme el bien que haríais a las chicas, si ellas vieran que preferís las buenas; y es enorme el daño que las hacéis, si ellas ven que preferís las frescas. Sería éste un excelente apostolado: moralizar a las chicas, mostrando más estima por las que son más virtuosas.

Por otra parte, has de saber que las chicas tienen la misma queja de vosotros. Algunos chicos, influenciados por las chicas frescas, creen que para resultar más varoniles e interesantes tienen que mostrarse atrevidos, y esto hace que las chicas buenas -las que necesitáis para el matrimonio- al veros así, no se fíen de vosotros y no se decidan. De modo que las chicas se hacen frescas para gustar más a los chicos, y los chicos se muestran atrevidos para parecer más interesantes; y después resulta que ni a los chicos os gustan las chicas frescas, ni a las chicas buenas les gustan los chicos atrevidos. ¡Vaya un papel que estáis haciendo! ¿No sería mil veces mejor que todos reconocieseis que lo más digno de estima es la virtud, y obraseis en consecuencia? Por eso dijo el poeta: ¿Por qué os espantáis de la culpa que tenéis? ¡Queredlas cual las hacéis, o hacedlas cual las buscáis!

Cuando hayas encontrado una chica virtuosa que pueda ser la madre de tus hijos, toma el noviazgo con toda la seriedad que Dios manda. Dios quiere que el que no siente su voz para un estado más alto y más grande, como es la vida consagrada a Dios, y va a casarse, a su tiempo -pues la fruta que se toma antes de su tiempo se indigesta- se busque una novia; pues los futuros esposos deben conocerse muy bien antes de ir al matrimonio.

La psicología del chico es distinta de la de la chica. Al hombre le cautiva la belleza, la delicadeza y la ternura de la mujer. A ella la fuerza, el valor y la decisión del hombre. En él la atracción hacia el otro sexo es más carnal; en ella es más sentimental. No es raro que un chico sienta atracción sexual sin amor, y una chica amor sin tener deseos sexuales. Lo contrario es menos frecuente.

Las mujeres suelen preferir los hombres interesantes más que los hombres guapos.

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NOTAS:
1 MARY BETH BONACCI: Tus preguntas sobre el amor y el sexo, IX, 8. Ed. Palabra. Madrid. 2002. Magnífico libro que responde con rectitud, claridad y acierto a las preguntas de los jóvenes.
2 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2350.
3 MIGUEL ÁNGEL FUENTES, V.E.: Apologética católica, MORAL. En INTERNET: http://catholic-church.org/russia-ive/apologetica/homepage.htm

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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8 abr. 2015

¿Por qué nos ocurren cosas malas si Dios nos ama?

¿Por qué nos ocurren cosas malas si Dios nos ama?: Debemos aprender a llevar nuestra cruz de cada día, y saber ofrecerla para darle un valor sobrenatural. // Autor: Padre Lucas Prados | Fuente: AdelanteLaFe.com

Hay quienes, ante el sufrimiento de la vida, se rebelan contra Dios y le echan las culpas de todas sus desgracias. Le dicen: ¿Por qué me has hecho esto? Prefiero morir a vivir. Quiero suicidarme, así no vale la pena vivir. Algunos le exigen la salud, como si fuera un derecho adquirido, y dicen: Si no tuviera hijos que cuidar… Si estuviese solo, pero tengo una familia que alimentar y tengo muchos problemas que resolver y muchos planes que realizar. Pareciera que le dicen a Dios que ellos son seres indispensables en el mundo.

Algunos gritan, diciendo: ¿Por qué? Yo soy bueno. ¿Por qué me castigas? Oh Dios, mátame si quieres, pero que no dé pena a los demás, que no haga gastar dinero a mis familiares, que no sea un cacharro inútil para los demás… Y Dios no responde, y calla y perdona y aguanta con paciencia todos los insultos e incomprensiones.

Pero Dios no se divierte ni se lo pasa en grande viéndote sufrir, como si tu dolor y tu enfermedad fueran caprichos de su entretenimiento para los ratos libres. En cambio, se siente muy contento, cuanto ve que tú te perfeccionas a través del dolor, maduras y llegas a ser mejor y más feliz. El que ama y ofrece su dolor, aunque esté en una silla de ruedas será inmensamente feliz.


Ciertamente, Dios nos ama … y nos ama mucho, muchísimo más de lo que podemos imaginarnos, pues nos ama infinitamente. Pero sucede que a veces creemos que Dios no nos ama, porque no nos ama como nosotros creemos que nos debe amar.

En realidad lo que sucede es que estamos pensando igual que cuando éramos niños y nuestros padres no nos daban todo lo que queríamos. O como cuando nos causaban un dolor necesario para curar una enfermedad: una medicina desagradable, un tratamiento doloroso, etc. ¡Cómo protestábamos y nos oponíamos a esas cosas “malas”, que en realidad eran “buenas”!

Dios también es Padre. Y es un Padre infinitamente más amoroso e infinitamente más sabio que nuestros padres terrenales. Sólo Él sabe lo que más nos conviene. Y a veces las cosas que consideramos “malas” son todo lo contrario: muy buenas. Tal vez mucho mejores que las que consideramos “buenas”.

No podemos medir las cosas de Dios con medidas terrenas, sino con medida de eternidad. Dios sabe mucho mejor que nosotros. Si nuestros padres sabían lo que más nos convenía cuando éramos niños, ¡cómo no confiar en que Dios es el que sabe lo que nos conviene a cada uno!

El problema es que los planes de Dios son a largo plazo, a muy largo plazo, a plazo de eternidad. Y nosotros queremos reducir a Dios a nuestro plazo que es muy corto. Queremos reducir a Dios a esta vida terrena, que es muy corta, si la comparamos con la vida en la eternidad.

Para poder comprender, aunque sea un poquito, los planes de Dios tenemos que comenzar a ver nuestra vida aquí en la tierra con anteojos de eternidad. Así, tal vez, podamos empezar a comprender cómo los planes de Dios sí tienen sentido y cómo las cosas que creemos “malas” no son tan malas, sino buenas.

¡Cómo nos cuesta aceptar un sufrimiento, una enfermedad! Y en el plan de Dios mucho bien proviene del sufrimiento. Veamos a Jesucristo: su sufrimiento nos trajo la salvación. Por la muerte de Cristo todos tenemos derecho a una vida de felicidad plena y total para toda la eternidad.

Por cierto, no fue así al comienzo. Dios no creó a los seres humanos para el sufrimiento. Pero al oponernos a Dios por el pecado, entró el sufrimiento al mundo, así como la muerte y las enfermedades. Y Dios que es infinitamente bueno, cambia las cosas “malas” en buenas, cambia el sufrimiento en ganancia … para la vida eterna.

El sufrimiento es un misterio, y como todo misterio, no es posible explicarlo satisfactoriamente. Sólo lo comprenderemos después de esta vida. Allá en la eternidad comprenderemos los planes de Dios. Mientras tanto, confiemos en Dios. Él es el que sabe.

El sufrimiento nos lleva a Dios

El sufrimiento nos lleva a Dios, que es amor. Nos hace más sensibles ante el sufrimiento de los demás y nos ayuda a madurar personalmente. El hombre que no ha sufrido, no tendrá la madurez suficiente para amar de verdad y será más duro e insensible ante el dolor de los demás. Por eso, dice un dicho antiguo: “quien no sabe de dolores, no sabe de amores”.

El sufrimiento es un tesoro de Dios, un instrumento de Dios para acercarnos más a Él, si sabemos aceptarlo con amor. De otro modo, puede ser un medio de desesperación para el que no tiene fe y sólo piensa en terminar con todo cuanto antes y suicidarse.

Dice Luis Gastón de Segur que, de mil personas que hay en el infierno, probablemente novecientas noventa estarían ahora en el cielo o, al menos, en el purgatorio, si hubiesen sido ciegas, paralíticas, sordomudas o afligidas por alguna enfermedad. Y de los mil que hay en el purgatorio, probablemente estarían novecientas noventa ya en el cielo, si hubiesen tenido alguna enfermedad, que los hubiera hecho más humildes y maduros en la fe y en el amor.

Alguien ha dicho que los buenos enfermos son como las estaciones de gasolina, a donde acuden los que quieren llenar su corazón vacío de amor. Hablar con buenos enfermos ayuda a los sanos a ver la vida en otra perspectiva, porque todos, tarde o temprano, pasaremos por la enfermedad. Los buenos enfermos son bienhechores de la humanidad y ayudan como misioneros en la gran tarea de la salvación del mundo.

Ofrecimiento a Dios de nuestro dolor

El sufrimiento es parte integrante de la vida humana. No hay nadie que, tarde o temprano, no participe de él. Por eso, debemos aprender a llevar nuestra cruz de cada día, como nos dice Jesús, y saber ofrecerla para darle un valor sobrenatural. De ahí que sea importante aprender a tener espíritu de sacrificio y no buscar siempre el placer por el placer.

Nuestra Madre la Virgen, en muchas de sus apariciones, nos habla de ofrecer sacrificios voluntarios por la conversión de los pecadores. En Fátima le decía a Lucía: “Orad y haced sacrificios por los pecadores, porque van muchas almas al infierno, porque no hay quien se sacrifique ni ore por ellas” (13 de agosto de 1917).

Este espíritu de sacrificio por la conversión de los pecadores, lo aprendieron muy bien los tres pastorcitos. A veces, daban su comida a las ovejas o a niños pobres o comían bellotas amargas o no bebían agua en pleno calor y decían: “Oh Jesús, es por tu amor y por la conversión de los pecadores”.

Evidentemente, el sufrimiento por sí mismo no vale nada, si es que no se ofrece con amor y por amor. Pero, cuando se ofrece a Dios con amor, tiene un gran valor redentor en unión con los méritos de Jesús.

Por eso, debemos pensar en tantas personas que están alejadas de Dios y que están en peligro de condenación eterna por sus propios pecados. Pero, si nosotros ofrecemos por ellos nuestras oraciones y sacrificios, Dios les puede conceder gracias extraordinarias, que pueden conseguirles su conversión y salvación.

Si san Agustín no hubiera tenido una madre tan santa como santa Mónica, quizás nunca se hubiera convertido ni hubiera llegado a ser el gran santo que todos conocemos. Si tú fueras más generoso con Dios y ofrecieras todos tus sufrimientos y enfermedades por la salvación de tu familia, quizás Dios podía haber salvado hace muchos años algún antepasado tuyo o algún familiar actual que va por mal camino. La oración traspasa las fronteras del tiempo o del espacio. Ora por todos tus antepasados y familiares, presentes y futuros. Hay motivos más que suficientes para ofrecer todo lo que sufres. Y ¡cuántos podrán salvarse por tu generosidad! Pero ¡cuántos también podrán condenarse por su culpa, pero porque no han tenido familiares generosos, que los han encomendado al Señor! ¡Ofrece tu dolor a Dios y Él te bendecirá a ti y a tu familia!

No puedes imaginar todo lo que vale el sufrimiento, ofrecido con amor. Sólo en el cielo lo comprenderás. Allí encontrarás miles y miles de hijos espirituales, a quienes has salvado con tu dolor amoroso o con tu amor doloroso.

“Yo soy tu Dios y pienso en ti. Dispongo todas las cosas para tu bien, aunque no lo comprendas. Acepta con serenidad y paz todo lo que disponga para ti y ofréceme con amor tus sufrimientos. Sólo así podremos estar unidos y tener un solo corazón. Si experimentas cansancio, échate en mis brazos. Si estás triste, ven a Mí y duérmete tranquilo entre mis brazos.

Hijo mío, ayer por la mañana te vi triste y pensé que querías hablar conmigo. Al llegar la tarde, te di una hermosa puesta de sol y esperé, pero nada… Te vi dormir en la noche y te envié rayos de luna para besar tu frente y esperé hasta la mañana; pero tú, con tu prisa, tampoco me hablaste. Entonces, tus lagrimas se mezclaron con las mías que caían con la lluvia del día. Hoy sigues triste y quisiera consolarte con mis rayos de sol, con mi cielo azul, con mis hermosas flores. Quisiera gritarte que te amo, que no tengas miedo de acercarte a Mí para pedirme ayuda, que me dejes entrar en tu corazón y que me entregues todo el peso de tus problemas y todo lo que te hace sufrir.

¿No escuchas mi voz en el fondo de tu alma? Ya sé que estás muy ocupado, puedo seguir esperándote, porque te amo. Pero no olvides que te espero, porque quiero verte contento y feliz”.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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6 abr. 2015

Jesús Resucitó

En la Pascua celebramos la resurrección de Jesús, celebramos que Jesús venció a la muerte y resucitó. // Autor: P. Juan María Gallardo | Fuente: Oraciones y Devociones punto info

¿Qué celebramos, los cristianos, en la Pascua?

Para los cristianos la Pascua es la fiesta más grande y el centro de todo el año.

En la Pascua celebramos el misterio más grande y decisivo de nuestra salvación: la muerte y la resurrección de Jesús.


En la Pascua celebramos el infinito amor de Dios que entregó a su Hijo por nosotros; celebramos el infinito amor de Jesús, que dio su vida por nosotros, en lugar nuestro.

En la Pascua celebramos la victoria de Jesús sobre la muerte. Esta victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte se manifiesta no sólo en su resurrección, sino también en su muerte. En la Cruz de Jesús se nos muestra que el amor de Dios por nosotros es más fuerte que el sufrimiento y que la muerte.

En esta Pascua Jesús quiere resucitar en el corazón de cada uno de ustedes. Él quiere dar vida a todo aquello que esté muerto en su corazón. Jesús resucitado quiere vivir en ustedes, quiere que ustedes se abran a la vida nueva que brota de su resurrección. Si Él vive en ustedes, su vida va a ser transformada: van a tener más alegría, más paz, más fuerza, más amor...

El Domingo de Pascua

En Domingo de Pascua celebramos el día de la resurrección de Jesús. Es el domingo más importante y glorioso del año. A partir de él cada domingo se convierte en el día del Señor, por ser el día del triunfo de Jesús sobre la muerte en su resurrección, en el gran día de la salvación.

En la Pascua celebramos la resurrección de Jesús, celebramos que Jesús venció a la muerte y resucitó. Jesús resucitado es el centro de nuestra vida y de nuestra fe. Para los cristianos Jesús no está muerto. ¡Ha resucitado y vive entre nosotros! ¡Podemos encontrarnos con Él! Podemos hablar con Él! ¡Podemos escucharlo! ¡Podemos recibir de Él su Vida nueva!

Un propósito: visitar a Jesús.

Agradezcamos con obras y de verdad el amor que Jesús nos tiene.

Una forma de agradecer es IR A VISITARLO, TODOS LOS DÍAS -UN RATITO- ESTOS DÍAS. ÉL NOS ESTÁ ESPERANDO.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Crux Sancti Patris Benedicti
Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas / Numquam Suade Mihi Vana
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Cruz del Santo Padre Benito
La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
maldad es lo que me brindas, / bebe tu mismo tu veneno

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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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