Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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2 de mar. de 2015

Cristo, lo que el hombre de hoy y de siempre espera

Cristo, lo que el hombre de hoy y de siempre espera: ¿Tú, Cristo, eres capaz de llenar de alegría mi vida, de gozo mi corazón, de ilusión mi caminar? /
Autor: P. Juan P. Ferrer

Los hombres de todos los tiempos se han preguntado una y otra vez por la felicidad, aunque tal vez nunca comprendieran qué es realmente eso de la felicidad. Y se han dedicado siempre a buscarla por todos los conductos y todos los medios. Han elaborado teorías tan variopintas que entre unas y otras se dan profundas contradicciones. Y, siempre al final, se tiene la impresión de que no se acaba de acertar: ni la vida fácil, ni el estudio de la filosofía, ni el dinero, ni la fama, ni el progreso, ni muchas otras cosas son capaces de llenar el corazón infinito del hombre. Por ello, es que muchos seres humanos al vuelto los ojos hacia la figura de Cristo y le han preguntado si él puede de veras llenar el corazón humano de paz y de gozo. Hoy se lo queremos preguntar nosotros.



¿Eres tú, Cristo, lo que el hombre de hoy y de siempre espera? Todos sabemos por la historia que Jesús era un hombre excepcional, pero eso no basta para llenar el corazón humano. Juan Bautista envió a Cristo una legación para preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro? (Mt 11,3). Éste es el interrogante que siempre se plantea el ser humano. Cristo responde afirmativamente a la pregunta de Juan Bautista, explayándose sobre sus propias obras que constituyen la prueba ineludible de los tiempos mesiánicos. Él, por tanto, afirma que es lo que el hombre de antaño, de hoy, y de mañana ha esperado, espera y esperará.

¿Tú, Cristo, puedes llenar siempre el corazón humano, infinito por su propia capacidad? Jesús no sólo fue un hombre perfecto, sino que era por antonomasia Dios Perfecto. En su condición de Dios, Jesús puede garantizarnos a los seres humanos su capacidad infinita en el tiempo y en la eternidad de llenar el corazón humano.

¿Quién en esta vida nos puede asegurar que nos querrá siempre? ¿Qué en esta vida nos podrá certificar que nos agradará siempre? ¿Qué en esta vida nos podrá vender la mentira de que siempre nos llenará de satisfacción? Todo, y todo lo que no sea Dios, es caduco, no podrá nunca asegurarnos un estado de felicidad infinita. Basta ver cómo se derrumban las esperanzas que tantos seres humanos han construido esperándolo todo de ellas. Sólo Cristo permanece.

Finalmente, ¿Tú, Cristo, eres capaz de llenar de alegría mi vida, de gozo mi corazón, de ilusión mi caminar con ese Evangelio en donde sólo los pobres, los mansos, los misericordiosos, los perseguidos van a ser felices? Y Cristo nos asegura que sí, que Él es capaz de llenar nuestras vidas con todo esto que el mundo desprecia y rechaza, porque los bienaventurados del mundo moderno son los poderosos, los dominadores, los ricos, los vengativos, los iracundos, los reconocidos, los que ríen. Es tremendo ver cómo se puede concebir de forma tan distinta la felicidad, pero ya la historia va dando de sobra la razón al Evangelio. Porque del Evangelio han salido los hombres felices, en paz, llenos de ilusión y esperanza. De las teorías del mundo moderno han salido las depresiones, las ansiedades, las angustias, la tristeza.

En conclusión, aceptemos a Cristo con ilusión, como la esperanza que se coloca por encima de cualquier otra esperanza, como la promesa que hace realidad lo más apetecido por el ser humano, como la certeza de un futuro lleno de sentido y de gozo. Cristo, Hijo de Dios, Perfecto Dios y Perfecto Hombre es la medida del corazón humano.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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26 de feb. de 2015

¿Es lícito llamar al sacerdote "padre"?

Conversando con mis amigos evangélicos sobre llamar al sacerdote: padre - Reproduzco esta conversación porque puede servir de ayuda y guía a la hora de explicar a nuestros hermanos cristianos / Autor: José Miguel Arráiz | Fuente: ApologetocaCatolica.org

Continuando con la serie de conversaciones entre amigos sobre temas de apologética, les comparto un nuevo diálogo ficticio tomada del libro "Conversaciones con mis amigos evangélicos" en donde se analiza la objeción frecuente que hacen nuestros hermanos evangélicos respecto a si es lícito llamar al sacerdote "padre". En esta ocasión, los argumentos los he tomado de algunas Webs de apologética protestante. Los nombres de quien participan no son reales.

Miguel: Ya entiendo por qué creen que el Papa es el sucesor del apóstol Pedro, pero ¿y los títulos que le dan, que en algunos casos solamente corresponden a Dios?

José: ¿Cómo cuales?


Miguel: Como por ejemplo, el de "Santo Padre". ¿No ordena Jesús claramente en el evangelio "No llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno sólo es vuestro Padre: el del cielo." (Mateo 23,9)

Marlene: Realmente eso no sólo lo hacen con el Papa, sino con todos los sacerdotes, a los que llaman "padre".

José: Ok, vamos por partes. En primer lugar, me imagino que no me objetaran que le llamemos "santo", porque así llama la Biblia a todos los miembros de la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo [1]. Por tanto, si los cristianos pueden ser llamados "santos" no veo por qué no pueda serlo el Papa.

Miguel: De acuerdo, pero además le llaman "padre".

José: Allí vamos, pero antes les pregunto: ¿ustedes creen que este texto se pueda interpretar de una manera absolutamente literal? Después de todo, dice "No llames a NADIE "padre" en la tierra". ¿Aplica en todos los sentidos?

Marlene: Estamos claros en que no, porque de ser así no podríamos llamar padres ni a nuestros progenitores biológicos. En mi opinión Jesús no estaba prohibiendo eso, sino solamente usar esta palabra en "sentido espiritual", tal como la utilizan los católicos para referirse a sus sacerdotes.

José: Nosotros los católicos en cambio, no creemos que esa interpretación sea viable ni esté acorde al resto del Nuevo Testamento.

Miguel: ¿Por qué?

José: Porque de ser así, inclusive los apóstoles violaron ese mandato, ya que numerosas veces llamaron "padre" en sentido espiritual a muchos hombres, e incluso a sí mismos. Recuerda por ejemplo, como Jesús llama a Abraham "nuestro padre". (Lucas 16,24.30; Juan 8,56, etc.), o recuerda…

Marlene: Heee…espera un momento… en el Nuevo Testamento se llama "padre" a Abraham no en sentido espiritual, sino en sentido carnal, como antepasado de los judíos según la carne, de manera similar en que se designa a los padres biológicos. El mismo San Pablo lo aclara cuando dice: "¿Qué diremos, pues, de Abraham, nuestro padre según la carne?" (Romanos 4,1)

José: Pero no sólo en ese sentido, sino también en sentido espiritual, como padre también de los creyentes en la fe. Por esto San Pablo dice también: "y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que poseía siendo incircunciso. Así se convertía en PADRE DE TODOS LOS CREYENTES incircuncisos, a fin de que la justicia les fuera igualmente imputada; y en padre también de los circuncisos que no se contentan con la circuncisión, sino que siguen además las huellas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de la circuncisión." (Romanos 4,11-12)

San Pablo se llama también a si mismo padre espiritual cuando dice: "Pues aunque hayáis tenido diez mil pedagogos en Cristo, no habéis tenido muchos padres. He sido yo quien, por el Evangelio, os engendré en Cristo Jesús." (1 Corintios 4,15) o también cuando dice: "Te ruego en favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo." (Filemón 1,10) [2]

Analicemos ahora el siguiente texto donde San Juan escribe a los fieles y creyentes en la Iglesia: "Os he escrito a vosotros, hijos míos, porque conocéis al Padre, Os he escrito, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os he escrito, jóvenes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno" (1 Juan 2,14).

Ahora cabe preguntarse, ¿a quién se refirió San Juan cuando saludó a los "padres"? no parece lógico que se haya referido a los padres biológicos, porque había comenzado saludando a "sus hijos" no biológicos sino espirituales, por tanto, es muy probable que cuando se refiere a los "padres" se está refiriendo a aquellos que como él, son padres espirituales de los fieles (obispos y presbíteros de la Iglesia).

Miguel: José, pero entonces ¿a quién prohíbe Jesús que se le llame padre, sino es a los líderes de la Iglesia?

José: Lo que sucede es que Jesús allí estaba utilizando una figura literaria que se conoce como "hipérbole", la cual es una exageración intencionada con el objetivo de plasmar en el oyente una idea o una imagen difícil de olvidar. En el evangelio encontramos en la predicación de Jesús numerosas hipérboles: "Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehena" (Mateo 5,29); "Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehena" (Mateo 5,30); "Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío." (Lucas 14,26). Por medio de esa hipérbole, trataba de enseñar a los discípulos una lección: en la Iglesia, quienes ocupen puestos de autoridad deben hacerlo para servir, a diferencia de los fariseos que buscaban los puestos de autoridad para recibir honores y alabanzas. Si leemos el texto completo veremos como el contexto lo confirma:

"Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame "maestro". Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabí", porque uno sólo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno sólo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar "Directores", porque uno sólo es vuestro Director: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado." (Mateo 23,1-12)


Observen que no sólo prohíbe llamar "padre", sino también "rabí" o "maestro", a pesar de que ser "maestro" es uno de los ministerios de la Iglesia (1 Corintios 12,28-29). Pensando de la misma manera, tampoco deberían llamar a sus pastores "pastor", pues uno sólo es el pastor de nuestras almas: Jesucristo. Particularmente, tengo muy claro, al igual que los primeros cristianos, que no se trataba de una prohibición literal de usar una palabra, sino de evitar la tentación de querer ejercer la autoridad en busca de gloria personal y no para gloria de Dios.
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NOTAS

[1] La Biblia llama "santos" a los miembros de la Iglesia (Mateo 27,52; Hechos 9,13.32.41; 26,10; Romanos 1,7; 8,27; 12;13; 15;25.26.31; 16,2.15; 1 Corintios 1,2; 6,1.2; 7,14; 14,33; etc.), incluso a los profetas (Hechos 3,21) y a los ángeles (Mateo 25,31; Marcos 8,38). En la Iglesia Católica se utiliza el término "santos" en ocasiones en este sentido, y otras veces para hacer referencia a los santos canonizados. Los hermanos evangélicos generalmente creen que cuando un católico habla de santos, se refiere solamente a éstos últimos.

[2] Hay muchos otros textos en el evangelio donde los apóstoles adoptan el rol de padre espiritual (1 Pedro 5,13; 1 Juan 2,1.12.18.28; 3,7; etc.)

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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23 de feb. de 2015

8 de Marzo de 2015: Santa Misa en Hurlingham


El día domingo 8 de Marzo del corriente año, el Padre Fabián Barrera estará oficiando la Misa por los Enfermos y Afligidos en:

Capilla Nuestra Señora  de la Guardia
Calle Necochea Nº 515 - Hurlingham
(Estación Jorge Newerry - Ferrocarril Urquiza)

16.00 horas: Adoración del Santísimo
17.00 horas: Santa Misa

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Nos faltan palabras para alabarte

Nos faltan palabras para alabarte: Meditaciones de las letanías del Rosario. Tú y yo, requerimos urgente la mano que acaricia, el rostro que se inclina hacia nuestro dolor, el corazón que compadece y suaviza el sufrimiento. / Autor: P Mariano de Blas LC

Consuelo de los afligidos
Hoy se buscan calmantes, pastillas contra el dolor, porque el dolor se ha multiplicado por todas partes. Cuando no son las enfermedades del cuerpo, son las tribulaciones del alma. El hombre de hoy, tú y yo, requerimos como algo urgente la mano que acaricia, el rostro que se inclina hacia nuestro dolor, el corazón que compadece y suaviza el sufrimiento. Necesitamos las manos, el rostro, el corazón de María. A todos los que sufren sin esperanza vayamos a decir que tienen una Madre, que los ama mucho.....



Auxilio de los cristianos
Se requería esta ayuda porque, si el Demonio la trae con todos los hombres, principalmente se ensaña con los cristianos. Entrar en el Corazón de María es estar a salvo de todos los peligros. Y si en todo tiempo ha sido necesario este auxilio, hoy más que nunca, pues perece que todo el infierno ha salido de sus antros para hacer daño a la Iglesia y a los cristianos. Por eso, si invocar a María, rezar el rosario siempre ha sido necesario, hoy es de vida o muerte. A los que defienden lo contrario los veremos muertos por el camino, desangrados por ese vampiro infernal.


Reina de los ángeles, de los patriarcas, de los profetas. Reina de los apóstoles, de los mártires, de los confesores, de las vírgenes. Reina de todos los santos.
Nadie quiere estar fuera de su reinado. Hasta los ángeles, que no son humanos, han pedio y obtenido tenerla como Reina. No como Madre, que ese privilegio sólo a los humanos ha sido dado. Pero al menos como Reina. Ningún ángel la llama con el tierno nombre de Madre, sino con el nombre respetuoso de Reina mía.
Los patriarcas y los profetas, que son los grandes del Antiguo Testamento están bajo su protección. Su grandeza ha quedado pequeña ante la Gran Señora y Reina. Así me imagino yo a Abrahán, a Moisés, a Isaías y a los demás besando respetuosamente las manos de quien llevó en ellas a Dios mismo.
Los grandes del Nuevo Testamento son los que entran en esta lista envidiable: apóstoles, mártires, confesores, vírgenes. De todos es la Reina, la que los supera a todos, la que les ha dado la fortaleza en sus batallas, la que les ha guiado hasta el cielo y hasta la santidad. Reina de muchos, Reina de los mejores, porque eres la Mejor de todos.
Reina de los santos. Podría ser reina de ti y de mí, si llegamos a ser tales. Hay que ganarlo con esfuerzo. La posibilidad está abierta, mientras dura la vida. Todos los santos han amado de manera particular a su Reina. Y Dios los premia de manera muy especial en el cielo, por haber honrado tan hermosamente a su Joya.


Reina concebida sin pecado original
El privilegio de la Inmaculada Concepción. Estamos muy de acuerdo con que Dios hiciera una excepción con su Madre, que también es nuestra Madre. Nuestra Madre nació igual a nosotros en todos menos en el pecado original. ¡Bendita Tú, que no pasaste por la amargura del pecado! Así, no manchada por nada, puedes ayudar más eficazmente a los manchados con todos los pecados. Vemos que los doctores y enfermeras se ponen guantes y tapabocas para no contagiarse y poder curar mejor. María no necesita de eso. No necesita antivirus. Más bien los virus mueren en el acto en su presencia. A veces podría uno pensar que, como uno es pecador, si intenta tocar o dar un beso o una flor a María la contamina. No es cierto. Ella no se contagia de nuestra basura, sino que nosotros nos contagiamos de su pureza y de su santidad.


Reina elevada al cielo
Esto está defendido en un dogma, el de la Asunción. Alguien de nuestra raza, alguien muy especial ya está en el cielo en cuerpo y alma. Nuestra Madre nos dice que es verdad lo de los nombres escritos en el cielo; nos dice que vale la pena sufrir todo con tal de ganar el cielo. Nos anima, nos ayuda a conseguirlo. Puedes estar seguro de que para conseguir que tú vayas al cielo María Santísima hará todo lo que está en su mano para lograrlo, lo está haciendo. Déjala hacer, deja que te lleve al cielo, no la estorbes con tu ingratitud.
¡Qué alegría tan profunda y tan pura nos da el saber que nuestra Madre está ya para siempre en el cielo, eternamente feliz..! Solo faltamos nosotros. Ella lo sabe y ruega a diario para lograrlo. Suplica a su Hijo que tenga misericordia. En fin que, si bien fue Jesús el que me mereció la redención, será mi Madre la que al fin lo obtenga. ¡Gracias infinitas, Madre!


Reina del Santísimo Rosario
Es una Madre que nos pide rezar el Rosario. Es Ella y no algún fraile disgustado. Porque Dios mismo ha prometido gracias realmente excelentes. Si rezando el rosario todos los días se obtiene el cielo, díganme si vale la pena rezarlo. Desapreciar esta oración es despreciar a María y despreciar a Dios. Una de las mejores cosas que se pueden hacer es, precisamente, rezar el rosario y hacer que otros lo recen. El Papa instituyó un año del rosario. Nos consta que lo reza diariamente. Todos los grandes santos han sido devotos de María y han tenido un gran aprecio por la oración que más le gusta a la Madre de Dios.


Reina de las familias
Es un título que faltaba en las letanías y que Juan Pablo II se encargo de añadir. Las familias tenían necesidad de una Reina. Y una Reina fuerte, que fuera parte de una familia, abogada y defensora contra un enemigo abiertamente declarado contra las familias, el Demonio. Hoy tiene el maléfico pensamiento de destruir la familia. Y ya ha hecho bastante mal. Pero se le enfrenta su eterna rival, María Santísima. Todos somos miembros de una familia y todos queremos que las familias se sostengan en el amor y en la unidad. Invoquemos a la Reina de la Familia.


Reina de la paz
Tan necesaria en nuestros tiempos. Si invocáramos más a María, si rezáramos el rosario con más frecuencia y devoción se acabarían las guerras, todas las guerras. Está prometido. Pero no lo creemos. Seguimos tercamente empeñados en pelear con nuestras piedras, flechas, espadas, cañones y bombas.
A su Hijo se le llama entre otras cosas, Príncipe de la paz. Pues bien, este príncipe, cansado de que no le hagamos caso, nos ha dicho insistentemente: " Si quieren la paz, hagan lo que Ella les diga". Él nos ha pedido que recemos el rosario. Dios mismo ha prometido paz a cambio de rosarios.
María es una Reina bellísima, muy poderosa. María es una Madre amorosísima, la mejor de todas. María es la delicia de Dios. María es la flor más bella que ha producido la tierra. Su nombre es dulzura, es miel de colmena. Dios la hizo en molde de diamantes y rubíes, y luego rompió el molde. Le salió hermosísima, adornada de todas las virtudes, con sonrisa celestial. Y, cuando moría en la cruz, nos la regaló. Esa mujer es mi madre bendita...


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20 de feb. de 2015

¿Encontrará fe sobre la tierra?

Tenemos la fuerza del Espíritu para conservar y vivir la fe, para transmitirla con audacia // Autor: P. Fernando Pascual LC



Es una de las preguntas más inquietantes del Evangelio: Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra? (Lc 18,8).

La fe, lo sabemos, es don de Dios. Pero también es respuesta del hombre. Cada uno es invitado a acoger y vivir la fe, al mismo tiempo que puede perderla por desidia, avaricia, tibieza, egoísmo, soberbia, y una larga lista de pecados.

San Pablo advertía del peligro de abandonar la verdad para seguir a los ídolos: Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas (2Tm 4,34).


La pregunta sobre la fe recorre la historia humana. Cada generación ofrece su respuesta. También la nuestra, en medio de cambios, de críticas, de dudas, de propaganda, de materialismo, de indiferencia, de pecados.

En una homilía pronunciada el 18 de octubre de 1998, al cumplir 20 años como Papa, san Juan Pablo II reflexionaba sobre la misma idea:

"«Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?». Es una pregunta que interpela a todos, pero especialmente a los sucesores de Pedro".

La fe no se conserva por inercia, ni por tradiciones humanas, ni por la existencia de miles de libros, ni por adaptaciones al mundo (cf. Rm 12,2). La fe se mantiene donde hay hombres y mujeres que miran a Cristo, Señor del mundo y de la historia, y hacen un acto humilde, sencillo, valiente y confiado, de adhesión al Maestro y a su Iglesia.

Después de 2000 años, ¿tenemos la fuerza del Espíritu para conservar y vivir la fe, para transmitirla con audacia a quienes viven cerca o lejos? "¡La fe se fortalece dándola!" (Juan Pablo II, Redemptoris missio n.2).

Cuando regrese el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra? La respuesta será un sí maravilloso

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14 de feb. de 2015

Veremos a Dios

Veremos a Dios: Pero, al asegurar esto, ¿sabemos lo que decimos? ¿sabemos lo que significa ver a Dios?... // Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net

¿Qué es lo que esperamos en la otra vida? Nosotros no tenemos la menor duda: ¡Veremos a Dios! Pero, al asegurar esto, ¿sabemos lo que nos decimos? ¿sabemos lo que significa ver a Dios?...

Llama mucho la atención en la Biblia el miedo que los judíos tenían de ver a Dios. Al sentir su presencia, se cubrían el rostro, porque podían morir con la vista del Señor. Así lo hace Moisés ante la zarza ardiendo:

- Se cubrió el rostro, porque tenía miedo de mirar a Dios.

Y el mismo Dios le dijo:

- No podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir viviendo...


Y recordemos a Jacob, a quien se aparece Dios, y exclama después:

- ¡He visto a Dios, y sin embargo no he muerto!...

Por eso venía a veces la nube, que manifestaba que Dios estaba allí, pero al mismo tiempo ocultaba su presencia, como ocurrió en la inauguración del Templo de Salomón.

Y este miedo lo tuvieron incluso los apóstoles, en el mismo Evangelio. En el Tabor, apenas oyen la voz de Dios, escondido en la nube que aparece sobre el monte, caen aterrados y apegan el rostro al suelo, hasta que se acerca Jesús y les anima:

- ¡No temáis!...

Así era la fe de Israel. Pero viene Jesús, y en su sermón programático de las bienaventuranzas proclama y promete:

- ¡Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios!

La gente que oía a Jesús decir esto por primera vez, debió quedarse loca de alegría. -¿Cómo es posible eso de que vamos a ver a Dios, si a Dios no lo ha visto ni lo puede ver nadie? ¿Cómo es que ahora Jesús, el Maestro de Nazaret, que hace estos prodigios y que enseña con esta autoridad, nos dice que vamos a ver al mismo Dios?...

Los humildes, los sencillos, los de conciencia recta, ven a Dios con una fe sin trabas ya en este mundo, y después contemplarán a Dios cara a cara, sin velos.

Como nos dice Pablo:
- Ahora vemos como en espejo, después cara a cara.

Y completa Juan:
- Aún no se ha manifestado lo que seremos, porque, cuando llegue, veremos a Dios tal como es él..

¿Medimos lo que esto significa?...

Sin darnos cuenta, estamos contando un imposible. ¿Cómo una criatura puede ver al Dios invisible, al que es santísimo, al que supera todas las fuerzas humanas y las de los mismos ángeles? Sin embargo, lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Y esto es lo que Dios nos promete: que lo veremos tal como es: lo contemplaremos sin velos, cara a cara, en una dicha y en un gozo inenarrables, metidos en Él de tal manera que miraremos a Dios con los ojos del mismo Dios...

Esta es la gracia de las gracias. Todas las gracias que Dios nos hace van dirigidas a esta final: a verle a Él en la Gloria. Y, cuando lo veamos y poseamos, ya no desearemos nada más, porque se habrán colmado para siempre todos los anhelos del corazón.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos resume todo con estas palabras famosas de San Agustín:

- Allí descansaremos y veremos; veremos y amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá en el fin sin fin. ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin?...

Todo esto es un sueño, el feliz sueño de los creyentes. Un sueño bendito, no producido por una droga alucinante, sino por la Palabra de Dios, que nos lo promete con toda su seriedad divina:

- ¡Verán a Dios!... ¡Lo veremos cara a cara!... ¡Lo veremos tal como es Él!...

Esta llamada de Dios a su visión y a su gloria tiene su precio. No es una imposición, es una oferta. Es un regalo, pero condicionado. Dios nos crea y nos pone en este mundo con una dirección precisa. Nos coloca en el principio de la carretera, y nos dice:

- ¡Adelante, y hasta el fin! No te desvíes. No te salgas de la autopista. En un cruce que se atraviese, no te vayas ni a derecha ni a izquierda...

El gran Catecismo de la Iglesia Católica nos repite lo que aprendimos de niños en el pequeño catecismo de nuestra parroquia: Que Dios nos ha puesto en el mundo para conocerle, servirle y amarle, y así ir al cielo. Esta es la carretera, la autopista real que conduce a Dios.

Lo conocemos y lo aceptamos con la fe.
Le servimos con nuestra adoración, nuestro culto y nuestra entrega a los hermanos que nos necesitan. Así le amamos con todo el corazón.

El ver a Dios será regalo y será premio. Dios se nos ofrece, pero nos exige esfuerzo. Requiere perseverancia hasta el fin. Por eso nos repite la Carta a los Hebreos:

- La perseverancia os es necesaria para alcanzar la promesa, todo eso que Dios nos ha ofrecido por nuestra fidelidad a su Palabra.

- ¡Oh Dios, Tú eres mi Dios! repetimos con el salmo, mi alma está sedienta de ti... ¡Y cuándo llegaré, para ver el rostro de mi Dios!... Lo veremos sin morir, sino viviendo siempre, siempre....


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10 de feb. de 2015

400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (31)

400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (31): 400 respuestas del P. Loring presentadas en breves publicaciones semanales. (Preguntas 250-261) // Autor: P. Jorge Loring // Editorial Spiritus Media

250. VALORES Y CONTRAVALORES DE LA SOCIEDAD

Querido P. Loring: Me han encargado un trabajo sobre los valores y contravalores de la sociedad. ¿Me puede dar algunas ideas?

Considero que en una sociedad, uno de los primeros valores es la educación cristiana de la juventud. Aunque en teoría sería posible una honestidad atea, en la práctica, ésta no tiene motivación suficiente para mantenerla en momentos difíciles. En el ideario cristiano se contienen todos los valores para que una sociedad viva en paz y justicia. Como uno de los contravalores de nuestra sociedad considero la "telebasura", que está echando a perder la juventud, y nos pronostica un futuro lamentable.

251. PERDONAR SIEMPRE


No entiendo eso de: "Perdonad setenta veces siete", es decir, siempre. Si tengo un administrador que me ha robado un millón de pesetas, ¿por qué tengo que perdonarle?

Las palabras de Cristo se refieren a que no debemos guardar rencor a nadie. Debemos perdonar las ofensas siempre. Pero eso no significa que no podamos exigir que la justicia aplique la pena correspondiente a los malhechores, y que se nos repare el daño que nos hayan ocasionado.

252. PERDONAR

P. Loring, una consulta: En mi familia hay problemas con mi tía política y mis primas, con mi hermana y su esposo; todo ha llegado a que no nos saludan. Cuando el problema estaba a tiempo intenté saludar, pero no lo aceptan, miran para otro lado. He quedado frustrado.

Si han rechazado el saludo, por ejemplo tres veces, puede dejarlo para más adelante y orar para que cambien.

253. PENA DE MUERTE

Comprendo que está mal desear la muerte de nadie. Pero cuando me entero que un terrorista ha muerto porque le ha explotado la bomba que llevaba para matar a otros, no puedo evitar alegrarme. Si ha de morir alguien, es preferible que muera el asesino. Lo mismo me pasa con la pena de muerte. En teoría yo quisiera que no existiera, pero cuando me entero que un terrorista ha asesinado veinte veces, pienso que si le hubieran condenado a muerte la primera vez, estarían vivos diecinueve inocentes. No sé si hago mal en pensar así, pero no puedo evitarlo. Es lo que me sale espontáneamente.

Comprendo perfectamente lo que usted dice. Hay mucha gente que piensa lo mismo que usted. La justicia de la pena de muerte es una cosa opinable. Algunos piensan que basta la cadena perpetua. Otros piensan que de la cárcel se pueden escapar y seguir matando. El Catecismo Oficial de la Iglesia dice en su n° 2267 que la pena de muerte es lícita cuando es la única manera de defender la vida de los inocentes de un injusto agresor. Se supone, naturalmente, que la culpabilidad es clara, pues una equivocación en esto sería fatal e irremediable. Ésta es la doctrina de la Iglesia Católica.

254. ABORTO: ASESINATO DE INOCENTES

Yo estoy contra el aborto. Pero un amigo mío, socialista, me ataca diciendo que si la Iglesia condena el aborto, por qué permite la pena de muerte. No sé qué contestarle.

El Catecismo oficial de la Iglesia Católica, en su n° 2267, permite la pena de muerte en caso extremo, cuando sea la única manera eficaz de defender la vida de personas inocentes de un injusto agresor, pues la Autoridad Pública tiene obligación de defenderlos.

Pero el aborto es condenar a muerte a una persona inocente, y nadie, ni católico ni no católico, puede mantener, con honradez, que sea lícito condenar a muerte a una persona inocente. Los abortistas se escudan diciendo que en los primeros meses no se sabe si es persona humana.

Pero eso es ignorar, o no querer enterarse, de lo que dicen los médicos. Todos los médicos saben que desde el momento de la concepción ese nuevo ser tiene un código genético propio, distinto de los códigos de sus padres. Es decir, es una persona humana. Y si no se interrumpe ese embarazo llegará a ser una persona adulta como nosotros. Por lo tanto el aborto es un asesinato de personas inocentes.

- Es que es fruto de una violación: el hijo no deseado puede darse en adopción, pero no hay derecho a matarlo.
- Es que va a nacer con malformaciones: los enfermos también tienen derecho a vivir. El modo de acabar con las enfermedades no es matando al enfermo.
- Es que va a traer complicaciones a la madre: todos los derechos de una madre son inferiores al derecho que su hijo tiene a la vida.

Juan Pablo II dijo en el Paseo de la Castellana de Madrid: "Nunca se puede justificar la condena a muerte de una persona inocente". Los responsables del aborto tienen sus manos manchadas de sangre inocente. La Iglesia los castiga con la excomunión.

255. EXCOMUNIÓN DEL ABORTO

¿Puede alguna persona quedar excomulgada en el mismo momento de cometer algún pecado? Si así sucede, ¿cuáles son los casos? En el caso del aborto, ¿quedan excomulgados todos los implicados: madre, el médico o quien haga el aborto, el novio si está de acuerdo, enfermeras o instrumentistas, etc…? ¿Qué otros casos pueden darse? ¿O en dónde puedo encontrar estas respuestas?

Efectivamente, los que practican el aborto quedan excomulgados al realizarlo.

En la excomunión del aborto caen todos los que han intervenido de manera eficaz: quienes los realizan, quienes lo pagan, etc. Los casos de excomunión están en el Derecho Canónico: Libro VI, Parte II.

256. ABORTO NO DESEADO

Estimado padre le escribo con la finalidad de pedir una ayuda por este medio. Tengo una amiga la cual tuvo hace unos meses un aborto no deseado, es decir, no pudo salvar al bebé que llevaba dentro. Por mucho que intentó y se esforzó no pudo evitarlo. ¿Cómo ve la Iglesia los abortos no deseados?

Sin lugar a duda que un problema de esta magnitud trae consigo secuelas psicológicas y religiosas porque la persona que pasó por esto en su momento flaqueó (es decir perdió la fe por instantes) y psicológicamente no estaba preparada.

El aborto no deseado es un trauma para la madre. Si se ha podido bautizar al niño, es un consuelo. Si esto no ha sido posible, confiamos en que Dios tiene el modo de salvarlo. Y siempre con la seguridad de que Dios-Padre dispone siempre las cosas como sea mejor, aunque nosotros no lo entendamos.

257. RECHAZO AL ABORTO

Tengo una novia a la que he querido muchísimo. Pero me he enterado que en una relación anterior quedó embarazada y abortó. Esto ha sido para mí tremendo. No la puedo mirar como antes. Siento interiormente un enorme rechazo hacia ella. ¿Qué debo hacer?

Acabo de leer tu carta. Comprendo perfectamente tu problema. Es perfectamente lógico y coherente tu rechazo al aborto. Por lo tanto, es también lógico que rechaces a la o las personas que lo han provocado. Quizás el tiempo borre ese rechazo, pero de momento es imposible encontrarse a gusto junto a ella. No tomes ninguna decisión precipitadamente. Hay que esperar con paz. Quizás con el tiempo puedas superar el rechazo que ahora sientes.

258. REMORDIMIENTO POR ABORTAR

Reciba un gran saludo, Padre. Hoy por hoy, trato de ser mejor persona. Amo a Dios sobre todas las cosas, y aunque yo sé que he cometido un gran pecado, estoy sinceramente arrepentida. Me da miedo confesarlo, lo tengo atorado en el pecho. Hoy en día tengo un hijo maravilloso, y tenemos una linda familia; mi esposo y yo vamos a cumplir 16 años juntos. Siendo jóvenes, hace más de seis años, sospeché un embarazo no deseado y tomé un medicamento; y lo interrumpí. Hoy me siento mal por eso. No sé qué debo hacer, y me avergüenzo profundamente de ello. Deseo algún día poder casarme por la Iglesia católica. Vi, por televisión, una entrevista con usted y sentí la motivación de escribirle. Espero no haberlo importunado, pero siento que di un primer paso.

Tu carta rebosa sinceridad y arrepentimiento. Me alegro mucho que mi entrevista por televisión te haya ayudado. Comprendo que el remordimiento de lo que has hecho te intranquilice, pues ha sido muy grave. Pero la misericordia de Dios es infinita, y perdona siempre a los pecadores arrepentidos. Busca un sacerdote amable que te atienda. Es muy importante que encuentres la paz espiritual. Ya es un gran paso tu deseo de acercarte a Dios. Pero no es suficiente. Es necesario llegar al perdón de todos tus pecados. Entonces comenzará para ti una vida radiante. Así te lo deseo.

259. FORZAR EL PARTO NO ES ABORTO

Estos días todos los medios de información han divulgado la noticia de una tal “Beatriz” que estaba embarazada con un feto anencefálico (descerebrado), y se recomendaba el aborto, porque el feto iba a morir necesariamente y la vida de la madre estaba en peligro. Presentada así la cosa, ¿se justificaba por el aborto? ¿Usted qué opina?

A veces la realidad no es tal como la presentan. Creo que la madre llevaba embarazada casi treinta semanas y el feto se puede sacar vivo y viable, es decir, que se puede sacar adelante desde la semana 21, aunque por alguna causa después muera.

Por lo tanto, adelantar el parto, en este caso, no es un aborto, pues no se mata al niño. Se le puede sacar moralmente y librar a la madre de su peligro de muerte.

260. FETOS ECTÓPICOS

Desearía saber si eliminar un feto ectópico es un aborto.

En respuesta a tu duda sobre los fetos ectópicos, le pregunté al Dr. Fernando Muñoz Ferrer, conocido ginecólogo en Cádiz, que ha sido Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología de la Residencia de la Seguridad de Cádiz, y me dijo lo siguiente: "El feto ectópico no es viable. Por lo tanto lo que se extrae ya está muerto. Y esta extracción no supone ningún peligro para la madre, si la operación se hace a tiempo". Espero que tu pregunta haya quedado bien respondida.


261. FECUNDACIÓN "IN VITRO"

Reverendo Padre. Con todo respeto, no estoy de acuerdo en que la Iglesia no permita la fecundación “in vitro” si es homóloga y sólo se fecunda un óvulo.

Tu pensamiento no es excepcional. Muchos piensan como tú, pero la Iglesia no acepta que un hijo se engendre artificialmente, sino que debe ser el fruto natural de un acto de amor entre los esposos.


Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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6 de feb. de 2015

Un momento de serenidad

Un momento de serenidad: Nuestra alma no necesita sólo agua, sino la serenidad y la paz que da el silencio. Nada florecerá en quien no vive en paz. // Autor: P. Miguel Segura | Fuente: Catholic.net

Llegué al Collado del Acebal en tiempo de lluvias. Nunca había visto caer tanta agua en tan poco tiempo, así que enseguida comenté a todos mi asombro ante los torrentes que pasaban ante nosotros deslavando los campos y convirtiendo los caminos en auténticos ríos.


Sin embargo las montañas y los valles estaban muertos y parecían amasados de fango y tristeza. No pude ocultar por más tiempo mi perplejidad:

- ¿Por qué no están verdes los valles y las montañas si cae tanta agua?

Y uno de los más ancianos me dio una palmada en la espalda y me dijo:

- El agua es muy buena, pero ahora es violenta. Espera y verás.

Esperar no fue fácil. Los truenos estallaban por las noches con tal ímpetu como si una manada de bisontes galopara por el tejado. Fuera sólo había agua y más agua. Pero, como dijo el anciano, era un agua voraz, más insoportable para los campos que el sol del desierto... pero era agua, sólo agua.

A los pocos días amainó el temporal y, al pasar la época de lluvias, una gran serenidad se adueñó del clima. El sol salía y se ocultaba trazando en el cielo un recorrido limpio de nubes. Así, en medio de la calma y de la paz, la región floreció y se convirtió en un vergel como nunca antes había visto.


Nuestra alma no necesita sólo agua, sino la serenidad y la paz que da el silencio. Nada florecerá en quien no vive en paz.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Crux Sancti Patris Benedicti
Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas / Numquam Suade Mihi Vana
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Cruz del Santo Padre Benito
La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
maldad es lo que me brindas, / bebe tu mismo tu veneno

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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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