Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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24 jun. 2016

María está cerca de cada uno de nosotros

María está cerca de cada uno de nosotros: Cuando estaba en la tierra, sólo podía estar cerca de algunas personas. Al estar en Dios, está cerca de cada uno de nosotros. // Autor: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net

Esta poesía de María –el «Magníficat»– es totalmente original; sin embargo, al mismo tiempo, es un "tejido" hecho completamente con "hilos" del Antiguo Testamento, hecho de palabra de Dios.

Se puede ver que María, por decirlo así, "se sentía como en su casa" en la palabra de Dios, vivía de la palabra de Dios, estaba penetrada de la palabra de Dios. En efecto, hablaba con palabras de Dios, pensaba con palabras de Dios; sus pensamientos eran los pensamientos de Dios; sus palabras eran las palabras de Dios. Estaba penetrada de la luz divina; por eso era tan espléndida, tan buena; por eso irradiaba amor y bondad.


María vivía de la palabra de Dios; estaba impregnada de la palabra de Dios. Al estar inmersa en la palabra de Dios, al tener tanta familiaridad con la palabra de Dios, recibía también la luz interior de la sabiduría. Quien piensa con Dios, piensa bien; y quien habla con Dios, habla bien, tiene criterios de juicio válidos para todas las cosas del mundo, se hace sabio, prudente y, al mismo tiempo, bueno; también se hace fuerte y valiente, con la fuerza de Dios, que resiste al mal y promueve el bien en el mundo.

Así, María habla con nosotros, nos habla a nosotros, nos invita a conocer la palabra de Dios, a amar la palabra de Dios, a vivir con la palabra de Dios, a pensar con la palabra de Dios. Y podemos hacerlo de muy diversas maneras: leyendo la sagrada Escritura, sobre todo participando en la liturgia, en la que a lo largo del año la santa Iglesia nos abre todo el libro de la sagrada Escritura. Lo abre a nuestra vida y lo hace presente en nuestra vida.

Pero pienso también en el «Compendio del Catecismo de la Iglesia católica», en el que la palabra de Dios se aplica a nuestra vida, interpreta la realidad de nuestra vida, nos ayuda a entrar en el gran "templo" de la palabra de Dios, a aprender a amarla y a impregnarnos, como María, de esta palabra. Así la vida resulta luminosa y tenemos el criterio para juzgar, recibimos bondad y fuerza al mismo tiempo.

María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, y con Dios es reina del cielo y de la tierra. ¿Acaso así está alejada de nosotros? Al contrario. Precisamente al estar con Dios y en Dios, está muy cerca de cada uno de nosotros.

Cuando estaba en la tierra, sólo podía estar cerca de algunas personas. Al estar en Dios, que está cerca de nosotros, más aún, que está "dentro" de todos nosotros, María participa de esta cercanía de Dios.

Al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos con su bondad materna. Nos ha sido dada como "madre" –así lo dijo el Señor–, a la que podemos dirigirnos en cada momento. Ella nos escucha siempre, siempre está cerca de nosotros; y, siendo Madre del Hijo, participa del poder del Hijo, de su bondad. Podemos poner siempre toda nuestra vida en manos de esta Madre, que siempre está cerca de cada uno de nosotros.


Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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22 jun. 2016

Sin la oración no hay sitio para el Espíritu Santo

San Juan 16,12-15: Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad // Fuente: PildorasdeFe.net

Del Santo Evangelio según San Juan 16,12-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: "Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes" Palabra del Señor


Reflexión del Papa Francisco:

[...] Sin el Espíritu Santo no podemos entender. Es justamente el Espíritu Santo el que nos hace entender la verdad o, usando las palabras de Jesús, es el Espíritu el que nos hace conocer la voz de Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen”.

La Iglesia sale adelante gracias a la obra del Espíritu Santo, que nos hace escuchar la voz del Señor. ¿Y cómo puedo estar seguro de que esa voz que escucho es la voz de Jesús, de que lo que escucho que debo hacer viene del Espíritu Santo? Hay que rezar.

Sin la oración no hay sitio para el Espíritu Santo. Hay que pedir a Dios que nos mande este don: “Señor, danos el Espíritu Santo para que podamos discernir en cualquier momento qué debemos hacer”, que no es siempre lo mismo. El mensaje es el mismo: la Iglesia sale adelante, la Iglesia sale adelante con estas sorpresas, con estas novedades del Espíritu Santo. Hay que discernirlas, y, para discernirlas, hay que rezar, pedir esta gracia. Bernabé estaba lleno del Espíritu Santo y entendió inmediatamente; Pedro vio y dijo: «Pero, ¿quién soy yo para negar aquí el Bautismo?».

Es el Espíritu Santo quien hace que no nos equivoquemos. “Pero, padre, ¿por qué meterse en tantos problemas. Hagamos las cosas como siempre las hemos hecho, y así estamos más seguros…”».

El problema de hacer siempre lo mismo que hemos hecho, es una alternativa de muerte. Hay que arriesgarse con la oración, mucho, con la humildad, a aceptar lo que el Espíritu Santo nos pide que cambiemos. Esta es la vía.(Homilía en Santa Marta, 28 de abril de 2013)

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17 jun. 2016

La alegría del amor

El 19 de marzo del presente año, en la Fiesta de San José, Su Santidad el Papa Francisco emitió la Exhortación Postsinodal Amoris laetitia -La alegría del amor- donde plasma importantes conceptos resultado del Sínodo de los Obispos, y es importante tomar en consideración lo que el Sucesor de San Pedro nos precisa en este documento. // Por Mons. Benjamín Castillo Plasencia, obispo de Celaya


Nos expresa que "la alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia. Como han indicado los Padres sinodales, a pesar de las numerosas señales de crisis del matrimonio, «el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes, y esto motiva a la Iglesia». Como respuesta a ese anhelo «el anuncio cristiano relativo a la familia es verdaderamente una buena noticia»".


"El camino sinodal permitió poner sobre la mesa la situación de las familias en el mundo actual, ampliar nuestra mirada y reavivar nuestra conciencia sobre la importancia del matrimonio y la familia. Al mismo tiempo, la complejidad de los temas planteados nos mostró la necesidad de seguir profundizando con libertad algunas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales. La reflexión de los pastores y teólogos, si es fiel a la Iglesia, honesta, realista y creativa, nos ayudará a encontrar mayor claridad. Los debates que se dan en los medios de comunicación o en publicaciones, y aun entre ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, a la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o derivando conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas".

"Recordando que el tiempo es superior al espacio, quiero reafirmar que no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales. Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa, es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales, porque «las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado»".

El Papa prosigue explicando que "de cualquier manera, debo decir que el camino sinodal ha contenido una gran belleza y ha brindado mucha luz. Agradezco tantos aportes que me han ayudado a contemplar los problemas de las familias del mundo en toda su amplitud. El conjunto de las intervenciones de los Padres, que escuché con constante atención, me ha parecido un precioso poliedro, conformado por muchas legítimas preocupaciones y por preguntas honestas y sinceras. Por ello consideré adecuado redactar una Exhortación apostólica postsinodal que recoja los aportes de los dos recientes Sínodos sobre la familia, agregando otras consideraciones que puedan orientar la reflexión, el diálogo o la praxis pastoral y, a la vez, ofrezcan aliento, estímulo y ayuda a las familias en su entrega y en sus dificultades".

Su Santidad pone de manifiesto que "esta Exhortación adquiere un sentido especial en el contexto de este Año Jubilar de la Misericordia. En primer lugar, porque la entiendo como una propuesta para las familias cristianas, que las estimule a valorar los dones del matrimonio y de la familia, y a sostener un amor fuerte y lleno de valores como la generosidad, el compromiso, la fidelidad o la paciencia. En segundo lugar, porque procura alentar a todos para que sean signos de misericordia y cercanía allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo".

El Papa comienza el documento donde nos dice que iniciará "con una apertura inspirada en las Sagradas Escrituras" y que considerará "la situación actual de las familias en orden a mantener los pies en la tierra". Luego, algunas cuestiones elementales de la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, para dar lugar así a los dos capítulos centrales, dedicados al amor. De ahí, algunos caminos pastorales que nos orientan a construir hogares sólidos y fecundos según el plan de Dios, y dedicaré un capítulo a la educación de los hijos. Así posteriormente, una invitación a la misericordia y al discernimiento pastoral ante situaciones que no responden plenamente a lo que el Señor nos propone, y por último plantea breves líneas de espiritualidad familiar.

El Sumo Pontífice nos dice que "debido a la riqueza de los dos años de reflexión que aportó el camino sinodal, esta Exhortación aborda, con diferentes estilos, muchos y variados temas. Eso explica su inevitable extensión". Por eso no recomienda una lectura general apresurada. Podrá ser mejor aprovechada, tanto por las familias como por los agentes de pastoral familiar, si la profundizan pacientemente parte por parte o si buscan en ella lo que puedan necesitar en cada circunstancia concreta. Es probable, por ejemplo, que los matrimonios se identifiquen más con los capítulos cuarto y quinto, que los agentes de pastoral tengan especial interés en el capítulo sexto, y que todos se vean muy interpelados por el capítulo octavo. Finaliza así el papa explicando, en la introducción del documento que "cada uno, a través de la lectura, se sienta llamado a cuidar con amor la vida de las familias, porque ellas «no son un problema, son principalmente una oportunidad»".

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15 jun. 2016

Los hipócritas no saben llorar ni ser prudentes

Mateo 6,1-6.16-18 - Reflexión del Papa: Jesús nos invita a hacer obras sin ostentación y a confiar únicamente en la recompensa del Padre // Fuente: PildorasdeFe.net

Del Santo Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18

Ayuno, oración y limosna: armas del cristiano: "En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial. Por tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes hagan oración; no sean como los hipócritas a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que ahí en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estas ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará". Palabra del Señor


Reflexión del Papa Francisco

En el pasaje de Mateo, Jesús relee las tres obras de piedad previstas en la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno. Y distingue el hecho externo del hecho interno, de ese llanto del corazón.

A lo largo del tiempo estas prescripciones habían sido corroídas por la herrumbre del formalismo exterior o, incluso, se habían transformado en un signo de superioridad social.

Jesús pone de relieve una tentación común en estas tres obras, que se puede resumir precisamente en la hipocresía (la nombra tres veces):

"Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos… Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas… Cuando recen, no sean como los hipócritas a quienes les gusta rezar de pie para que los vea la gente… Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas".

Sepan, hermanos, que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado de cómo se llora, no piden el don de lágrimas.

Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción. Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre que ve en lo secreto. (Homilía en Santa Marta, 23 de febrero de 2014)

Diálogo con Jesús

Jesús mío, yo sé bien que me conoces a profundidad y conoces las intenciones de mi corazón, quiero hacer siempre el bien, aunque a veces hago el mal que no debo y termino por dañar a quien no quiero. Con tu gracia, ayúdame a ser justo ante tus ojos, a no buscar nunca la admiración o adulación de los otros, sino complacerte a Ti que miras en lo secreto y conoces el valor de mi ofrecimiento. Que en mi corazón queden grabadas las leyes de tu amor, para así buscar siempre la justicia y el perdón para todos, buscar recomponer y resarcir los errores cometidos, buscar la paz y la reconciliación. No permitas, Señor mío, que caiga en la vanidad y que intente buscar satisfacer mi ego en los halagos de los demás, esperando trofeos y recompensas que nada tienen que ver con tu deseo de salvación. Ayúdame con tu gracia para saber discernir lo que debo decir. Quiero contar con tu iluminación para siempre perseguir el bien sin esperar nada a cambio, sé Tú quien me guíe cómo lograrlo. Me recuerdo la sabiduría que entregaste a Salomón, para enfatizar como quiero vivir: "Que te alabe otro y no tu boca; que la alabanza provenga de un extraño y no de tus propios labios" (Prov. 27,2). Que mis ojos ni mi corazón sean seducidos por ídolos que hagan extraviar sin permitirme crecer en tu bondad. Quiero ser el más pequeño de todos, que yo pueda pasar siempre desapercibido y que seas Tú, Jesús, quien brille para siempre. Amén

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13 jun. 2016

Cuidado con caer en la tentación de la murmuración

San Juan 6,60-69: Sabiendo Jesús que algunos de sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza?»

La profesión de fe de Pedro: "En aquel tiempo, después de oír a Jesús, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?" Sabiendo Jesús que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?" Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". Palabra del Señor


Reflexión del Papa Francisco

Muchos de los discípulos de Jesús comenzaron a murmurar y a escandalizarse. Murmurar y escandalizar. Algunos se alejaron diciendo: «este hombre es un poco especial; dice cosas que son duras y nosotros no podemos… es un riesgo demasiado grande seguir por este camino. Tenemos buen sentido, ¿eh? Vamos un poco detrás y no tan cerca de Él». Éstos, tal vez, tenían una cierta admiración por Jesús, pero un poco a distancia: no entrometerse demasiado con este hombre, porque dice cosas un poco extrañas. Éstos no se consolidan en la Iglesia, no caminan en la presencia de Dios, no tienen el consuelo del Espíritu Santo, no hacen crecer a la Iglesia. Son cristianos sólo con buen sentido: toman sus distancias. Cristianos, por así decirlo, satélites, que tienen una pequeña Iglesia, a la propia medida. Para decirlo con las palabras de Jesús en el Apocalipsis, cristianos tibios.

La tibieza que se da en la Iglesia es aquella de quien camina sólo siguiendo el propio buen sentido, que frecuentemente coincide con el sentido común. Son aquellos que caminan con una prudencia mundana, una tentación para muchos.

Pienso en muchos de nuestros hermanos y hermanas que en este momento, justo en este momento, dan testimonio del nombre de Jesús, incluso hasta el martirio. Éstos no son cristianos satélites: éstos van con Jesús, por el camino de Jesús. Éstos saben perfectamente lo que Pedro dice al Señor, cuando el Señor le pregunta: "¿también ustedes quieren marcharse, ser cristianos satélites?". Le responde Simón Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna". Así, de un grupo grande, se convierte en un grupo un poco más pequeño, pero de aquellos que saben perfectamente que no pueden ir a otra parte, porque solamente Él, el Señor, tiene palabras de vida eterna.

Ir con Jesús, por lo tanto, sin temor, por el camino que Él indica. Recemos por la Iglesia, para que siga creciendo, consolidándose y caminando en el temor de Dios y con el consuelo del Espíritu Santo.

Que el Señor nos libre de la tentación de aquel "buen sentido"; de la tentación de murmurar contra Jesús, porque es demasiado exigente; y de la tentación del escándalo. (Homilía en Santa Marta, 20 de abril de 2013)

Diálogo con Jesús

Señor mío, gracias por el regalo de la vida y por cuidar de mí, haciéndome sentir amado y valioso para Ti. Quiero sentirme que estoy en tu redil, me entrego en tus manos y me siento protegido. Quiero escuchar siempre tu voz, sentirla, practicarla y vivirla porque sólo Tú tienes Palabras de Vida Eterna. Dame la gracia siempre de permanecer siempre fiel y no seguir otros falsos pastores que me encaminan por el odio y la mentira. Quiero ser tuyo, seguir y amarte sólo a Ti. Acercarme con un corazón sencillo y confiado como lo hace una oveja con su pastor. Te reconozco como el enviado del Dios vivo, que provienes de Él y que son una misma cosa. Tú eres el mesías verdadero que has venido a manifestarnos la misericordia y el amor de nuestro Padre. Vienes a enseñarnos el amor y procuras que lo practiquemos. Cuéntame ya entre los tuyos, que siempre pueda seguirte aún en medio de las dificultades del mundo. Confío en tu protección y en tu amor. Amén

Propósito para hoy:

Escribiré un mensaje lleno de caridad a esa persona que se ha alejado de la Iglesia, con la esperanza de que, en nombre de Jesús, pueda convertirse en una semilla de fe en su vida

Reflexionemos juntos esta frase:

"Estamos llamados a vivir cada día nuestro Bautismo, como nuevas criaturas, revestidos de Cristo". (Papa Francisco)

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10 jun. 2016

Ni magia buena ni mala, ni negra ni blanca

El mundo actual promueve distintas formas de adivinaciones, horóscopos y tantas otras formas de jugar a ser Dios.

Autor: Oscar Schmidt | Fuente: www.reinadelcielo.org

Vivimos en estos tiempos una sutil influencia de elementos mágicos, tanto en nuestros niños como en nosotros mismos. Libros y películas nos plantean una batalla entre el bien y el mal, donde los buenos usan magias buenas y los malos usan magias malas. También vemos una invasión de métodos que buscan el fortalecimiento del yo, como el control mental, reiki, y tantas otras formas de poner al hombre en el centro de un poder que sube hasta niveles que permiten o la sanación, o la profecía, o la influencia sobre los demás. Y muchas veces esto es realizado por gente que manifiesta creer en Dios y profesar una fe cristiana activa. ¿Es esto correcto?. ¿Acaso no está clara la respuesta?.

No se puede servir a dos señores, o se está con Dios, o contra Dios.


Todo poder que trasciende del nivel estrictamente humano, de aquello que puede ser hecho o conocido por el hombre con los medios que Dios le da, ingresa en el terreno de lo sobrenatural. Y el mundo sobrenatural es una puerta abierta tanto a lo Celestial como a lo que pertenece al reino de la oscuridad. Dios manifiesta Su Presencia sobrenatural o en la vida de un santo, o a través de apariciones o manifestaciones místicas: estos casos son reconocidos por la iglesia, y son muy evidentes los buenos frutos que producen. Pero es Dios el que decide otorgar la gracia, no es el hombre el que con su habilidad, inteligencia o esfuerzo logra acceder al mundo sobrenatural. Cuando algo viene de Dios, nunca es la persona la que tiene el mérito, sólo es un instrumento del Señor.

De este modo, todo intento de acceder al mundo sobrenatural a través de los propios esfuerzos o progresos, no es más que un intento de acceder a la oscuridad. Es que para llegar a Dios debemos negarnos a nosotros mismos, vaciarnos, reconocer que somos nada. Si creemos que tenemos poderes, o que tenemos un don que nos permite profetizar o sanar, estamos simplemente atribuyéndonos a nosotros mismos poderes que solo Dios posee, o que sólo Dios da. Y ya sabemos que tratar de ser Dios, es imitar al maligno, también conocido como el mono de Dios, Su imitador.

El mundo actual promueve distintas formas de adivinaciones, horóscopos, péndulos, rabdomancia, elevaciones mediante disciplinas de meditación, y tantas otras formas de jugar a ser Dios. Y por supuesto, no existen magias buenas o magias malas, la magia es mala y punto. ¡No ofendamos a Dios!. El hombre debe humildemente confiar en el Padre que nos cuida y provee todo aquello que nos hace bien, o que necesitamos para purificar nuestra alma, para hacerla digna de llegar a El.

Cuidemos a nuestros niños y a nosotros mismos. Alejemos las malas enseñanzas de nuestro entorno, no permitamos que nos acostumbren a vivir con naturalidad en un medio que ofende a Dios.

¡Jesús está vivo!. Reconozcamos en El a la única fuente de poder y amor, y a Su amorosa Madre como Intercesora, con sus santos y sus ángeles formando el ejército Celestial.

Lo demás, simplemente no es de Dios, todo lo contrario: lo ofende gravemente.



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6 jun. 2016

La Presencia de Dios en lo pequeño y cotidiano

Dios se comunica con nosotros de múltiples maneras, solo hay que saber oírlo y verlo en las pequeñas cosas cotidianas.

Autor: Oscar Schmidt | Fuente: www.reinadelcielo.org

Tomás de Kempis nos aconseja en su inmortal obra "La imitación de Cristo" (escrita varios siglos atrás): "Atender a qué es lo que se dice y no a quién lo dice".

Dios se comunica con nosotros de múltiples maneras, solo hay que saber oírlo y verlo en las pequeñas cosas cotidianas. Muchas veces esperamos grandes manifestaciones, cuando en realidad Dios es el Rey de lo pequeño, lo humilde, cuando actúa aquí en la tierra. Toda la Gloria y Omnipotencia de Dios, se transformó en humildad y pequeñez cuando EL se manifestó, hecho hombre, entre nosotros. Una cueva en Belén, el hogar mas humilde, una vida escondida, todo señala la pequeñez como puerta hacia la Santidad. Los hechos, las obras, las más simples expresiones de nuestra voluntad, son el signo de nuestro estado espiritual. Ni grandes manifestaciones, ni una vida extremadamente visible u ostentosa, nada de eso fue enseñado a nosotros a través del ejemplo dado por Jesús, a lo largo de Su vida en la tierra, como Criatura/Dios. El nos enseñó con los hechos, con Su Palabra. Y quienes lo juzgaron y condenaron, simplemente miraron quien hablaba, olvidando o pasando por alto el mensaje.

¡Se mató al mensajero, en la Cruz!.

¿Cuantas veces en este mundo vemos que se hace lo mismo?. Se da valor a las ideas o a las obras a partir del prestigio del autor, y se descartan enormes mensajes para la humanidad, simplemente por no aceptarse a los mensajeros más humildes, más pequeños, más simples. Pero la trampa es más compleja aún, ya que para llegar a ser respetado se debe adherir a las reglas del mundo: vanidad, egocentrismo, corrupción, envidia, poder, etc.

De este modo, se vuelve muy difícil llegar a difundir las buenas obras, desde mensajeros basados en la humildad, la pequeñez, la sinceridad, el amor, la unión verdadera y la entrega.

¿Cuantos casos como la Madre Teresa pueden pasar los filtros que el mundo pone?.

¿Cuantos quedan en el camino?.

Sepamos escuchar a Dios, El está dentro nuestro, en las cosas pequeñas, en los mensajes de humildad y sencillez. Y sepamos verlo en aquellos a los que el mundo condena por no cumplir con sus estándares, aquellos que solo quieren vivir en la simpleza del día a día. Los modelos a imitar muchas veces están mas cerca de nosotros de lo que pensamos, solo hace falta prestar atención, poner una mirada a nuestro alrededor, y descubrir la Presencia de Dios donde menos la esperamos.

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3 jun. 2016

Papa Francisco sobre la oración

La catequesis del Papa Francisco trató sobre la parábola del juez inicuo y la viuda inoportuna que con su insistencia consigue su propósito.

El Santo Padre utilizó este relato para hablar de la oración a Dios y reconoció que “todos sentimos momentos de cansancio y de desánimo, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz”. La catequesis del Papa Francisco trató sobre la parábola del juez inicuo y la viuda inoportuna que con su insistencia consigue su propósito.

El Santo Padre utilizó este relato para hablar de la oración a Dios y reconoció que “todos sentimos momentos de cansancio y de desánimo, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz”. // Fuente: ACI Prensa

A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La parábola evangélica que apenas hemos escuchado (Cfr. Lc 18, 1-8) contiene una enseñanza importante: «que es necesario orar siempre sin desanimarse» (v. 1). Por lo tanto, no se trata de orar algunas veces, cuando tengo ganas. No, Jesús dice que se necesita «orar siempre sin desanimarse». Y pone el ejemplo de la viuda y el juez.


El juez es un personaje poderoso, llamado a emitir sentencias basándose en la Ley de Moisés. Por esto la tradición bíblica exhortaba que los jueces sean personas timoratas de Dios, dignas de fe, imparciales e incorruptibles (Cfr. Ex 18,21). Nos hará bien escuchar esto también hoy, ¡eh! Al contrario, este juez «no temía a Dios ni le importaban los hombres» (V. 2). Era un juez perverso, sin escrúpulos, que no tenía en cuenta a la Ley pero hacia lo que quería, según sus intereses. A él se dirige una viuda para obtener justicia. Las viudas, junto a los huérfanos y a los extranjeros, eran las categorías más débiles de la sociedad. Sus derechos tutelados por la Ley podían ser pisoteados con facilidad porque, siendo personas solas e indefensas, difícilmente podían hacerse valer: una pobre viuda, ahí, sola, nadie la defiende, podían ignorarla, incluso no hacerle justicia; así también el huérfano, así el extranjero, el migrante. ¡Lo mismo! En aquel tiempo era muy fuerte esto. Ante la indiferencia del juez, la viuda recurre a su única arma: continuar insistentemente a fastidiarlo presentándole su pedido de justicia. Y justamente con esta perseverancia alcanza su objetivo. El juez, de hecho, en cierto momento la compensa, no porque es movido por la misericordia, ni porque la conciencia se lo impone; simplemente admite: «Pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme» (v. 5).

De esta parábola Jesús saca una doble conclusión: si la viuda ha logrado convencer al juez deshonesto con sus pedidos insistentes, cuanto más Dios, que es Padre bueno y justo, «hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche»; y además no «les hará esperar por mucho tiempo», sino actuará «rápidamente» (vv. 7-8).

Por esto Jesús exhorta a orar “sin desfallecer”. Todos sentimos momentos de cansancio y de desánimo, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz. Pero Jesús nos asegura: a diferencia del juez deshonesto, que Dios escucha rápidamente a sus hijos, aunque si esto no significa que lo haga en los tiempos y en los modos que nosotros quisiéramos. ¡La oración no es una barita mágica! ¡No es una varita mágica! Ésta nos ayuda a conservar la fe en Dios y a confiar en Él incluso cuando no comprendemos su voluntad. En esto, Jesús mismo – ¡que oraba tanto! – nos da el ejemplo. La Carta a los Hebreos recuerda que – así dice – «Él dirigió durante su vida terreno súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión» (5,7). A primera vista esta afirmación parece inverosímil, porque Jesús ha muerto en la cruz. No obstante la Carta a los Hebreos no se equivoca: Dios de verdad ha salvado a Jesús de la muerte dándole sobre ella la completa victoria, pero ¡el camino recorrido para obtenerla ha pasado a través de la misma muerte! La referencia a la súplica que Dios ha escuchado se refiere a la oración de Jesús en el Getsemaní. Invadido por la angustia oprimente, Jesús pide al Padre que lo libere del cáliz amargo de la pasión, pero su oración esta empapada de la confianza en el Padre y se encomienda sin reservas a su voluntad: «Pero – dice Jesús – no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Mt 26,39). El objeto de la oración a un segundo plano; lo que importa antes de nada es la relación con el Padre. Es esto lo que hace la oración: transforma el deseo y lo modela según la voluntad de Dios, cualquiera que esa sea, porque quien ora aspira ante todo a la unión con Dios, que es Amor misericordioso.

La parábola termina con una pregunta: «Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?» (v. 8). Y con esta pregunta estamos todos advertidos: no debemos desistir de la oración aunque no sea correspondida. ¡Es la oración que conserva la fe, sin ella la fe vacila! Pidamos al Señor una fe que se haga oración incesante, perseverante, como aquella de la viuda de la parábola, una fe que se nutre del deseo de su llegada. Y en la oración experimentamos la compasión de Dios, que como un Padre va al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso. ¡Gracias!

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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Crux Sancti Patris Benedicti
Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas / Numquam Suade Mihi Vana
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Cruz del Santo Padre Benito
La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
maldad es lo que me brindas, / bebe tu mismo tu veneno

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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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