Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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29 ago. 2015

Cuando el vino se hace añejo...o agrio

Casi sin darnos cuenta, aunque los que nos rodean sí lo perciben, nos vamos tornando indiferentes, egoístas, resentidos, malhumorados... en una palabra: agrios. // Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net

Cuando el vino se hace añejo su sabor adquiere su total esplendidez.

Cuando el vino se hace añejo tiene la plenitud de su madurez.

Así es el vino de nuestra vida que empezó con uvas verdes y frescas, pero poco a poco se fue almacenando en nuestro corazón, poco a poco se fue llenando el ánfora de nuestra alma y dichosos serán los que permitan que ese vino alcance los bordes y llegue a derramarse para los demás.

Ese vino son nuestras vivencias, nuestros recuerdos, nuestra valiosa experiencia de la vida. Claro-oscuro de luces y sombras. Días luminosos, si la infancia fue feliz; días de adolescencia y juventud que nos dejaron un aroma de vino dulce y perfumado y otros recuerdos que son como una copa amarga que tuvimos que beber.

Así, en toda vida humana tenemos que gustar de una serie de acontecimientos tristes y gozosos que van tejiendo la urdimbre de nuestro existir y nos dejan el poso del vino reposado, dulce y noble o el poso de una amargura vivida. Los dos van a darle cuerpo y aroma a ese vino irrepetible de nuestro vivir.

Solemos ser buenos para el tiempo de alegría y bonanza, pero generalmente no sabemos o nos cuesta mucho comportarnos a la altura de las circunstancias cuando llega el tiempo de la prueba, el tiempo del dolor o del sacrificio. Y en el fondo es una cosa natural, pues el hombre fue hecho para la felicidad, para el amor, para la plenitud. Así fuimos creados, pero el mal se interpuso entre Dios y el hombre y nos llenó de malas inclinaciones y así supimos del dolor. Por eso en nuestro peregrinar por la tierra sabemos que tenemos que amalgamar alegrías y dolores, salud y enfermedad, contrariedades y dichas, éxitos y fracasos, todo como un buen vino añejado por el tiempo para darle de beber a los demás.

Un alma que no atesora, que pasa por la vida con la vaciedad de la inmadurez y del egoísmo, nunca podrá ser la fuente donde otras almas necesitadas y sedientas puedan apagar su sed.


Pero...cuando el vino se hace agrio...

Como tantas cosas en la vida encontramos que hay una contraparte o lo que pudiera ser "la otra cara de la moneda". Pues bien, no siempre el buen vino se mejora haciéndose añejo, también el vino bueno se echa a perder, se vuelve agrio... Según vamos avanzando en edad pudiera ser que algunas de las virtudes o las bondades de carácter que poseíamos se van debilitando y por el contrario los defectos casi incipientes que aparecían en nuestra personalidad van creciendo como la mala hierba.

Casi sin darnos cuenta, aunque los que nos rodean sí lo perciben, nos vamos tornando fríos, indiferentes, egoístas, necios, resentidos, malhumorados,... en una palabra: agrios.

Pasaron los años y aquel gracejo, aquel buen humor, aquella sonrisa fácil, aquella ternura ... se fueron apagando hasta que solo de vez en cuando surgen algunos destellos de todo aquel caudal que hacía que nuestro vino fuese agradable de paladear por su sabor dulce y fresco.

¿Por qué somos así? ¿Por qué dejamos que la rutina y la falta de entusiasmo nos atrape hasta irnos despojando de todo lo que nos hacía ser gratos como personas y compañeros? En el matrimonio, hermanos, hijos, padres, nietos y amistades.

Nuestro vino hemos de servirlo cuando está fresco o cuando se añejó por los años y la experiencia. El ánfora de nuestra alma está llena de ese vino, sirvámosle antes de que se haga agrio. Porque no solo se sirven vinos añejos cuando han pasado los años, también hay vinos que saben a jóvenes, frescos y dulces. Los que están en los albores de la vida también han de cuidar que este vino no pierda su calidad y se torne insípido, ese vino con el que brindan con sus padres, sus hermanos o amigos puede volverse agrio ¡cuidado!.

Según pasan los años el caudal de nuestra existencia se torna más rico, no lo guardemos para nosotros solos, seamos generosos. Siempre encontraremos el momento preciso para dar de ese vino, que se fue añejando, pero que siempre tendrá un sabor nuevo y fresco para el que lo beba. Misión importante para los que hemos acumulado años. Si sentimos que nuestro vino ya se añejó es porque es la hora de brindar con nuestros seres queridos y amigos, es la hora de salir en el atardecer dorado, al camino para ofrecer al joven caminante un vaso de ese vino.

El vino requiere de ciertos cuidados para estar en optimas condiciones: reposo, temperatura, etcétera y así, nosotros, debemos cuidar con esmero nuestras actitudes y trato para los demás y muy especialmente para los seres que amamos y que nos rodean. Porque también es cierto que algunos dan el buen vino a los de afuera y dejan el de menor calidad y a veces el ya muy agrio, para los de la casa.

No dejemos que nuestro vino se torne agrio, renovémosle cada día.

Hoy podemos pensar qué calidad de vino estamos ofreciendo a aquellos con los que convivimos. ¿Tiene aromas de recuerdos, tiene color y calor de ternura y comprensión, tiene fuerza y energía para consolar y guiar a quién lo necesite?¿Cumple en fin, su verdadera misión, dar grato sabor a los que nos aman, conocen y tratan?.

Todo, todo nuestro empeño ha de ser día con día, ofrecer el mejor vino de nuestra existencia y nunca dejar que ese vino bueno se llegue a agriar.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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25 ago. 2015

En Jesucristo hemos vencido ya la tentación

Cristo es tentado igual que nosotros y entonces se nos hace más cercano, más próximo; sabe lo que sentimos en el momento de la tentación. // Autor: P. Antonio Izquierdo


Un gran pensador francés y un gran católico dice que cada vez que se relee el Evangelio aparece un nuevo aspecto de sus exigencias y de su libertad, terribles y dulces como el mismo Dios. Dichoso el que se extravíe para siempre en este bosque de luz, el que quede preso en los lazos de lo absoluto que resplandece en lo humano. Cuanto más basta es nuestra experiencia tanto más nos sentimos lejos de practicar las costumbres evangélicas, pero al mismo tiempo más se graban en nosotros la idea y el deseo de su misteriosa verdad.


Si ha de nacer una nueva cristiandad, una nueva civilización del amor, será una edad en que los hombres leerán y meditarán el Evangelio más de cuanto lo han hecho nunca. Estos días son precisamente días para ejercitarnos permanentemente en meditar, contemplar a Cristo en el Evangelio.

Jesucristo ha lanzado una pregunta al mundo: ¿Quién puede acusarme a mí de pecado? Es una pregunta que queda pendiente, que cada uno ha de responder. ¿Quién puede al inocente y al santo, al Hijo de Dios acusarle de pecado? No es posible, el es la santidad misma. Sin embargo, Jesucristo fue tentado. Tentado como cualquier ser humano. El Evangelio no nos dice: "Jesucristo fue igual a todos menos en el pecado y en la tentación". Lo único que se nos dice es que es en todo igual a nosotros menos en el pecado. Luego también es igual a nosotros en la tentación.

Según los Evangelios, Jesucristo, antes de comenzar su vida pública, fue tentado por el demonio. Esta contemplación de las tentaciones de Jesús tiene por finalidad el sentirnos confortados espiritualmente por Cristo tentado igual que nosotros. Como que un Cristo tentado se nos hace más cercano, más próximo; sabe lo que también nosotros sentimos en el momento de la tentación.

Nos sentiremos también fortalecidos viendo cuál fue su reacción, su postura frente a la tentación.

Ciertamente la tentación es una experiencia universal. ¿Qué ser humano puede decir que no ha sido tentado? Pueden ser tentaciones muy diversas, pero la experiencia es universal. Podemos sentir, por ejemplo, la tentación de no aceptarnos a nosotros mismos, de rebelarnos contra lo que somos o contra lo que experimentamos en determinada fase de nuestra vida. Otra tentación es la vergüenza, que anonada y aplasta, que encierra en uno mismo, que va socavando espiritualmente el alma, que entristece y crea un estado de ansiedad...Tentación de desaliento, de aburrimiento,; tentación de pereza, de lujuria; tentación de envidia y de rencor; tentación de insolidaridad y orgullo; tentaciones contra la fe, la esperanza y la caridad...Todas estas tentaciones y otras muchas más las podemos sentir, o las hemos sentido.

Composición de lugar

En este contexto, vamos a contemplar las tentaciones de Jesús. San Lucas (4,1-13) nos dice que el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para ser tentado. El lugar tradicional de las tentaciones se encuentra entre la ciudad de Jericó y el inicio de las montañas de Judea. Jesucristo fue al monte a orar. Pero el demonio que es siempre muy hábil, aprovechó la ocasión de soledad, de hambre, de debilitamiento para tentar a Jesús.

Traten ustedes de recrear la escena: Jesucristo..., el monte...,la postura de Jesús: De rodillas o de pie, con los ojos hacia el cielo, hablando con Dios. O pueden elegir el momento de Jesús tentado por el diablo, sometido a la prueba de la ambición de poder, de la vanagloria, de la idolatría.

Contemplación de sentidos

¿Qué es lo que vemos con los ojos? Vemos en primer lugar a Jesucristo sereno y fortalecido espiritualmente por la oración. Las tentaciones de Jesús no son tentaciones raras, dicen referencia a experiencias humanas. Tener hambre, es una experiencia muy humana; sentir deseo de ser honrados, apreciados, es también un sentimiento muy humano; el querer influir, el tener poder sobre los demás, es algo que va muy con la psicología humana.

El diablo es muy sutil, conoce muy bien a los hombres y los tienta con una grande habilidad. Trató de entrar con grande habilidad en el alma humana de Jesucristo para tentarlo.

A) Entra con una condicional: "Si eres Hijo de Dios"...Uno no sabe si está dudando o no; si quiere provocar a Jesús, crearle perplejidad. No se atreve a negarlo, pero tampoco a decir abiertamente: "Tú que eres el Hijo de Dios...". El diablo se esperaba de Jesús una reacción tajante. Algo así como: "¡Para que veas que soy el Hijo de Dios!...". La respuesta de Jesucristo es fruto de su oración: "No sólo de pan vive el hombre...". Es una frase del Antiguo Testamento. Jesucristo se ha metido en el mundo de Dios y le resulta de lo más natural vencer la tentación con la oración, con la Palabra de Dios.

B) Otro recurso es la mentira y el engaño: "Te doy todos los reinos de este mundo, si postrándote me adoras". Es la misma tentación que usó con Adán y con Eva. Adán y Eva cayeron, Cristo el nuevo Adán venció. Es la misma mentira, la misma habilidad, la misma técnica. ¡Cuántas veces nos engaña satanás! Jesús que había estado grande tiempo en adoración sabe vencer también esa tentación. "Adorarás al Señor tu Dios y a él sólo servirás".

Contemplación teologal
Entrando en el espacio de las virtudes teologales, ¿qué misterio podemos vislumbrar en las tentaciones de Jesús?

En primer lugar, que el Hijo de Dios sea tentado. Jesús es hombre, y como hombre se comporta a la altura de la humanidad entera. Pero no sólo es hombre, el tentado es Dios, es el Hijo de Dios. ¡Qué atrevimiento de satanás: Tentar al Santo, al Señor, al omnipotente, personificado en Jesús! ¿Cómo no se va a atrever a tentarnos a nosotros, si se atrevió a tentar al mismo Hijo de Dios? El salto de la fe nos hace ver que la tentación no es pecado, es don, es ocasión para madurar en el amor, para fortalecer el espíritu. Por lo tanto, no hay que tener miedo a la tentación. Si el diablo se atreve a tentarnos, nosotros hemos de tener más osadía en nuestra fe, en nuestro amor frente a la tentación.

También, en el plano del misterio, Cristo vence la tentación. San Agustín dice: "Cristo ha vencido la tentación en ti y por ti". Jesucristo tentado no sólo es el hombre Jesús, sino el prototipo de la humanidad. Así como en la cruz él es el hombre que abraza a toda la humanidad y la salva, así en la tentación vence todas las tentaciones de la humanidad entera.

Finalmente, una contemplación del amor del Padre. Dios no ama menos a Jesús en el momento de la tentación; tampoco le abandona o se olvida de él. Dios le ama en la tentación. El Espíritu Santo le acompaña en la tentación. El amor teologal, que es una participación en el amor de Dios, nos debe llevar también a participar del amor del Padre y del amor del Espíritu a Cristo tentado. Amemos y dejémonos amar también por Cristo tentado, sometido a la prueba. En su tentación, nos ama y nos ama intensamente.


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22 ago. 2015

Perder a Cristo

Quien se sienta triste porque le parece encontrarse lejos de Cristo, tenga esperanza, Él no se va.

Autor: P. José Luis Richard | Fuente: Catholic.net

Le han matado a su Señor y ella no pudo socorrerle. Sus gritos en medio de la multitud no sirvieron de nada y en seguida los sofocaron con golpes y empujones. ¡No había podido hacer nada por Jesús! Seguirle en silencio y acompañarle de pie junto a la cruz. Y nada más.

Lloraba recordando, en cambio, lo bueno que había sido Jesús con ella aquel día en la casa de Simón, la paz que le había inundado siempre al lado del Maestro, su mirada bondadosa y limpia, aquella seguridad... Pero ya todo había acabado. Sus enemigos habían vencido y se habían desecho de Él y ahora ni siquiera le permitían a ella ungir como era debido el cuerpo del Señor.


Ella había creído que ya nunca podría llorar más. Que, después de la muerte de Jesús, quedaría insensible a cualquier otro dolor. Pero sí, aquello era demasiado. ¡Ya no tenía a Cristo! ¡Ni siquiera su cuerpo! Se lo habían quitado. Sintió rabia, amargura, odio, nostalgia. Todo a la vez.

Se le aparecen de pronto unos ángeles, pero ella ni se inmuta. ¿Qué le importa todo si ha perdido a Cristo? Jesús en persona se le acerca. No le oye llegar. Él se insinúa. Nada: está tan inmersa en su desesperación que no distingue la voz de Cristo hasta que Él mismo se le revela.

Ella se arroja sin dudarlo un instante a los pies de Cristo, los abraza llorando de alegría y en un instante cree entender todo lo que había pasado. Nosotros, mientras tanto, observémosla.

Ahí está María, de la que Jesús había expulsado siete demonios. Cristo le había perdonado sus muchos pecados porque ella había amado mucho. Y porque Jesús le había perdonado demasiado pensó que, en adelante, jamás podría decir que ella le amaba ya bastante.

Es una mujer y le ama como ella es: con sencillez, con naturalidad, con esos pequeños detalles que dejan la impronta de una alma delicada. No se le habían presentado oportunidades especiales, pero tampoco había perdido ninguna ocasión para demostrar a Jesús su cariño y su eterno agradecimiento por haberla salvado.

Con fina intuición esta mujer había experimentado que nada era comparable con la posesión de Cristo, con su amistad, con la paz que Él irradia. Y que, por ello, no existe peor tragedia que perderle o disgustarle.

Sólo se había equivocado en un detalle: creía que había perdido a Cristo, que se lo habían quitado. Y nadie pierde a Cristo "sin querer", como extraviamos un llavero o un reloj. María, en realidad lo llevaba muy, pero que muy vivo en su alma. Por eso se había levantado de madrugada. Por eso lloraba.

Quien se sienta triste porque le parece encontrarse lejos de Cristo, tenga esperanza. Si estuviese tan lejos como el demonio le sugiere, ninguna pena le daría. Una de dos: o ya tiene a Cristo o lo está tocando ya. Bastará, como hizo María, darse la vuelta, actuar como si ya lo hubiese hallado y descubrir la presencia de Cristo que le dice: "No me buscarías, si no me hubieses encontrado ya".


Señor, permíteme encontrarte en mi búsqueda de cada día


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María Reina

María Reina, Santa: María es Reina por ser Madre de Jesús, Rey del Universo, 22 de agosto // Autor: Tere Fernandez del Castillo | Fuente: Catholic.net

Reina de todo lo creado

El 22 de agosto celebramos a la Santísima Virgen María como Reina. María es Reina por ser Madre de Jesús, Rey del Universo.

Un poco de historia

La fiesta de hoy fue instituida por el Papa Pío XII, en 1955 para venerar a María como Reina igual que se hace con su Hijo, Cristo Rey, al final del año litúrgico. A Ella le corresponde no sólo por naturaleza sino por mérito el título de Reina Madre.

María ha sido elevada sobre la gloria de todos los santos y coronada de estrellas por su divino Hijo. Está sentada junto a Él y es Reina y Señora del universo.

María fue elegida para ser Madre de Dios y ella, sin dudar un momento, aceptó con alegría. Por esta razón, alcanza tales alturas de gloria. Nadie se le puede comparar ni en virtud ni en méritos. A Ella le pertenece la corona del Cielo y de la Tierra.

María está sentada en el Cielo, coronada por toda la eternidad, en un trono junto a su Hijo. Tiene, entre todos los santos, el mayor poder de intercesión ante su Hijo por ser la que más cerca está de Él.

La Iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes. Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos.

La realeza de María no es un dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo. Esta fiesta se celebra, no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males.

¿Quieres saber más? Consulta corazones.org

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18 ago. 2015

¿Por qué adorar la cruz?

La Cruz es símbolo por antonomasia de la pasión de Jesucristo y lo representa en el acto de su inmolación

Autor: P. Lic. José Antonio Marcone, V.E. | Fuente: apologetica.org

Un amigo me hizo las siguientes preguntas: "Dado que la adoración es un acto específico que la creatura dirige sólo a la divinidad, ¿por qué entre los ritos del Viernes Santo está el de la adoración de la Cruz? ¿No se configura como un acto de idolatría? Entonces, ¿porqué usar esta terminología, que aparece como blasfema, contra el clarísimo primer mandamiento de la Biblia? ¿Porqué usar esta terminología que podría desviar a aquella parte del pueblo de Dios que no tiene instrumentos culturales suficientes para comprender que no se trata, en definitiva, de un culto dirigido a un objeto de madera? ¿Cómo nació este uso en la Iglesia Católica? ¿A qué época se remonta? Cada vez que participo en la celebración del Viernes Santo siempre afloran de nuevo estas preguntas. Mentalmente las resuelvo siempre diciéndome que se trata de un acto de veneración”. Para responder estos interrogantes he escrito este pequeño artículo.

1. ¿Qué entendemos por adoración?


Quiero, ante todo, aclarar la terminología. La palabra adoración es genérica. Deriva del latín ad-orare, cuyo primer sentido es elevar una súplica. Después significa tener veneración por alguien, y de aquí, adorar. Ahora bien, como sucede con toda cosa genérica, requiere la especificación. Cuando la veneración se dirige a Aquel que tiene la excelencia absoluta, es decir, a Dios esta adoración se llama adoración de latría.

Por otro lado, Dios comunica su excelencia a algunas creaturas, aunque no según igualdad con Él, sino según cierta participación. Por eso veneramos a Dios con una veneración particular que llamamos latría, y a ciertas excelentes creaturas con otra veneración que llamamos dulía. Pero es necesario estar muy atentos, porque el honor y la reverencia son debidos solamente a la creatura racional. Por lo tanto, la dulía corresponde solamente a la creatura racional.

En consecuencia, en sentido estricto, tenemos una adoración de latría que es sólo para Dios y una adoración de dulía, para las creaturas. Vemos entonces que el sentido vulgar de la palabra adoración (que coincide con el último sentido de la palabra latina) se identifica con aquello que hemos llamado, con Santo Tomás de Aquino, "adoración de latría".

2. ¿Debemos adorar la cruz de Jesús con adoración de latría?

Santo Tomás se hace esta misma pregunta [1]. Nos referimos a la misma cruz de Jesús, aquella en la cual fue clavado. Esta es la respuesta: la adoración de latría solamente debe ser dirigida a Dios. La dulía (proviene de la palabra griega doûlos que significa siervo) debe ser dirigida solamente a las creaturas racionales. Pero a las creaturas materiales ("insensibles", dice Santo Tomás) podemos presentarle honor y obsequio en razón de la naturaleza racional. Esto podemos hacerlo de dos modos: el primer modo es en cuanto la creatura insensible representa a la naturaleza racional; el segundo es en cuanto la creatura insensible está unida a la naturaleza racional.

"De ambos modos debe ser venerada por nosotros la cruz de Jesús –dice Santo Tomás. Del primer modo, en cuanto representa para nosotros la figura de Cristo extendido sobre la cruz. Del segundo modo, a causa del contacto que tuvo la cruz con los miembros de Cristo y porque fue bañada con su sangre. Por lo tanto –continúa diciendo Santo Tomás- de ambos modos la cruz es adorada con la misma adoración que recibe Cristo, es decir, adoración de latría”.

Debemos estar atentos a aquello que dice Santo Tomás. No damos a la cruz (objeto de madera) el culto de latría en cuanto objeto de madera sino en cuanto representa a Cristo y en cuanto estuvo en contacto con su cuerpo y con su sangre, es decir, en razón de Cristo. Esto quiere decir que la adoración de latría va dirigida a Cristo y no a un pedazo de madera. Dice el P. Fuentes respecto a esto: "Evidentemente el concepto clave es aquí la distinción, dentro de la adoración de latría (...), entre latría absoluta y latría relativa: latría absoluta es la que se da a una cosa en sí misma (por ejemplo, a Dios, a Jesucristo, etc.); latría relativa es la que se da a una cosa no por sí misma sino en orden a lo que es representado por ella (las imágenes). Por tanto, si bien la cruz no es adorada con culto de latría absoluta, sí lo es con el de latría relativa”[2].

Ahora bien, ¿qué sucede con las cruces que nosotros tenemos ahora? Estas cruces son imitaciones de la "vera cruz" de Jesús, cruces hechas de piedra, de madera o metal. La respuesta a esta pregunta pienso que aclarará un poco más nuestro tema.

3. ¿Debemos adorar las imágenes de Cristo con adoración de latría?

Partimos del punto que estas cruces de las cuales hablamos no son otra cosa que imágenes de Jesús, es decir, tratan de representar pictóricamente al Dios encarnado, al Verbo hecho hombre. Exponemos la doctrina de Santo Tomás respecto a la actitud que nosotros debemos tener hacia las imágenes pictóricas de Cristo.

Podemos considerar las imágenes en general en dos sentidos. Primero, en cuanto es una cierta cosa, hecha con un material determinado. Segundo, en cuanto es imagen de una realidad, la cual se configura como ejemplar o modelo de dicha imagen. En el primer sentido, esto es, en cuanto es una cosa cualquiera, a las imágenes de Cristo (y también a las cruces hechas actualmente; por ejemplo, de madera esculpida o pintada), no se les debe dar ninguna reverencia, porque solamente debemos dar reverencia a la creatura racional. Por lo tanto, a las imágenes de Cristo (y también a las de los santos), tomadas en este primer sentido, no debe brindárseles ni adoración de latría, ni dulía, ni siquiera veneración.

En el segundo sentido la cosa es diferente. Porque cuando yo me dirijo a una imagen en cuanto representa otra realidad y me la recuerda, no me estoy dirigiendo a la imagen misma sino a la realidad que representa. Es en este sentido que nosotros presentamos honor y obsequio a las imágenes de Cristo (y a las cruces). Por eso, en este sentido, damos a las imágenes de Cristo la misma reverencia y veneración que damos a la persona de Cristo. Y dado que a Cristo lo adoramos con adoración de latría, en consecuencia a su imagen debemos adorarla también con adoración de latría. Para ser más exactos digamos que también a las imágenes de Cristo las adoramos con latría relativa. Esto lo dice San Juan Damasceno bellamente: "Imaginis honor ad prototypum pervenit”, esto es, "el honor dado a una imagen se dirige y llega hasta el prototipo”.

Resumiendo: adoramos las imágenes de Cristo y las cruces en cuanto son símbolos de una realidad ulterior y divina. Por eso dice el Libro Ceremonial de los Obispos: "Entre las imágenes sagradas, la figura de la cruz "preciosa y vivificante" ocupa el primer lugar, porque es el símbolo de todo el misterio pascual. Ninguna imagen más estimada ni más antigua para el pueblo cristiano. Por la Santa Cruz se representa la pasión de Cristo y su triunfo sobre la muerte, y al mismo tiempo anuncia la segunda y gloriosa venida, según la enseñanza de los Santos Padres” (n. 1011).

4. Respuesta puntual a las preguntas

Podemos ahora responder puntualmente a las preguntas puestas al principio de este pequeño artículo.

1) "Dado que la adoración es un acto específico que la creatura dirige sólo a la divinidad, ¿porqué entre los ritos del Viernes Santo está el de la adoración de la Cruz?” Porque la Iglesia quiere que, a través de la cruz, que representa a Cristo y estuvo en contacto con Él, adoremos al que es hombre y Dios. Ella es el "símbolo por antonomasia de la pasión de Jesucristo” y "representa al mismo Jesucristo en el acto de su inmolación. Por eso debe ser adorada con una acto de adoración de "latría relativa" en cuanto imagen de Cristo y por razón del contacto que con Él tuvo”[3].

2) "¿No se configura como un acto de idolatría?” No, porque el culto de latría no va dirigido al pedazo de madera sino a Cristo.

3) "Entonces, ¿porqué usar esta terminología, que aparece como blasfema, contra el clarísimo primer mandamiento de la Biblia?” Esta terminología, teológicamente hablando, es correctísima. Se puede decir con toda propiedad "adoración de la cruz" porque se puede dar culto de latría relativa a un objeto insensible en razón de Cristo, que es Dios.

Respecto al problema bíblico es verdad que el primer mandamiento dice: "No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto” (Éx.20,4-5). Pero en realidad "ese precepto no prohíbe hacer alguna escultura o imagen, sino que prohíbe hacerlas para ser adoradas. Por eso se agrega inmediatamente: "No te postrarás ante ellas ni les darás culto" (Éx.20,5). Y dado que el movimiento de adoración que se dirige a la imagen es el mismo que va dirigido y termina en la cosa, al prohibir la adoración de las imágenes lo que se prohíbe es la adoración de la cosa, semejanza de la cual es la imagen. Por lo tanto debe entenderse que ese precepto prohíbe la fabricación y la adoración de las imágenes que los gentiles hacían para adorar a sus dioses, es decir, a los demonios. Por eso, en el mismo paso de la Escritura, antes se dice: "No habrá para ti otros dioses delante de mi" (Éx.20,3)”[4]. Esto que acabamos de decir queda confirmado por el mismo Yahveh cuando manda a Moisés hacer la escultura de dos ángeles para que adornen el arca de la Alianza: "Harás dos querubines de oro macizo; los pondrás en los dos extremos del propiciatorio” (Éx.25,18). Si la prohibición fuese de hacer imágenes en absoluto, el primero en quebrantar dicha prohibición hubiese sido el mismo Dios. El mismo Dios, según vemos en este texto, manda hacer dos esculturas para ser veneradas.

Además hay que tener en cuenta que en el Antiguo Testamento esta prohibición de hacer y adorar imágenes adquiría un sentido especial porque el verdadero Dios se había revelado como un ser espiritual e incorpóreo y, por lo tanto, no era posible hacer alguna imagen corporal que expresara adecuadamente a ese Dios incorpóreo. "Pero dado que en el Nuevo Testamento Dios se hizo hombre, puede ser adorado en su imagen corporal”[5]. Por lo tanto, vemos que ni en el acto de adoración de la cruz ni en la terminología usada para expresarlo hay algo que se oponga a la revelación del Antiguo o del Nuevo Testamento. Al contrario, el Nuevo Testamento, al revelarnos la encarnación de Dios, nos autoriza a adorarlo en su imagen corporal.

4) "¿Porqué usar esta terminología que podría desviar a aquella parte del pueblo de Dios que no tiene instrumentos culturales suficientes para comprender que no se trata, en definitiva, de un culto dirigido a un objeto de madera?” El problema no es la terminología que, como dijimos, es correcta. Tanto la terminología como el tema en sí mismo podría explicarse de tal manera que todos lo entiendan, aún aquellos que tienen menos "instrumentos culturales". Hay muchos misterios en nuestra religión que no son fáciles de entender en el primer intento. Necesitan una explicación llena de ciencia y caridad, es decir, con la capacidad de adaptarse a las condiciones del oyente. Esa es la tarea de los pastores. Precisamente, uno de los problemas más graves de nuestro tiempo, como ya lo hacía notar el Papa Pablo VI[6], es el dramático alejamiento y posterior ruptura entre Evangelio y cultura. Por eso hace falta afrontar una evangelización profunda, que llegue hasta los fundamentos culturales de las distintas sociedades.

5) "¿Cómo nació este uso en la Iglesia Católica? ¿A qué época se remonta?” Pienso, junto con Santo Tomás, que este uso nació de los mismos apóstoles. Lo que Santo Tomás dice respecto a las imágenes de Cristo se puede aplicar, y con mayor razón, a la cruz misma de Cristo. Dice este santo: "Los Apóstoles, por el familiar instinto del Espíritu Santo, transmitieron ciertas cosas a las iglesias para que sean conservadas que no dejaron en sus escritos, sino que las han entregado a la sucesión de los fieles para que sean ordenadas como precepto de la Iglesia. Por eso dice San Pablo: "Manteneos firmes y conservad las tradiciones en las cuales fuisteis instruidos, sea por medio de nuestra viva voz (es decir, oralmente), sea por medio de nuestra carta (es decir, transmitido por escrito)" (2Tes.2,15). Y entre estas tradiciones recibidas oralmente está la de la adoración de la imagen de Cristo. De hecho se dice que San Lucas evangelista (que fue compañero de los apóstoles) pintó una imagen de Cristo, que se encuentra en Roma”[7].

Sin duda que ya las primeras comunidades cristianas adoraban la cruz, como es testigo aquel antiquísimo cántico que se dirige a la cruz como si fuese una persona y le atribuye poder para dar la salvación: O Crux, ave, spes unica. Hoc passionis tempore, auge piis iustitiam, reisque dona veniam. "Ave, oh Cruz, esperanza única. En este tiempo de pasión aumenta la justicia de los santos y a los culpables dales el perdón”. Los Santos Padres de los primeros siglos, como San Agustín y San Juan Damasceno, hablan del rito de la adoración de la cruz como algo ya consolidado en la Iglesia.

En el siglo IV Santa Elena, la madre del emperador Constantino, impulsada por esta devoción a la cruz de Cristo, se empeña en buscarla y la encuentra. Sin duda que este hallazgo de la "vera cruz" habrá estimulado muchísimo la devoción a ella.

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Notas

[1] S. TOMÁS DE AQUINO, Suma Teológica, III Parte, cuestión 25, artículo 4.

[2] FUENTES, M. A., El teólogo responde, Ediciones del Verbo Encarnado, San Rafael, 2001, p. 169.

[3] FUENTES, M. A., ibidem.

[4] S. TOMÁS DE AQUINO, idem, III, c. 25, a. 3, respuesta 1.

[5] "Sed quia in Novo Testamento Deus factus est homo, potest in sua imagine corporali adorari” (S. TOMÁS DE AQUINO, ibidem).

[6] Cf. Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, n. 20.

[7] S. TOMÁS DE AQUINO, idem, III, c. 25, a. 3, respuesta 4.


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16 jul. 2015

Recomenzar es... resucitar

Recomenzar es... resucitar: ¿Es posible mirar al futuro con esperanza cuando el presente aparece complicado y oscuro? // Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

¿Es posible recomenzar después de un fracaso? ¿Es posible iniciar el esfuerzo de cada día en medio de una enfermedad dolorosa? ¿Es posible mirar al futuro con esperanza cuando el presente aparece complicado y oscuro?

La vida desgasta. El peso del pasado deja un lastre de polvo y de desilusiones que ahogan el corazón. Entonces el miedo y la desgana paralizan la voluntad y llegan incluso a oscurecer a la mente. No vemos nada claro, no encontramos ningún sentido a una nueva lucha, nos faltan fuerzas para tomar el arado y seguir adelante.


Algunas derrotas surgen desde circunstancias y decisiones de otros. Pero otras derrotas inician en lo más profundo de la propia alma. Hay generales con ejércitos bien armados que sucumben a la hora del combate porque la angustia ha penetrado en sus almas. Hay hombres y mujeres sanos que podrían traer cada día un salario limpio a sus hogares y que no llegan a levantarse de la silla para buscar, una vez más, un puesto de trabajo.

Recomenzar es posible siempre que vibre en el propio corazón un deseo, un proyecto, un propósito para conquistar nuevas metas, para llegar a objetivos deseados, para extirpar defectos y sembrar virtudes.

Para el cristiano, siempre es posible recomenzar. Porque existe un Dios que se interesa por cada uno de sus creaturas. Porque un Padre no deja de serlo tras el pecado de sus hijos. Porque Cristo vino precisamente no para los sanos, sino para los enfermos. Porque el Espíritu Santo actúa incesantemente en la historia humana, enciende fuegos en los inviernos más prolongados, fortalece a quienes yacen cansados en la vera del camino.

Recomenzar. Desde donde ahora me encuentro, con mis pocas fuerzas y mis muchas esperanzas, muy apoyado en la gracia de Dios. Recomenzar, consciente, como san Pablo, de que "todo lo puedo en Aquel que me conforta” (Flp 4,13).

Recomenzar, porque vale la pena un nuevo esfuerzo para ayudar a los míos, para servir al enfermo, para consolar al triste. Recomenzar, con un nuevo ímpetu que nos acerque a la Patria verdadera, donde podremos sentarnos un día, con miles y miles de hermanos nuestros, en el gran banquete de bodas del Cordero.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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10 jul. 2015

¿Todo esto del Perdón es verdaderamente real?

La confesión no es otra cosa que una fuente desbordante de misericordia // Autor: Astrid Duque | Fuente: catholic-link.com

Dame tu miedo y yo te devolveré la paz. Este es el pensamiento que venía a mi mente después de ver el hermoso video sobre el sacramento de la confesión (el enlace está al final del presente artículo). No por casualidad el Papa Francisco hace pocos días ha decidido proclamar un Jubileo de la misericordia para el año 2016. Qué falta nos hace seguir reverenciándonos ante la infinita misericordia y el perdón amoroso del Señor hacia el pecador arrepentido. Todos somos pecadores, todos necesitamos perdón, todos hemos sentido en nuestro corazón el peso de nuestras faltas y el miedo de acercarnos al confesionario. Pero este video nos ayuda a recordar lo sencillo y al mismo tiempo sobrecogedor que resulta el momento de acercarnos al sacramento de la reconciliación.


El intercambio es este: nosotros damos nuestro miedo, la tristeza por nuestras faltas, la vergüenza, el dolor, y Jesús nos devuelve la paz, la tranquilidad de nuestra conciencia, la certeza del amor de Dios.

Para todas aquellas personas que aún tienen miedo de acercarse a este sacramento, o que los detienen las falsas ideas que llenaban la mente del joven al comienzo de este video, recordemos que la confesión no es otra cosa que una fuente desbordante de misericordia, un abrazo amoroso del Padre, un retorno al hogar, al corazón de Jesús.

Pidámosle al Señor que en este tiempo de cuaresma nos ayude a acercarnos a este sacramento con un corazón verdaderamente arrepentido, y que encontrándonos con su presencia real en el perdón de nuestros pecados podamos salir renovados y con el firme propósito de esforzarnos cada día por ser como Él. Repitamos las palabras de la antífona que nos sugería hace poco el Papa Francisco: "Danos Señor un corazón semejante al tuyo”.

Para ver el vídeo haz click AQUI


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2 jul. 2015

¿Qué, cuántos y cuáles son los dogmas de la Iglesia Católica?

Dogma es una verdad revelada definida por la Iglesia, aquí encontrarás el listado completo // Fuente: Catholic.net

Entendemos por dogma una verdad que pertenece al campo de la fe o de la moral, que ha sido revelada por Dios, transmitida desde los Apóstoles ya a través de la Escritura, ya de la Tradición, y propuesta por la Iglesia para su aceptación por parte de los fieles.

Brevemente, "dogma" puede ser definido como una verdad revelada definida por la Iglesia. Las revelaciones privadas no constituyen dogmas, y algunos teólogos incluso limitan la palabra "definida" a doctrinas fijadas solemnemente por el Papa o por un concilio general, mientras que una verdad revelada se convierte en dogma aún cuando sea propuesta por la Iglesia por medio de su magisterio ordinario o su oficio de enseñar. El concepto de dogma, entonces, abarca una doble relación: con la revelación divina y con la enseñanza autorizada de la Iglesia (Cfr. Núm. 85-95 del Catecismo de la Iglesia católica).


Por ello un dogma es una verdad absoluta, definitiva, inmutable, infalible, irrevocable, incuestionable y absolutamente segura sobre la cual no puede flotar ninguna duda. Una vez proclamado solemnemente, ningún dogma puede ser derogado o negado, ni por el Papa ni por decisión conciliar. Por eso, los dogmas constituyen la base inalterable de toda la Doctrina católica y cualquier católico está obligado a adherir, aceptar y creer en los dogmas de una manera irrevocable.

Los dogmas tienen estas características porque los católicos confíamos que un dogma es una verdad que está contenida, implícita o explícitamente, en la inmutable Revelación Divina o que tiene con ella una "conexión necesaria".

Para que estas verdades se tornen en dogmas, ellas necesitan ser propuestas por la Iglesia Católica directamente a su fe y a la su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el Supremo Magisterio de la Iglesia (Papa o Concilio ecuménico con el Papa)

Mas, "la definición de los dogmas a lo largo de la historia de la Iglesia no quiere decir que tales verdades solamente habían sido reveladas, sino que se tornaron más cla­ras y útiles para la Iglesia en su progre­sión en la fe". Por eso, la definición gradual de los dogmas no es contradictoria con la creencia católica de que la Revelación divina es inalterable, definitiva e inmutable desde la ascensión de Jesús.

Cuando la Iglesia define un dogma de fe, no es que esas cosas empiecen entonces a ser verdad. Son verdades que siempre han existido; pero que su creencia ha empezado a ser obligatoria al definirse. La definición de una doctrina no es su invención, sino la declaración autoritativa de que ha sido revelada por Dios, es decir, que forma parte del conjunto de verdades que constituyen la Revelación cristiana. Históricamente la aparición de nuevos errores obliga a la Iglesia a definir y declarar más firmemente aquello que siempre ha sido verdad, pero que las circunstancias del momento reclaman aclaración.

El contenido de los dogmas es inmutable, pero la formulación de ese contenido se puede desarrollar para acomodarse mejor al modo de hablar de los tiempos.


"Quizá alguno se pregunte: ¿entonces no es posible ningún progreso en la Iglesia de Cristo? ¡Claro que debe haberlo, y grandísimo! ¿Quién hay tan enemigo de los hombres y tan contrario a Dios, que trate de impedirlo? Ha de ser, sin embargo, con la condición de que se trate verdaderamente de progreso para la fe, y no de cambio. Es característico del progreso que una cosa crezca, permaneciendo siempre idéntica a sí misma; propio del cambio es, por el contrario, que una cosa se transforme en otra. Crezca, por tanto, y progrese de todas las maneras posibles, el conocimiento, la inteligencia, la sabiduría tanto de cada uno como de la colectividad, tanto de un solo individuo como de toda la Iglesia, de acuerdo con la edad y con los tiempos; pero de modo que esto ocurra exactamente según su peculiar naturaleza, es decir, en el mismo dogma, en el mismo sentido, según la misma interpretación. Que la religión imite así en las almas el modo de desarrollarse de los cuerpos. Sus órganos, aunque con el paso de los años se desarrollan y crecen, permanecen siempre los mismos. Qué diferencia tan grande hay entra la flor de la infancia y la madurez de la ancianidad! Y, sin embargo, aquellos que son ahora viejos, son los mismos que antes fueron adolescentes. Cambiará el aspecto y la apariencia de un individuo, pero se tratará siempre de la misma naturaleza y de la misma persona. Pequeños son los miembros del niño, y más grandes los de los jóvenes; y sin embargo son idénticos. Tantos miembros poseen los adultos cuantos tienen los niños; y si algo nuevo aparece en edad más madura, es porque ya preexistía en embrión, de manera que nada nuevo se manifiesta en la persona adulta si no se encontraba al menos latente en el muchacho. Éste es, sin lugar a dudas, el proceso regular y normal de todo desarrollo, según las leyes precisas y armoniosas del crecimiento. Y así, el aumento de la edad revela en los mayores las mismas partes y proporciones que la sabiduría del Creador había delineado en los pequeños. Si la figura humana adquiriese más tarde un aspecto extraño a su especie, si se le añadiese o quitase algún miembro, todo el cuerpo perecería, o se haría monstruoso, o al menos se debilitaría. Las mismas leyes del crecimiento ha de seguir el dogma cristiano, de manera que se consolide en el curso de los años, se desarrolle en el tiempo, se haga más majestuoso con la edad; de modo tal, sin embargo, que permanezca incorrupto e incontaminado, íntegro y perfecto en todas sus partes y, por decirlo de alguna manera, en todos sus miembros y sentidos, sin admitir ninguna alteración, ninguna pérdida de sus propiedades, ninguna variación de lo que ha sido definido" (San Vicente de Lerins, Conmonitorium, n. 22).

Lista de los dogmas proclamados por la Iglesia Católica

La Iglesia Católica proclama la existencia de muchos Dogmas, siendo 44 el número de sus principales dogmas. Ellos están subdivididos en 8 categorías diferentes:

Dogmas sobre Dios
Dogmas sobre Jesucristo
Dogmas sobre la creación del mundo
Dogmas sobre el ser humano
Dogmas marianos
Dogmas sobre el Papa y la Iglesia
Dogmas sobre los sacramentos
Dogmas sobre las últimas cosas
Dogmas sobre Dios

1- La Existencia de Dios
"La idea de Dios no es innata en nosotros, pero tenemos la capacidad para conocerlo con facilidad, y de cierto modo espontáneamente por medio de Su obra".

2- La Existencia de Dios como Objeto de Fe
"La existencia de Dios no es solo objeto de conocimiento de razón natural, sino que también es objeto de la fe sobrenatural".

3- La Unidad de Dios
"No existe más que un único Dios." (Juan 17:3)

4- Dios es Eterno
"Dios no tiene principio ni fin." (Salmo 90:2)

5- Santísima Trinidad
"En Dios hay tres personas:Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo (1Juan 5:7,8) y cada una de ellas posee la esencia divina que es numéricamente la misma."

Dogmas sobre Jesucristo

6- Jesucristo es el verdadero Dios (Juan 10:30) e hijo de Dios por esencia
"El dogma dice que Jesucristo posee la infinita naturaleza divina con todas sus infinitas perfecciones, por haber sido engendrado eternamente por Dios."


7- Jesús posee dos naturalezas que no se transforman ni se mezclan
"Cristo es poseedor de una íntegra naturaleza divina y de una íntegra naturaleza humana: la prueba está en los milagros y en el padecimiento."

8- Cada una de las naturalezas en Cristo posee su propia voluntad física y su propia operación física
"Existen también dos voluntades físicas y dos operaciones físicas de modo indivisible, de modo inseparable y de modo no confuso."

9- Jesucristo, además de hombre, es el Hijo natural de Dios.
"El Padre celestial cuando llegó a la plenitud, envió a los hombres su Hijo, Jesucristo."

10- Cristo se sacrificó en la cruz como verdadero y propio sacrificio
"Cristo, por su naturaleza humana, era al mismo tiempo sacerdote y ofrenda, pero por su naturaleza Divina, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, era lo que recibía el sacrificio."

11- Cristo nos rescató y reconcilió con Dios por medio del sacrificio de su muerte en la cruz
"Jesucristo quiso ofrecerse a sí mismo a Dios Padre, como sacrificio presentado sobre a ara de la cruz en su muerte, para conseguir para ellos el perdón eterno."

12- Al tercer día después de su muerte, Cristo resucitó glorioso de entre los muertos
"Al tercer día, resucitado por su propia virtud, se levantó del sepulcro."

13- Cristo subió en cuerpo y alma a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre (Marcos 16:19; Lucas 24:50-51; Hechos 1:9-11; y Efesios 4:7-13)
"Resucitó de entre los muertos y subió al cielo en Cuerpo y Alma."

Dogmas sobre la creación del mundo

14- Todo lo que existe fue creado por Dios a partir de la Nada (Génesis 1:12)
"La creación del mundo de la nada, no solo es una verdad fundamental de la revelación cristiana, sino también que al mismo tiempo llega a alcanzarla la razón con solo sus fuerzas naturales, basándose en los argumentos cosmológicos y sobre todo en el argumento de la contingencia."

15- Carácter temporal del mundo
"El mundo tuvo principio en el tiempo."

16- Conservación del mundo
"Dios conserva en la existencia a todas las cosas creadas."

Dogmas sobre el ser humano

17- El hombre está formado por cuerpo material y alma espiritual
"El humano como común constituido de cuerpo y alma."

18- El pecado de "Adán y Eva" se propaga a todos sus descendentes por generación, no por imitación
"Pecado, que es la muerte del alma, se propaga de "Adán" a todos sus descendentes (Romanos 5:12) por generación y no por imitación, y que es inherente a cada individuo."

19- El hombre caído no puede redimirse a si mismo
"Solamente un acto libre por parte del amor divino podría restaurar el orden sobrenatural, destruida por el pecado."

Dogmas marianos

20- La Inmaculada Concepción de María.
"La Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original."

21- La Perpetua Virginidad de Maríanota
"La Santísima Virgen María es virgen antes, durante y después del parto de su Divino hijo, siendo mantenida así por Dios hasta su gloriosa Asunción."

La Perpetua Virginidad de María enseña que María es virgen antes, durante y después del parto. Este dogma mariano es el más antiguo de la Iglesia Católica y Oriental Ortodoxa, que afirma la "real e perpetua virginidad misma en el acto de dar a luz el hijo de Dios hecho hombre." Así María fue siempre Virgen por el resto de su vida, siendo el nacimiento de Jesús como su hijo biológico, una concepción milagrosa. En el año 107, Ignacio de Antioquia ya describía la virginidad de María. Santo Tomás de Aquino también enseño esta doctrina (Summa theologiae III.28.2) que María dio el nacimiento milagroso sin abertura del útero, y sin prejuicio para el himen. Esta doctrina ya era un dogma desde el cristianismo primitivo, habiendo sido declarada por notables escritores como San Justino Mártir y Orígenes. El Papa Paulo IV lo reconfirmó en el Cum quorundam de 7 de Agosto de 1555, en el Concilio de Trento.

22- María, Madre de Dios
El símbolo apostólico (el Credo) muestra la base en el artículo "nació de María Virgen". El Concilio de Éfeso (431), proclamó con San Cirilo, en contra de Nestorio: "Si alguno no confesare que Emmanuel es verdaderamente Dios, y que, por lo tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, Theotokos, porque parió según la carne al Logo de Dios hecho carne. sea anatema”, Denzinger 113.

Los diversos concilios ecuménicos que trataron este punto confirmaron esta doctrina.

Juan 2:1, Lucas 1:43, Gálatas 4:4, San Ignacio de Antioquia (Eph. 18:2), Orígenes, Eusebio de Cesárea, Atanasio, Epifanio y los Capadocios, entre otros, ya usan el término . San Gregorio Nacianceno (Ep. 101, 4).

23- La Asunción de María
"La Virgen María fue asunta a los cielos inmediatamente después que acabó su vida terrestre; su Cuerpo no sufrió ninguna corrupción como sucederá con todos los hombres que resucitarán hasta el final de los tiempos, pasando por la descomposición."

Dogmas sobre el Papa y la Iglesia

24-La Iglesia fue fundada por el Dios y Hombre, Jesucristo
"Cristo fundó la Iglesia, que Él estableció los fundamentos substanciales de la misma, no tocante a doctrina, culto y constitución."

25- Cristo nombró al Apóstol San Pedro como primero entre los Apóstoles, (Mateo 16:18) como "cabeza visible" de toda Iglesia, (Hechos 4:8-11) confiriéndole inmediata y personalmente el primado de la jurisdicción
"El Pontífice Romano es el sucesor del bien aventurado Pedro y tiene el primado sobre todo rebaño."

26- el Papa posee el pleno y supremo poder de jurisdicción sobre toda Iglesia, no solamente en cosas de fe y costumbres, también en la disciplina y gobierno de la Iglesia
"Conforme esta declaración, el poder del Papa es: de jurisdicción, universal, supremo, pleno, ordinario, episcopal, inmediato."

27- El Papa es infalible siempre que se pronuncia ex cathedra.
"Para comprender este dogma, conviene tener presente:

Sujeto de la infalibilidad papal es todo el Papa legítimo, en su cualidad de sucesor de Pedro y en otras personas u organismos (ex.: congregaciones pontificales) a quien el Papa confiere parte de su autoridad magistral."


El objeto de la infalibilidad son las verdades de fe y costumbres, reveladas o en íntima conexión con la revelación divina.

La condición de la infalibilidad es que el Papa pronuncie ex cátedra y solo cuando pronuncia "ex cátedra".

Que hable como pastor y muestre de todos los fieles haciendo uso de su suprema autoridad.
Que tenga la intención de definir alguna doctrina de fe o costumbre para que sea creída por todos los fieles. Las encíclicas pontificales no son definiciones ex cátedra, mas también no pueden estar en contradicción con el Magisterio Ordinario Universal.
La razón de la infalibilidad es la asistencia sobrenatural del Espíritu Santo, que preserva el supremo maestro de la Iglesia de todo error.

La consecuencia de la infalibilidad es que la definición ex cátedra de los Papas sean por sí mismas irreformables, sin la intervención ulterior de cualquier autoridad."

28- La Iglesia es infalible cuando hace definición en materia de fe y costumbres
"Están sujetos a la infalibilidad:

- El Papa, cuando habla ex cátedra.
- El episcopado pleno, con el Papa, que es la cabeza del episcopado, es infalible cuando se reúne en concilio ecuménico o disperso por el rebaño de la tierra, enseña y promueve una verdad de fe o de costumbres que siempre fue enseñada por la Iglesia.

Dogmas sobre los sacramentos

29- El Bautismo es verdadero y primer Sacramento instituido por Jesucristo
"Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos a todas las personas, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo." Mateo 28,19

30- La Confirmación es verdadero y propio Sacramento
"Este Sacramento concede a los bautizados la fortaleza del Espíritu Santo para que se consoliden interiormente en su vida sobrenatural y confiesen exteriormente con valentía su fe en Jesucristo."

31- La Iglesia recibió de Cristo el poder de perdonar los pecados cometidos después del Bautismo
"Fue comunicada a los Apóstoles y a sus legítimos sucesores el poder de perdonar y de retener los pecados para reconciliar a los fieles caídos después del Bautismo."

32- La Confesión Sacramental de los pecados está prescripta por Derecho Divino y es necesaria para la salvación
"Basta indicar la culpa de la consciencia apenas a los sacerdotes mediante confesión secreta."

33- La Eucaristía es verdadero Sacramento instituido por Cristo
"Aquel que coma Mi Carne y beba Mi Sangre tendrá vida eterna." (Juan 6:51,59)

34- Cristo está presente en el sacramento del altar por la Transubstanciación de toda a substancia del pan en su cuerpo y toda substancia del vino en su sangre
"Transubstanciación es una conversión en el sentido pasivo; es el tránsito de una cosa a otra. Cesan las sustancias de Pan y Vino, pues suceden en sus lugares el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Transubstanciación es una conversión milagrosa y singular diferente de las conversiones naturales, porque no sólo la materia como también la forma del pan y del vino son convertidas; sólo los accidentes permanecen sin cambiar: continuamos viendo el pan y el vino, pero substancialmente ya no lo son, porque en ellos está realmente el Cuerpo, la Sangre, Alma y Divinidad de Cristo."

35- La Unción de los enfermos es verdadero y propio Sacramento instituido por Cristo
"¿Existe algún enfermo entre nosotros? Hagamos la unción del mismo en el nombre del Señor."

36- La Orden es verdadero y propio Sacramento instituido por Cristo
"Existe una jerarquía instituida por ordenación Divina, que consta de Obispos, Presbíteros e Diáconos."

37- El matrimonio es verdadero y propio Sacramento
"Cristo restauró el matrimonio instituido y bendito por Dios, haciendo que recobrase su primitivo ideal de la unidad e indisolubilidad y elevándolo a la dignidad de Sacramento".

Dogmas sobre las últimas cosas

38-La Muerte y su origen
"La muerte, en el actual orden de salvación, es consecuencia primitiva del pecado."

39- El Cielo (Paraíso)
"Las almas de los justos que en el instante de la muerte se encuentran libres de toda culpa y pena de pecado entran en el cielo."

40- El Infierno
"El infierno es una posibilidad gracias a nuestra libertad. Dios nos hizo libres para amarlo o para rechazarlo. Si el cielo puede ser representado como un gran tamiz donde todos viven en plena comunión entre sí y con Dios, el infierno puede ser visto como soledad, división y ausencia del amor que genera y mantiene la vida. Se debe esforzar que la voluntad de Dios es la vida y no la muerte de quien quiere que sea. Jesús vino para salvar y no para condenar. En el límite, Dios no condena a nadie al infierno. Es nuestra opción fundamental, que va ser formada a lo largo de toda la vida, por nuestros pensamientos, actos e omisiones, que confirma o no el deseo de estar con Dios para siempre. De cualquier forma, no se puede usar el inferno para convencer a las personas a creer en Dios o a vivir la fe. Eso favorecería la creación de una religiosidad infantil y puramente exterior. Se debe privilegiar el amor y no el temor. Solo el amor mueve los corazones e nos hace adorar a Dios y amar al prójimo en espíritu y vida."

41- El Purgatorio
"Las almas de los justos que en el instante de la muerte están agravadas por pecados veniales o por penas temporales debidas al pecado van al purgatorio. El purgatorio es estado de purificación."

42- El Fin del mundo y la Segunda venida de Cristo
"En el fin del mundo, Cristo, rodeado de majestad, vendrá de nuevo para juzgar los hombres."

43- La Resurrección de los Muertos en el Último Día
"A los que creen en Jesús y comen de Su cuerpo y beben de Su sangre, Él les promete la resurrección."

44- El Juicio Universal
"Cristo, después de su regreso, juzgará a todos los hombres." (Mateo 25:31-34; Hechos 17:31)


Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Crux Sancti Patris Benedicti
Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas / Numquam Suade Mihi Vana
****
Cruz del Santo Padre Benito
La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
maldad es lo que me brindas, / bebe tu mismo tu veneno

♦ Aclaración:

Lo que Usted envía mediante el Formulario de Contacto es recibido por el Webmaster (Administrador: Silvia B. Giordano) de este blog.

Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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