Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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20 de dic. de 2014

El Purgatorio: una purificación necesaria

El Purgatorio: una purificación necesaria. La purificación del alma debe ser completa, precisamente esto es lo que enseña esta doctrina de la Iglesia. // Autor: San Juan Pablo II | Fuente: PildorasDeFe.net

Según la legislación religiosa del Antiguo Testamento, lo que está destinado a Dios debe ser perfecto. En consecuencia, también la integridad física es particularmente exigida para las realidades que entran en contacto con Dios en el plano sacrificial, como, por ejemplo, los animales para inmolar (cf. Lv 22, 22), o en el institucional, como en el caso de los sacerdotes, ministros del culto (cf. Lv 21, 17-23). A esta integridad física debe corresponder una entrega total, tanto de las personas como de la colectividad (cf. 1 R 8, 61), al Dios de la alianza de acuerdo con las grandes enseñanzas del Deuteronomio (cf. Dt 6, 5). Se trata de amar a Dios con todo el ser, con pureza de corazón y con el testimonio de las obras (cf. Dt 10, 12 s).

La exigencia de integridad se impone evidentemente después de la muerte, para entrar en la comunión perfecta y definitiva con Dios. Quien no tiene esta integridad debe pasar por la purificación.

El Apóstol habla del valor de la obra de cada uno, que se revelará el día del juicio, y dice: "Aquel, cuya obra, construida sobre el cimiento (Cristo), resista, recibirá la recompensa. Mas aquel, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego" (1 Co 3, 14-15).


Para alcanzar un estado de integridad perfecta es necesaria, a veces, la intercesión o la mediación de una persona. Por ejemplo, Moisés obtiene el perdón del pueblo con una súplica, en la que evoca la obra salvífica realizada por Dios en el pasado e invoca su fidelidad al juramento hecho a los padres (cf. Ex 32, 30 y vv. 11-13).

La figura del Siervo del Señor, delineada por el libro de Isaías, se caracteriza también por su función de interceder y expiar en favor de muchos; al término de sus sufrimientos, él "verá la luz" y "justificará a muchos", cargando con sus culpas (cf. Is 52, 13-53, 12, especialmente 53, 11).

El Salmo 51 puede considerarse, desde la visión del Antiguo Testamento, una síntesis del proceso de reintegración: el pecador confiesa y reconoce la propia culpa (v. 6), y pide insistentemente ser purificado o "lavado" (vv. 4. 9. 12 y 16), para poder proclamar la alabanza divina (v. 17).

El Nuevo Testamento presenta a Cristo como el intercesor, que desempeña las funciones del sumo sacerdote el día de la expiación (cf. Hb 5, 7; 7, 25). Pero en él el sacerdocio presenta una configuración nueva y definitiva. Él entra una sola vez en el santuario celestial para interceder ante Dios en favor nuestro (cf. Hb 9, 23-26). Es Sacerdote y, al mismo tiempo, "víctima de propiciación" por los pecados de todo el mundo (cf. 1 Jn 2, 2).

Jesús, como el gran intercesor que expía por nosotros, se revelará plenamente al final de nuestra vida, cuando se manifieste con el ofrecimiento de misericordia, pero también con el juicio inevitable para quien rechaza el amor y el perdón del Padre.

El ofrecimiento de misericordia no excluye el deber de presentarnos puros e íntegros ante Dios, ricos de esa caridad que Pablo llama "vínculo de la perfección" (Col 3, 14).

Durante nuestra vida terrena, siguiendo la exhortación evangélica a ser perfectos como el Padre celestial (cf. Mt 5, 48), estamos llamados a crecer en el amor, para hallarnos firmes e irreprensibles en presencia de Dios Padre, en el momento de "la venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos" (1 Ts 3, 12 s). Por otra parte, estamos invitados a "purificarnos de toda mancha de la carne y del espíritu" (2 Co 7, 1; cf. 1 Jn 3, 3), porque el encuentro con Dios requiere una pureza absoluta.

Hay que eliminar todo vestigio de apego al mal y corregir toda imperfección del alma. La purificación debe ser completa, y precisamente esto es lo que enseña la doctrina de la Iglesia sobre el purgatorio. Este término no indica un lugar, sino una condición de vida. Quienes después de la muerte viven en un estado de purificación ya están en el amor de Cristo, que los libera de los residuos de la imperfección (cf. concilio ecuménico de Florencia, Decretum pro Graecis: Denzinger-Schönmetzer, 1304; concilio ecuménico de Trento, Decretum de iustificatione y Decretum de purgatorio: ib., 1580 y 1820).

Hay que precisar que el estado de purificación no es una prolongación de la situación terrena, como si después de la muerte se diera una ulterior posibilidad de cambiar el propio destino. La enseñanza de la Iglesia a este propósito es inequívoca, y ha sido reafirmada por el concilio Vaticano II, que enseña: "Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el consejo del Señor, estar continuamente en vela. Así, terminada la única carrera que es nuestra vida en la tierra (cf. Hb 9, 27), mereceremos entrar con él en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde ixhabrá llanto y rechinar de dientesle (Mt 22, 13 y 25, 30)" (Lumen gentium, 48).

Hay que proponer hoy de nuevo un último aspecto importante, que la tradición de la Iglesia siempre ha puesto de relieve: la dimensión comunitaria. En efecto, quienes se encuentran en la condición de purificación están unidos tanto a los bienaventurados, que ya gozan plenamente de la vida eterna, como a nosotros, que caminamos en este mundo hacia la casa del Padre (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1032).

Así como en la vida terrena los creyentes están unidos entre sí en el único Cuerpo místico, así también después de la muerte los que viven en estado de purificación experimentan la misma solidaridad eclesial que actúa en la oración, en los sufragios y en la caridad de los demás hermanos en la fe. La purificación se realiza en el vínculo esencial que se crea entre quienes viven la vida del tiempo presente y quienes ya gozan de la bienaventuranza eterna.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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19 de dic. de 2014

Los santos inocentes y la solidaridad de la Iglesia

En la audiencia general del 17 de diciembre, el papa Francisco oró por las víctimas, por sus familias y por la conversión de los violentos: “Quisiera rezar junto con ustedes por las víctimas de los inhumanos ataques terroristas perpetrados en los días pasados, en Australia, en Pakistán y en Yemen. Que el Señor acoja en su paz a los difuntos, consuele a sus familiares y convierta el corazón de los violentos, que no se detienen ni siquiera ante los niños”. // Fuente: Celam

No acabábamos de salir del estupor que nos produjo el secuestro de un grupo de personas en una céntrica chocolatería de Sidney (Australia), a pocos metros de la emblemática Opera House, que concluyó con la muerte de dos rehenes inocentes además del secuestrador; cuando el asesinato de 132 niños y nueve maestros de una escuela militar en Pershawar, Pakistán, tras un ataque terrorista talibán, eclipsaron el entusiasmo y la alegría de quienes nos preparamos para celebrar el misterio de la Encarnación del hijo de Dios. También en la ciudad de Radá, al sur de Yemen, dos coches-bomba cobraron la vida de 25 personas, entre las que se encontraban 15 niñas. Todos estos fatales hechos ocurrieron en menos de una semana.


En la audiencia general del 17 de diciembre, el papa Francisco oró por las víctimas, por sus familias y por la conversión de los violentos: “Quisiera rezar junto con ustedes por las víctimas de los inhumanos ataques terroristas perpetrados en los días pasados, en Australia, en Pakistán y en Yemen. Que el Señor acoja en su paz a los difuntos, consuele a sus familiares y convierta el corazón de los violentos, que no se detienen ni siquiera ante los niños”.

Las víctimas inocentes del terrorismo, que en esta semana han sido mayoritariamente niños y niñas, nos recuerdan el episodio de los Santos Inocentes sacrificados por el rey Herodes, según el evangelio de San Mateo. También eran pequeños que comenzaban a vivir.

En su homilía por el eterno descanso de las víctimas, el arzobispo de Sidney, monseñor Anthony Fisher destacó el heroísmo de las dos víctimas mortales. Una de ellas, la abogada Katrina Dawson, de 38 años, “estaba protegiendo a su amiga embarazada de los disparos”. No salvó una, sino dos vidas.

Esta pequeña luz de esperanza, en medio del dolor que genera la sevicia, es quizás una señal de que no podemos dejar que nos roben la esperanza. “Hay algo más grande que el odio y la violencia, es el amor que trae el Príncipe de la Paz en Navidad”, también expresó monseñor Fisher a los familiares de las víctimas de Sidney. En efecto, la primacía del amor no tiene límites. Más allá de las culturas, las razas y las religiones, el amor es el lenguaje común de la familia humana, y la solidaridad es su principal aliado.

Fue el amor hecho solidaridad, el que evitó actos de intolerancia contra los fieles musulmanes en Australia, durante las más de 16 horas tensas que duró el secuestro del extremista iraní Man Haron Monis. La campaña “I will ride with you”, “Yo te acompaño en este trayecto” o “Eu te dou carona”, promovida por Twitter con el hashtag #illridewithyou, movilizó a decenas de australianos que salieron al encuentro de sus hermanos musulmanes para acompañarlos en el transporte público y en sus rutas, evitando posibles brotes de “islam-fobia”.

La Iglesia también es samaritana cuando sale al encuentro de los que sufren, cuando abandona su zona de confort para acompañar a las víctimas inocentes y a sus familias. Es la “Iglesia en salida” que con insistencia propone el papa Francisco y que, a ejemplo del obispo de Roma, muchos obispos, sacerdotes, religiosos/as y laicos/as de América Latina y el Caribe queremos hacer realidad, porque el “olor a oveja” hace parte de la identidad de la familia cristiana que reconoce, como los pastores de Belén, que Jesús nace entre los más pobres y vulnerables.

Esta edición 54 de Noticelam se sintoniza con las búsquedas de la “Iglesia en salida”. El II Encuentro Latinoamericano sobre Iglesias y minerías, que tuvo lugar en Brasilia; el mensaje de Navidad del obispo de Saltillo (México), monseñor Raúl Vera; el testimonio de monseñor José Luis Azcona, obispo de la prelatura de Marajó (Brasil), amenazado por mafias que trafican con personas; y la preocupación del obispo de Coclé (Panamá), monseñor Urias Ashley, por unas elecciones transparentes y en paz, son una muestra de ello.

También son signos de esperanza los esfuerzos y la creatividad para la evangelización de nuestros pueblos, como se percibe en Seminario para productores de televisoras católicas, promovido por el CELAM-SIGNIS en Aparecida; el nuevo servicio de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos para la comunidad católica de habla hispana, con las lecturas diarias de la misa en español on line; los subsidios que está produciendo la Conferencia Episcopal de El Salvador para el trienio 2014-2017 sobre monseñor Romero; y la página web Navidad 2014 de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Finalmente, nos alegramos con la reelección de monseñor José Luis Azuaje Ayala, obispo de Barinas (Venezuela) como presidente regional de Cáritas América Latina y el Caribe para el período 2015-2019, lo mismo que con los nombramientos del padre Adelar Baruffi como obispo de Cruz Alta, en Brasil; del padre Onécimo Alberton como obispo de Rio do Sul, también en Brasil; y del padre Adelio Pasqualotto, CSI, como vicario apostólico de Napo, en Ecuador.

Agradecemos los 78 años de vida de nuestro papa Francisco. Oramos por él y nos comprometemos a seguir colaborando para que la Iglesia en América Latina y el Caribe sea cada vez más samaritana.


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18 de dic. de 2014

Nos hace falta la virtud de la esperanza

Nos hace falta la virtud de la esperanza, Señor. La esperanza es la luz que puede romper las negras sombras cuando parece que todo está perdido.
Autor: Ma Esther De Ariño

Hoy es jueves, Señor, y vengo con el alma en sombras, sombras que se llegan a convertir en oscuridad si nos falta la virtud de la Esperanza....

Cuando eso sucede hay noches en las que parece que el tiempo se ha detenido y jamás veremos el amanecer... en ellas oímos el palpitar de nuestro corazón y cada latido nos duele.

Noches de negrura espiritual en las que todo parece agrandarse, nuestra pena, nuestra angustia y nuestro malestar.

Nos pesa la vida y en el silencio de esa noches nos parece que no hay pena como nuestra pena.

Pero...si hay un poco de esperanza en nuestro corazón, estamos salvados.


Sabemos de casos que esa gran "desesperanza" ha llegado a tal límite, a tal profundidad que no se ha encontrado otra solución que el buscar la "puerta falsa". Es el escape, el terminar con algo que pesa demasiado y el sentirse sumergido en las tinieblas de una noche "sin mañana"... sin esperanza. ¡Eso fue lo que les faltó a esas vidas, LA ESPERANZA.

La esperanza es un mañana mejor, la esperanza es la luz que puede romper las negras sombras cuando parece que todo está perdido.

Sin esperanza no se puede vivir.

Cuando hay Esperanza a pesar de la desilusión y del dolor, siempre habrá otro camino que no sea el de la desesperación y el total aniquilamiento del verdadero yo.

Es cierto que hay situaciones en la vida que son como la más oscura de las noches, noches en que las horas parecen no pasar...pero cuando hay fe, cuando sabemos que tenemos un Dios Padre que sabe de nuestro sufrimiento, cuando nos sabemos amados por El, a pesar de que nuestro sentimiento de soledad sea inmenso, si nos dejamos arropar y abandonar en sus brazos y en los de nuestra Madre María Santísima, la Esperanza, de saber que Dios nos ama, llegará con su luz que sabe consolar.

Quien se siente amado no puede caer en la desesperación y Dios nos ama.

La ESPERANZA, es una virtud que tenemos que cultivar como la flor más delicada y valiosa. Tres son las virtudes teologales : Fe, Esperanza y Caridad, cuyo objeto directo es Dios Sin ellas es muy difícil caminar por la vida y no podemos olvidar que la Esperanza siempre será la luz en nuestras noches cuando las penas y las dificultades las hagan muy oscuras.

Estos momentos ante Ti, Jesús, te pedimos que nos llenes de esperanza y que recordemos que el Papa Benedicto XVI ha dedicado una Carta encíclica «Spe salvi», para hablarnos de la esperanza: " (...) se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino.

¡No dejemos de leerla y meditarla! «Spe salvi»,

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17 de dic. de 2014

Quien estudia el misterio de Dios primero debe ponerse de rodillas

Ciudad del Vaticano (AICA): “Los ojos de los pobres son los más propensos para ver a Cristo y, a través de Él, vislumbrar el perfil de Dios. Los que pretendan desentrañar este misterio con los recursos de su inteligencia deben primero ponerse de rodillas”, expresó esta mañana el papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta al reflexionar sobre el pasaje del Evangelio de San Lucas en donde Cristo alaba y da gracias a Dios, “porque has ocultado estas cosas a los sabios y eruditos, y las revelaste a los pequeños”.

“Los ojos de los pobres son los más propensos para ver a Cristo y, a través de Él, vislumbrar el perfil de Dios. Los que pretendan desentrañar este misterio con los recursos de su inteligencia deben primero ponerse de rodillas”, expresó esta mañana el papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta al reflexionar sobre el pasaje del Evangelio de San Lucas en donde Cristo alaba y da gracias a Dios, “porque has ocultado estas cosas a los sabios y eruditos, y las revelaste a los pequeños”.

“Sólo a aquellos que tienen el corazón como los pequeños, dijo el Papa, que son capaces de recibir esta revelación, el corazón humilde, manso, que siente la necesidad de orar, de abrirse a Dios, se siente pobre; sólo a aquél que va adelante con la primera Bienaventuranza: los pobres de espíritu”.


Por lo tanto, la pobreza es la dote privilegiada para abrir la puerta del misterio de Dios. Una dote que a veces, señaló Francisco, puede estar faltando precisamente a quien dedica una vida de estudios a este misterio: “Muchos pueden conocer la ciencia, la teología también, ¡muchos! Pero si no hacen esta teología de rodillas, es decir, humildemente, como los pequeños, no entenderán nada. Nos dirán muchas cosas, pero no entenderán nada. Sólo esta pobreza es capaz de recibir la Revelación que el Padre da por medio de Jesús, a través de Jesús. Y Jesús viene, no como un capitán, un general del ejército, un gobernante poderoso, no. Viene como un brote. Así hemos escuchado en la Primera Lectura: 'En aquel día, saldrá un vástago del tronco de Jesé'. Él es un brote: es humilde, es manso, y vino para los humildes, para los mansos, para salvar a los enfermos, a los pobres, a los oprimidos”.

Y Jesús, prosiguió el Santo Padre, es el primero de los marginados, llegando incluso a considerar “un valor no negociable el ser igual a Dios”. “La grandeza del misterio de Dios”, reiteró, sólo se conoce “en el misterio de Jesús y el misterio de Jesús es realmente un misterio del rebajarse, aniquilarse, humillarse” que “trae la salvación a los pobres, a los que están aniquilados por muchas enfermedades, pecados y situaciones difíciles”.

“Fuera de este marco -concluyó- no se puede entender el misterio de Jesús”: “Pidamos al Señor, en este tiempo de Adviento, de acercarnos más, más, y más a su misterio y de hacerlo en la forma que Él quiere que lo hagamos: el camino de la humildad, el camino de la mansedumbre, el camino de la pobreza, el camino de sentirnos pecadores. Así Él viene a salvarnos, a liberarnos. Que el Señor nos dé esta gracia”.+

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16 de dic. de 2014

¿Cómo es el Cristo que tú esperas en Navidad?

¿Cómo es el Cristo que tú esperas en Navidad?. Es el que puede colmar los deseos de paz, de amor, de solidaridad y de salvación para todos los hombres. // Autor: P. Alberto Ramírez Mozqueda

Era tiempo de adviento y soplaban vientos nuevos.

Jerusalén se había corrompido, su olor era nauseabundo, los olores que despedía el templo eran la grasa gorda, el dinero, las finanzas, el influyentísimo y el ascenso hasta los primeros puestos para asegurar una buena posición económica. La esposa del Señor se había prostituido y ya no había que buscar nada en aquella ciudad que había perdido su frescura y su antiguo esplendor. Hoy Dios ya no quería nada en aquella ciudad. Vientos nuevos, que impulsaron a una ruptura total y nuevos derroteros para que Dios pudiera habitar entre los suyos, entre los hombres. Dios buscaba una nueva esposa. Y fue elegido para encontrarla el secretario de Relaciones Exteriores del Señor, el Arcángel San Gabriel, y se escogió una aldea perdida en las montañas de Galilea, donde habitaban los marginados, los despreciados, los palurdos, casi casi paganos, aunque pertenecieran al mismo pueblo hebreo.

Y fue escogida la más sencilla de las mansiones y la más fresca de las chamaquitas de Galilea. Trece o catorce años. Muchachita de campo, curtida por el sol y las limitaciones de la pobreza y casada con obrero pobre de su misma comunidad, aunque él fuera descendiente del Rey David. . La diferencia que se obró en un momento no podía ser más significativa: un ángel de luz, ataviado para las grandes ocasiones y una muchachita que oraba y se alegraba por la llegada ya inminente del Dios de los cielos para honrar a los suyos.


El saludo fue particularmente significativo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Bendita palabra, la alegría no se separaría nunca más de los hombres, porque Dios se complace en vivir entre los pobres y los más desarrapados de los hombres. Nunca más la alegría podría deshacerse entre las manos de los hombres.

Y a continuación vino la embajada. El ángel le anuncia que si ella quisiera, podría convertirse en la madre del Señor, la madre de Jesús, quien sería grande y sería llamado Hijo del Altísimo, que tendría el trono de David su padre y reinaría por todos los siglos.

Es el gran anuncio, y es el Evangelio de la ternura y de la delicadeza del Creador que propone y no se impone a su criatura. Ante tantas mujeres que son maltratadas, vejadas, prostituidas, Dios estuvo pendientísimo de la respuesta de aquella mujer que no cabe en sí de asombro ante tal cometido: proporcionarle un cuerpo humano al Hijo de Dios, y proporcionarle al Dios altísimo la oportunidad de acercarse para siempre a los hombres y salvarlos pero desde dentro de su condición de humanos.

María pregunta, inquiere, se informa de las condiciones pero no para poner ninguna condición más sino para poder dar una respuesta plenamente satisfactoria al Dios que la llamaba. El ángel responde adecuadamente: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra", y el hijo de sus entrañas sería santo, consagrado y sería para siempre hijo del Altísimo.

María no necesita más explicaciones, si Dios se las ha dado, ha sido por su generosidad, su ternura, y el deseo ardentísimo de que María aceptara el altísimo cometido. Y la respuesta fue clara, tajante, luminosa, al grado que ha servido desde entonces y por siglos y siglos, de inspiración para pintores, escultores y artistas que quisieran dejar plasmado ese momento clave en la vida de los hombres, en que María, en nombre de la humanidad quiso convertirse en la nueva esposa del Señor, aceptando el don de la Maternidad que terminó para siempre el largo Adviento, para hacer presente entre los hombres al primero de todos ellos, el más bello, el más comprometido, el más solidario con todos los hombres, aquél que tuvo como gran honor permanecer cercano a los que nada esperan para ser él el que pueda colmar los deseos de paz, de progreso, de solidaridad y de salvación para todos los hombres.


¿Es ese el Cristo que tú estás esperando en esta Navidad?

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15 de dic. de 2014

¡Sí, ahí está Dios!

¡Sí, ahí está Dios!. A Dios lo encontramos en todas las circunstancias de nuestra vida, sólo tenemos que mirarlo. // Autor: Pedro García, misionero claretiano

Siempre que hablamos de Dios lo hacemos con un gran amor --no digamos ya con un gran respeto--, y siempre tratamos de crecer en la fe, en la confianza y en el amor de ese Dios que nos ama y que nos espera.

Cualquiera diría que esto es muy fácil, y, sin embargo, todos tenemos la experiencia --porque lo oímos mil veces-- de que muchos, cuando sufren algo que les parece injusto, tienen miedo a Dios y dudan de todo: dudan de que Dios exista, dudan de que les ame, y dudan de que Dios les reserve algún bien, y se preguntan:
- Si Dios existe, si Dios me ama, ¿por qué Dios no me escucha? ¿Por qué ha de mandarme este sufrimiento? ¿Por qué tiene que venirme este mal?
Esta queja la oímos muchas veces. Pero, ¿no es cierto que Dios nunca está más cerca de nosotros que cuando sufrimos, como el papá y la mamá sobre el niñito que se ha agravado?...


Se cuenta muchas veces lo que ocurrió en el más terrible campo de concentración y de exterminio de la Segunda Guerra Mundial. Estaban formados todos los prisioneros ante un espectáculo macabro, contemplando al compañero colgado en la horca. En medio del silencio aterrador, se levanta una voz estremecedora:
- ¿Y dónde está Dios?
Ante este grito de un descreído, se alza la voz de un creyente, mientras su dedo señala al que cuelga del patíbulo:
- ¡Dios está ahí!

Cierto. Allí estaba Dios, allí estaba Jesucristo, que extendía a aquel campo de la muerte su propia muerte en la cruz. Porque Dios estaba junto a la horca y las cámaras de gas para salvar a las víctimas inocentes, como estaba en el Calvario esperando que Jesús muriese y fuera sepultado, para resucitarlo después con gloria.

Dios no quiere nuestros males. Dios pedirá cuentas a los causantes del dolor ajeno. Dios nos librará definitivamente un día de todo lo que ahora nos atormenta.

Si tenemos estas convicciones, la prueba se convierte en resignación cristiana y en mérito ante Dios.

Ciertamente, que el dolor es un misterio. ¿Por qué Dios permite el mal? No lo sabremos nunca en este mundo. En este mundo estamos viendo el tapiz o el bordado al revés: todo son hilos que se entrecruzan en un desorden feo y sin ninguna dirección fija. Habrá que mirarlo por el otro lado para asombranos de la obra de arte que allí se esconde.

Únicamente en la vida futura entenderemos el dolor de este mundo, cuando veamos que esas pruebas han sido el camino --angustioso, pero seguro-- por el que Dios nos ha llevado a la salvación.

La gran respuesta a nuestra pregunta la tenemos en Jesucristo clavado en la cruz. Inocente como Jesús, ninguno. ¿Y por qué Jesús ha tenido que sufrir como nadie en este mundo?

Cuando parece que Dios se ha escondido en nuestra vida es precisamente cuando nos mira con más amor. Está detrás de las cortinas de la ventana mirando cómo caminamos por la calle del mundo; nosotros no lo vemos, pero a Él no se le escapa ninguno de nuestros movimientos.

No entendemos su Providencia, pero sabemos besar su mano amorosa cuando nos permite algún mal.
La palabra de Job es una de las más repetidas de toda la Biblia:
- Si recibimos los bienes de la mano de Dios, ¿por qué no vamos a recibir los males? Males que no nos vienen de la mano de Dios, pero que son permitidos por Dios para nuestro bien.

Le preguntaron un día a Teresita:
- ¿Has tenido que sufrir hoy también muchos dolores?
- Sí, pero porque los quiero. Yo quiero todo lo que me envía Dios.

En esta respuesta de la querida Santa está la clave que resuelve todo el problema. Para ella, nos se trataba solamente de resignación y de simple aceptación. Era más. Era querer lo que Dios quería, haciendo de las dos voluntades una sola. Esto es el colmo de la virtud cristiana. Esto es lo que hacen tantos hermanos nuestros, de quienes decimos que están en lo más alto de la santidad.

El mal, por otra parte, no puede triunfar. Dios le tiene puesto un límite del cual no pasará.
Dios no quiere que nuestra vida sea un fracaso. Si permite la tempestad es para dar después la bonanza. Si consiente que los ojos derramen lágrimas, es para convertirlas después en júbilo y alegría.

Dios siempre hace brotar una rosa en medio de las espinas. El dolor entonces, sostenido con valentía, se convierte en la elegancia de la vida.

Un sabio escritor nos lo dice bellamente:
- El dolor, para los que viven en el Espíritu, se convierte en el más recio hilo telefónico, por el cual transmitimos a Dios un himno de amor, como el más hermoso saludo que los hijos pueden dirigir a su Padre, inspirado por el Espíritu Santo.

Hay que repetirse constantemente ese eslogan tan conocido: ¡Dios me ama!
El día en que nos convencemos de ello, y sabemos vivir la realidad que entraña, ese día se ha encontrado la clave misteriosa de la felicidad verdadera... .

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13 de dic. de 2014

Ya te falta poco para nacer....Oh Señor de la historia

En la mitad del Adviento... ¿Cómo estás nuestros caminos? Los "caminos" de nuestro interior, de nuestro corazón....// Autor: Ma Esther De Ariño

¡YA TE FALTA POCO PARA QUE APAREZCAS.... OH, SEÑOR DE LA HISTORIA!

En la mitad del Adviento... ¿Cómo estás nuestros caminos?

Todos sabemos que falta poco para que llegue la Navidad....y ahí andamos corriendo, hasta hemos hecho una lista para que no se nos olviden las "cosas" que tenemos que hacer, regalos, alimentos para la cena de Nochebuena o la comida de Navidad.... ¡y los turrones!, ah, eso si no nos pueden faltar y los vinos....otra cosa importante para brindar....

Cada quién, según sus posibilidades, trataremos que esa noche o día, se pueda celebrar lo mejor posible y sobre todo, si es que llega a ser en nuestra casa, quedar con el mejor de los éxitos....


Todo esto está muy bien, pero.... ¿Cómo están nuestros caminos? Los "caminos" de nuestro interior, los "caminos" de nuestro corazón....

Hace muchísimos años, Juan, comenzó a predicar la penitencia, un bautismo para el perdón de los pecados y su arrepentimiento, es tiempo de mortificación por eso vemos que los sacerdotes visten de color morado al celebrar la misa, y todavía muchos miles de años antes, podemos leer al profeta Isaías: "Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda montaña y colina, rebajada; lo tortuoso se hará derecho, los caminos ásperos serán allanados y todos los hombres verán la salvación de Dios".

Es ahora cuando ha llegado nuestro tiempo... ¿Cómo preparamos esos "caminos"... sin allanar las crestas de nuestra soberbia, de nuestra altanería... sin poner rectos nuestros deseos de ambición cambiándolos por generosidad, sin suavizar esa aspereza pidiendo perdón o dándolo con un gesto de amor....?

Es el momento de pensar, de "bucear" en nuestro interior para ver si nos hace falta cambiar nuestro modo de ser, cambiar nuestra vida... para poder ofrecer "algo", para poder "regalarle" algo al Hijo de Dios que ya no tarda en llegar, que ya no tarda en aparecer en nuestra Historia, siendo El el Señor y Dueño de la misma, y sin embargo
lo vamos a ver naciendo en la más profunda humildad y solo ý únicamente por amor.

Es tiempo de regalar. y de recibir regalos..., todo está bien.

Pero El solo vino a buscar mi corazón para que lo ame.... ¿se lo daré?......

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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12 de dic. de 2014

400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (26)

Un homenaje a la memoria de un firme apologista, sus 400 respuestas a preguntas que usted puede hacerse sobre la doctrina católica, presentado en breves publicaciones semanales. (Preguntas 206-212) // Autor: P. Jorge Loring S.J. | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media

206. ALCANZAR EL PERDÓN

Querido Padre Loring: He leído recientemente su libro Más de 200 Respuestas, que me ha iluminado mucho en variados aspectos de nuestra preciosa fe católica. Le agradezco mucho la edición del libro y la valiosa tarea que está usted realizando en pro de nuestra Iglesia. Y resulta que, en dicho libro, dice usted en una de sus respuestas que "es una monstruosidad perdonar a quien no pide perdón". No entiendo bien esa afirmación puesto que, por una parte, Dios nos perdonó a los seres humanos sin habérselo pedido nosotros, enviando por iniciativa propia a su Hijo a la tierra, a sufrir y a morir como expiación por nuestros pecados. Por otra parte, dada la debilidad de nuestro entendimiento (mientras vivimos encarnados en la tierra), que no es capaz de percibir bien las realidades sobrenaturales, ¿no es injusto, en cierto modo, permitir que se condene un alma humana en el infierno solamente porque no ha sabido pedir perdón a tiempo a Dios?

Mucho le agradecería su respuesta a estas dudas, que estoy seguro me confortará y me guiará con mano segura hacia la luz de Dios. Dios le bendiga y le guarde, Padre.

Gracias por valorar mi trabajo. Se trata de cosas distintas. Dios nos ofrece su perdón a todos, pero cada uno debe pedir perdón de sus pecados para que Dios le perdone. Dios no puede perdonar al que no quiere pedir perdón. Otra cosa es la ignorancia. Nadie es culpable de lo que no sabe sin culpa suya.

207. LA MISERICORDIA DE DIOS Y LA NUESTRA


Para que Dios me perdone tengo que estar arrepentido, sin embargo, yo tengo que perdonar a mi ofensor aunque él no esté arrepentido. ¿Es que tengo que ser más misericordioso que Dios?

Es cierto que para alcanzar el perdón de Dios debo estar arrepentido, pero Dios me ofrece su perdón antes de que yo me arrepienta.

Es lo que tenemos que hacer nosotros. Esto no excluye que podamos exigir la reparación del daño recibido y de que se cumpla la ley. Es lo que hizo el Papa San Juan Pablo II con quien pretendió asesinarlo: Alí Agka. Fue a visitarlo a la cárcel, pero no lo sacó de la cárcel.

208. OPCIÓN FUNDAMENTAL

He oído hablar de "moral de actos y moral de actitudes", pero esto yo no lo entiendo, pues a mí me parece que es lo mismo: nuestros actos manifiestan nuestra actitud.

Está usted en lo cierto. Pero hay actos esporádicos que no expresan necesariamente una actitud. Y también hay otros actos graves y deliberados que un solo acto puede expresar una actitud.

Evidentemente que en el hombre tienen más valor las actitudes que los actos. Hay "actos que expresan más bien la periferia del ser y no el ser mismo del hombre".

"Los actos verdaderamente valiosos son los que proceden de actitudes conscientemente arraigadas".

"Se ve claramente que, aunque la actitud sea lo que define auténticamente al ser moral del hombre, los actos tienen también su importancia, porque, repetidos, conscientes y libres van camino de convertirse en actitud" [1]. Incluso podemos decir que hay actos de tal trascendencia que, si se realizan responsablemente y sin atenuantes posibles, son el exponente de una actitud interna [2].

No hace falta que el acto se repita para que sea considerado grave [3]. Por ejemplo: un adulterio o un crimen planeado a sangre fría, con advertencia plena de la responsabilidad que se contrae, buscando el modo de superar todas las dificultades, y sin detenerse ante las consecuencias con tal de conseguir su deseo, ¿qué duda cabe que compromete la actitud moral del hombre?

"La opción fundamental puede ser radicalmente modificada por actos particulares" [4].

No es sincera una opción fundamental por Dios, si después esto no se confirma con actos concretos. Los actos son la manifestación de nuestra opción [5].

"Si la opción fundamental no va acompañada de actos singulares buenos, se ha de concluir que la tal opción se reduce a buenas intenciones" [6].

209. ABSOLUCIONES COLECTIVAS

No sé en otras latitudes, pero acá en la zona donde vivo existe una gran carencia de sacerdotes, los cuales se multiplican en muchas actividades pastorales y sociales. Uno de los menesteres que quizá por la falta de tiempo más dejan muchos de atender es el sacramento de la penitencia.

Son muy pocas las parroquias en las cuales de manera habitual se puede encontrar un sacerdote en el confesionario brindando a los feligreses la posibilidad de confesarse. Observo, sin embargo, que más del 80% de los que asisten a las Misas suele comulgar...

¿Cuándo se confiesa tanta gente? ¿No pecan nunca? ¿Disponen de "cura" en casa? ¿Cambió la doctrina de la Iglesia?

Dicen algunos curas que no se ponen a confesar de manera habitual porque la gente no va. La gente dice que no se confiesa porque los curas no se ponen. La pescadilla que se muerde la cola. Si ellos se pusieran más, pescarían más y los fieles se podrían confesar más. ¿Son válidas las absoluciones colectivas que algunos párrocos dan de vez en cuando sin oír a cada penitente y sin mediar ningún tipo de circunstancia urgente?

También yo me he hecho la misma pregunta que tú. Muchas comuniones y muy pocas confesiones. ¿Es que la gente no peca o que se ha perdido el sentido del pecado? Se oye con frecuencia decir: "Es que eso para mí no es pecado". Prefieren su opinión personal a la doctrina de la Iglesia.

Es verdad que los sacerdotes tenemos obligación de dar facilidades a los fieles para la confesión individual.

La Sagrada Congregación de la Fe publicó un documento en el que se dan normas sobre la manifestación individual de los pecados en la confesión, y circunstancias en las que puede darse la absolución colectiva: "La confesión individual y completa, seguida de la absolución, es el único modo ordinario mediante el cual los fieles pueden reconciliarse con Dios y con la lglesia [7], a no ser que una imposibilidad física o moral les dispense de tal confesión" [8].

"Es lícito dar la absolución sacramental a muchos fieles simultáneamente, confesados sólo de un modo genérico, pero convenientemente exhortados al arrepentimiento, cuando visto el número de penitentes, no hubiera a disposición suficientes sacerdotes para escuchar convenientemente la confesión de cada uno en un tiempo razonable, y por consiguiente los penitentes se verían obligados, sin culpa suya, a quedar privados por largo tiempo de la Gracia Sacramental o de la Sagrada Comunión; pero no se considera suficiente necesidad cuando no se puede disponer de confesores a causa sólo de una gran concurrencia de penitentes, como puede suceder en una gran fiesta o peregrinación" [9].

Estas condiciones, según algunos, son necesarias para la validez del sacramento, pero los fieles que reciben la absolución colectiva siempre pueden quedar tranquilos, pues Dios suple, ya que ellos pusieron todo de su parte [10].

Hay un principio teológico que dice: "Al que hace lo que está de su parte, Dios no le niega su gracia". Es el Obispo diocesano quien debe juzgar de esta conveniencia [12]. Bien pidiéndole permiso previamente, bien comunicándoselo después, si no hubo tiempo de pedirle antes permiso [12] .

El 18 de noviembre de 1988 la Conferencia Episcopal Española publicó un documento, aprobado por la Santa Sede, en el que declara que hoy en España no existen circunstancias que justifiquen la absolución sacramental general.

Y el Arzobispo de Oviedo, D. Gabino Díaz Merchán, dijo a los sacerdotes del Arciprestazgo de Avilés-Centro, que las absoluciones colectivas, sin cumplir las condiciones dadas por la Iglesia, son ilícitas e inválidas.

La razón es que el ministro que confecciona el sacramento tiene que tener intención de hacer lo que quiere hacer la Iglesia, y la Iglesia no quiere que se administre el sacramento de la penitencia fuera de las condiciones que ella ha puesto [13]. Quienes hayan recibido una absolución comunitaria de pecados graves deben "estar dispuestos a hacer, a su debido tiempo, confesión individual de todos los pecados graves que en las presentes circunstancias no han podido confesar individualmente" [14], y después confesarse individualmente antes de recibir de nuevo otra absolución colectiva [15] , y, en todo caso, antes del año, a no ser que, por justa causa, no les sea posible hacerlo [16].

"Si después de recibir la absolución colectiva, el penitente no cumpliera con la obligación de confesarse individualmente de los pecados graves que le hayan sido absueltos en estas circunstancias, pecaría gravemente, por omitir una parte integrante del rito sacramental" [17].

Los fieles que quieran beneficiarse de la absolución colectiva, por estar debidamente dispuestos, deben manifestar mediante algún signo externo que quieren recibir dicha absolución, por ejemplo, arrodillándose, inclinando la cabeza, etc. [18]

Un caso concreto de aplicación de la absolución colectiva sería en peligro de muerte colectiva e inminente, sin tiempo de oír en confesión a cada uno [19], por ejemplo, momentos antes de estrellarse un avión averiado.

210. INDULGENCIA PARCIAL

Hola Padre Loring. ¿Me puede ayudar a explicar esto, por favor? Gracias y saludos cordiales.

"La indulgencia parcial se puede ganar al besar una medalla o crucifijo bendecidos con indulgencia parcial. Si una medalla u objeto religioso tiene indulgencia parcial se multiplica por dos el mérito del beso, que depende del fervor".

Creo que está claro. El mérito del beso depende del fervor. Si esa medalla está bendecida, el mérito del fervor se duplica.

En mi libro PARA SALVARTE, digo lo siguiente: "La mayor obra de caridad que podemos hacer cada día es sacar un alma del purgatorio. Para eso, ganar una indulgencia plenaria aplicable a ellas. Las indulgencias están hoy muy olvidadas: unas veces por ignorancia y otras por menosprecio. Pero si la Iglesia legisla sobre ellas, es porque son verdad; pues la Iglesia no nos engaña.

La Iglesia ha cambiado legislación sobre las indulgencias. Ya no hay aquello de trescientos días o siete años, etc.; porque la gente esto no lo entendía bien. Hoy ha establecido dos tipos de indulgencia: la plenaria y la parcial. Para ganar indulgencia plenaria, se necesita estar en gracia de Dios, comunión, hacer la obra indulgenciada y un Padrenuestro por el Papa.

La confesión puede hacerse días antes o después. Y una confesión sirve para muchas indulgencias plenarias. Pero cada indulgencia plenaria requiere su comunión correspondiente. Se puede ganar una indulgencia plenaria cada día. Se puede ofrecer para sacar un alma del purgatorio, o por uno mismo. Pero para uno mismo se requiere no tener apego al pecado, ni siquiera venial. Se puede ganar una indulgencia plenaria cada día rezando el Santo Rosario en común (bastan dos personas), o en solitario delante del Sagrario.

La indulgencia parcial se puede ganar al besar una medalla o crucifijo bendecidos con indulgencia parcial. Si una medalla u objeto religioso tiene indulgencia parcial se multiplica por dos el mérito del beso, que depende del fervor".

211. PECADO ORIGINAL

Nunca he entendido el pecado original. ¿Por qué yo tengo un pecado que no he cometido? Esto me parece una injusticia.

Sería una injusticia hacerte culpable de un pecado que no has cometido. Pero no privarte de un privilegio concedido a tus antepasados del que ellos se han hecho indignos. En eso consiste el pecado original que heredamos aunque no lo hayamos cometido. El pecado original se trasmite por generación, y nos priva de los dones que Dios ofreció a Adán si le era fiel, pero que él perdió al desobedecer.

Lo mismo que pierden su fortuna los descendientes de un millonario que se arruinó en el juego, y en su lugar heredan sus deudas.

212. SI NO HUBIERA HABIDO PECADO ORIGINAL

Estimado Padre: ¿Si el hombre no hubiera cometido el pecado original, se hubiera el Verbo de Dios encarnado de todos modos?

Es opinión general entre los teólogos que Cristo se hubiera encarnado aunque no hubiera existido el pecado original. Pero entonces no hubiera venido como Redentor sino como Corona de la Creación.

______________________________________

Notas

[1] LUIS ELLACURÍA, S.I.: Moral de actos y Moral de actitudes. Estudios de Deusto, Vol XV, 30 (IV-67) 145ss.
[2] RONALD LAWLER, O.F.M.: La Doctrina de Jesucristo, XIX, 4, e. Ed. Galduria. Jódar (Jaén)
[3] Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe: Declaraciones sobre cuestiones de Ética Sexual No. 10. Revista ECCLESIA, 1773 (17- I-76) 73.
[4] JUAN PABLO II: Reconciliación y Penitencia, No. 17.
[5] AURELIO FERNÁNDEZ: Compendio de Teología Moral, 1a, V, 3. Ed. Palabra. Madrid. 1995.
[6] AURELIO FERNÁNDEZ: Compendio de Teología Moral, 1a, XI, 2, 1, a. Ed. Palabra. Madrid.1995
[7] Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, No. 1497.
[8] Nuevo Código de Derecho Canónico, No. 960.
[9] Nuevo Código de Derecho Canónico, No. 961, 1,2.
[10] CARLOS JOSÉ BECKER, S.I.: Prof. de la Universidad Gregoriana Pontificia de Roma.
[11] Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, No. 1483.
[12] Ritual de la Penitencia, 1975, No. 32s.
[13] Revista SIEMPRE P ALANTE, 270 ( 16-I -94 ) 15.
[14] Nuevo Código de Derecho Canónico, No. 962,1.
[15] Nuevo Código de Derecho Canónico, No. 963.
[16] PABLO VI: Ordo paenitentiae, No. 18.
[17] NICOLÁS LÓPEZ MARTÍNEZ: La penitencia, VII, 2. Ed. EDAPOR. Madrid. 1991.
[18] Ritual de la Penitencia, 1975, No. 35.
[19] Nuevo Código de Derecho Canónico, No. 961, 1, 1ro.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Crux Sancti Patris Benedicti
Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
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La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
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Navidad

De tanto desear a los demás que lo pasen bien, algo se les pega, y realmente lo pasan mejor.
Y, así, se cumple una ley muy importante:
Feliz es el que regala felicidad,
el que desea sinceramente ver a los demás felices.

Yo quisiera desde aquí
Enviar mi mejor deseo de feliz navidad
A los que no reciben una tarjeta,
A los que pasan la Navidad tras las rejas o en soledad…
O en una cama de hospital.
Dios irá también al hospital,
A la cárcel, a los caminos solitarios...

Autor: P. Mariano de Blas LC

¡¡Felicidades!

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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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