El Santo Rosario

ALABADOS SEAN JESUCRISTO Y LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA...!!!!
Hoy siento la necesidad de acercarles el Santo Rosario, para que todos los hijos de nuestra Santísima Madre María y hermanos en Cristo recordemos la importancia que tiene en nuestras vidas.
Recemos el Rosario en nuestros hogares y en familia todos los días.



SEÑAL DE LA CRUZ
+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


1. Hacer el signo de la cruz y rezar el símbolo de los apóstoles o el acto de contrición
2. Rezar el Padrenuestro
3. Rezar 3 Avemarías y Gloria.
4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.
5. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.
7. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.
9. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.
11. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.
13. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
14. Rezar la Salve.


"El Rosario concentra en sí la profundidad de todo el mensaje del Evangelio del cual es como un compendio. Con él, los cristianos aprenden de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor. No he dejado pasar ocasión de exhortar a todos a rezar con frecuencia el Rosario".
Juan Pablo II -16 de octubre de 2002

Una parte del Rosario
-que es lo que se suele rezar cada día-
consta de cinco misterios.

1. Escuchas la enunciación del Misterio y lees
la Palabra de Dios:
pide luces para que el Espíritu Santo
ilumine tu alma.




MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Purificación de la Virgen Santísima.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.


MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.



MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.


MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La autorevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La institución de la Eucaristía.




2. Contemplas el misterio:
te imaginas la escena del Evangelio y te metes dentro de ella
como si fueras un personaje más:
- un pastor que adora al Niño y le lleva una bota
de vino;
- un caminante que asiste al Bautismo de Jesús;
- un invitado de las Bodas de Caná;
- un discípulo que le mira desde lejos, cobarde,
llorando al verle morir, sólo, junto a su Madre,
en la Cruz,
- uno que se asombra viendo a Pedro hablar
muchas lenguas el día de Pentecostés,…

3. Guardas unos segundos de silencio:
Dios habla bajito.
Déjale que te hable en el silencio de tu corazón.
A lo mejor te quiere decir algo.

4. Luego, en cada misterio,
mientras procuras seguir contemplando la escena, rezas:

Un Padrenuestro, la oración al Padre que nos
enseñó Jesús.
Diez Avemarías, con las palabras del
Arcángel a Santa María y centradas en
el nombre de Jesús.
Un Gloria a la Trinidad: a Dios Padre,
a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo
Es la oración cumbre de la contemplación.

5. Y al final del misterio, una oración, con una petición breve:
Elige la oración que más te guste.
Por ejemplo: María, Madre de Gracia,
Madre de Misericordia,
defiéndenos de nuestros enemigos
y ampáranos ahora
y en la hora de nuestra muerte.
Amén
.

6. Al terminar los cinco misterios, rezas:
Dios te salve María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia…
Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia…
Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia...

7. Y luego, después de la Letanía, rezas por la persona e intenciones del Santo Padre.

ORACIONES


PADRENUESTRO

Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén


AVEMARÍA

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén


JACULATORIAS
Puede usarse una de estas tres:
  • María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defíéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.
  • Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima).
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.


Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.





Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares