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Reliquias de la Cruz (Lignum Crucis)


Las más importantes reliquias relacionadas con la pasión del Señor fueron encontradas por la emperatriz Santa Helena en su viaje de peregrinación a Tierra Santa hacia el año 320 – 325, como así dieron testimonio San Cirilo de Jerusalén (+386), y otros escritores del siglo IV.
Al margen de varios hallazgos, la emperatriz romana realizó excavaciones cerca del monte Calvario y encontró los restos de la Santa Cruz que fue identificada gracias a que curó a un enfermo y volvió a la vida a un muerto.
Una vez estuvieron en manos cristianas, los restos de la Santa Cruz fueron distribuidos en diferentes lugares.
Hay narraciones acerca de trozos de la cruz desde fines del siglo IV, cuando se comenzó la repartición de fragmentos de ella. Las de las iglesias eran conservadas en cajas llamadas “estaurotecas” que tenían forma de cruz y tenían al centro un vano para colocar la reliquia. Sobre el vano se solía poner una piedra preciosa que impedía el contacto visual con el trozo de madera. Desde el siglo VI las estaurotecas colocan un cristal en vez de la piedra.

Las más famosas estaurotecas son: la de Limbourg (datada en el siglo X), la de la Catedral de Cosenza y de la Catedral de Nápoles (siglo XII). También tiene renombre la de la Catedral de Génova (siglo XIII).

La reliquia más grande conservada se encuentra en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. (Imagen)
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