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Peregrinación a Salta en diciembre

Desde el año 2001, por pedido de la Santísima Virgen María, la señora María Livia Galliano de Obeid realiza la Oración de Intercesión durante la aparición semanal de la Santísima Virgen María los días sábados en un cerro del Barrio Tres Cerritos, en la ciudad de Salta Capital.
Peregrinación a Salta: del 7 al 10 de diciembre de 2017
Acompaña Padre Fabián A. Barrera

El lunes 7 de agosto pueden empezar a llamar para recibir información sobre la peregrinación que se realizará en el mes de diciembre del corriente año.


A partir del lunes 14 de agosto se abrirá la inscripción.

Contacto para información y/o reserva:

Celular: 011-155710-3595 de lunes a viernes hábiles de 9 a 20hs. (únicamente)
Facebook: guadasouveniresreligiosos.
Correo electrónico: lau_ra_moyano@hotmail.com

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera

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Yo tuve una Llaga en la Espalda...

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Preguntando una vez San Bernardo a Nuestro Señor en la oración cual había sido el mayor dolor que sufrió en el Cuerpo de su Pasión, respondió el Señor: "Yo tuve una Llaga en la Espalda, honda tres dedos, que se me hizo llevando la Cruz; esta me ha sido de mayor pena y dolor que todas otras; la cual consideran poco todos los hombres por no serles conocida: pero tú tenla en veneración y sabe que cualquier gracia que me pidas en su virtud, te la concederé. Y a todos los que por ella me honraren, les perdonaré sus pecados cotidianos, de los mortales no me acordaré más, y conseguirán mi gracia y Misericordia."

Oración

Jesucristo, mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu santísima Llaga, que padeciste en la Espalda llevando tu pesada Cruz, con que por causa de los tres huesos que de ella salían sentías grandísimo dolor sobre todos los otros de tu Santísimo Cuerpo.

Adórote, dolorido Señor mío, reverénciote y glorifícote con lo íntimo de mi corazón y doíte gracias por aquella santísima, muy profunda y dolorosa Llaga de tu Espalda. Suplícote humildemente por aquel duro peso de la Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales y me acompañes en el camino de la Cruz por las sangrientas pisadas tuyas a la bienaventuranza eterna, por los siglos de los siglos.

Amén.

Alabada sea la santísima Llaga de la Espalda de Nuestro Señor Jesucristo. 

Amén.

El papa Eugenio III a instancias de San Bernardo concedió a quien dijese tres veces el Padrenuestro y Avemaría en honra de la Llaga de la Espalda de Jesucristo, 3.000 (tres mil) años de indulgencia.
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