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Peregrinación a Salta en diciembre

Desde el año 2001, por pedido de la Santísima Virgen María, la señora María Livia Galliano de Obeid realiza la Oración de Intercesión durante la aparición semanal de la Santísima Virgen María los días sábados en un cerro del Barrio Tres Cerritos, en la ciudad de Salta Capital.
Peregrinación a Salta: del 7 al 10 de diciembre de 2017
Acompaña Padre Fabián A. Barrera

El lunes 7 de agosto pueden empezar a llamar para recibir información sobre la peregrinación que se realizará en el mes de diciembre del corriente año.


A partir del lunes 14 de agosto se abrirá la inscripción.

Contacto para información y/o reserva:

Celular: 011-155710-3595 de lunes a viernes hábiles de 9 a 20hs. (únicamente)
Facebook: guadasouveniresreligiosos.
Correo electrónico: lau_ra_moyano@hotmail.com

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera

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Nadie es profeta en su tierra


Mateo 13, 54-58. Tiempo Ordinario. ¡Cuánta fe le falta al hombre en sí mismo y en lo propio!

Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía, admirada: ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él. Jesús les dijo: Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
Reflexión:
- “Éste sí que habla bien. ¿De dónde será?” – Admirado, preguntó un nazareno al conocido con quien compartía la banca de la sinagoga.
- “¿No le conoces? Es el que vivía al lado del panadero, que hace dos años se fue”.
- “¿El hijo de la viuda, María, la que estaba casada con el carpintero?”
- “Ése mismo” – Asintió.
- “¡Buenoo!” – Concluyó algo desanimado.

La psicología humana tiende a valorar más lo ajeno que lo propio. Con frecuencia preferimos el producto de importación al local o se nos antoja el coche del otro aunque el nuestro esté prácticamente nuevo.

Pero esto se hace más notorio en lo personal. La vida de los demás nos parece con menos problemas que la nuestra; el trabajo más llevadero que el que nos ha tocado en suerte; incluso, nos parece que la familia ajena goza de más armonía que la nuestra.

¡Cuánta fe le falta al hombre en sí mismo y en lo propio! Saber que no hay otra familia mejor que la propia pues es la única que uno tiene, mejor trabajo que el que uno realiza pues es el único que le da ciertos ingresos, e incluso mejores problemas que los que uno vive pues son los únicos que podremos tener la satisfacción de superar.

Pero, sobre todo, tomar conciencia que no hay otro Dios más grande que el nuestro. Además de que es el único, porque sólo él se ha manifestado como Padre, capaz de perdonar siempre y todo hasta el punto que él mismo ha dado la vida para que nosotros podamos tenerla en abundancia.

Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 
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