Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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2 oct. 2010

Conversación de Príncipes. Los ángeles de la guarda (SEGUNDA PARTE)

Aliado en las batallas 
Cada día tiene su afán, y Satanás -el Adversario- anda siempre en
torno nuestro, como león rugiente, buscando presa que devorar (18).
El también ha sido Ángel, magnífico, poderosísimo. Solos estaríamos perdidos.
Pero los Ángeles fieles, con el poder de Dios, como
buenos pastores que son, nos amparan y defienden de los
lobos, que son los demonios (19). También Nuestro Señor Jesucristo,
cuando permitió -para nuestro consuelo y ejemplo- que el demonio
le tentase en la soledad del desierto, en momentos de
humana flaqueza, quiso la cercanía de los ángeles.
La historia se repite en sus miembros: después de la lucha entre
el amor de Dios en la libertad del hombre con
el odio satánico, viene la victoria. Y los ángeles celebran
el triunfo -nuestro y suyo- vertiendo a manos llenas en
el corazón del buen soldado de Cristo la gracia divina,
merecida y ganada no con las solas fuerzas humanas, sino
más bien con las divinas, puestas por Dios en los
brazos misteriosos de los Santos Ángeles, nuestros Príncipes del Cielo.
Estando con ellos, estamos con Dios, y si Deus nobiscum,
quis contra nos? (20), si Dios está con nosotros, ¿quién
contra nosotros?.

Contando asiduamente con los Custodios, seremos más señores de nosotros mismos y del mundo. Porque es de saber que
los Ángeles gobiernan realmente el mundo material: dominan los vientos,
la tierra, el mar, los árboles... (21). Con sabiduría divina
la Escritura reduce las fuerzas naturales, sus manifestaciones y efectos,
a su más alta causalidad, como más tarde lo haría
San Agustín en la frase: «toda cosa visible está sujeta
al poder de un angel» (22).


Los Ángeles, junto al Sagrario

El mundo está lleno de Ángeles. El Cielo está muy cerca; el Reino de Dios se halla en medio de
nosotros. Basta abrir los ojos de la fe para verlo.
Y el pequeño mundo, los millares de pequeños mundos que
entornan los Sagrarios, están llenos de Ángeles: Oh Espíritus Angélicos
que custodiáis nuestros Tabernáculos, donde reposa la prenda adorable de
la Sagrada Eucaristía, defendedla de las profanaciones y conservadla a
nuestro amor»(23).

Los Sagrarios nunca están solos. Demasiadas veces están solos de corazones humanos, pero nunca de espíritus angélicos, que adoran
y desagravian por la indiferencia e incluso el odio de
los hombres. Al entrar en el templo donde se halla
reservada la Eucaristía, no debemos dejar de ver y saludar
a los Príncipes del Cielo que hacen la corte a
nuestro Rey, Dios y Hombre verdadero. Para agradecerles su custodia
y rogarles que suplan nuestras deficiencias en el amor.


Y al celebrarse la Santa Misa, la tierra y el cielo se
unen para entonar con los Angeles del Señor: Sanctus, Sanctus,
Sanctus... Yo aplauso y ensalzo con los Angeles: no me
es difícil, porque me sé rodeado de ellos, cuando celebro
la Santa misa. Están adorando a la Trinidad (24). Con
ellos, qué fácil resulta meterse en el misterio. Estamos ya
en el Cielo, participando de la liturgia celestial, en el
centro del tiempo, en su plenitud, metidos ya en la
eternidad, gozando indeciblemente.


Los custodios de los demás

Pero ¿y los Custodios de los demás, no existen? ¡Claro que sí! También
debemos contar con su presencia cierta: saludarles con veneración y
cariño; pedirles cosas buenas para cuantos nos rodean o se
cruzan en nuestro camino: en el lugar de trabajo, en
la calle, en el autobús, en el tren, en el
supermercado, por la escalera... Así, las relaciones humanas, se hacen
más humanas, además de más divinas: Si tuvieras presentes a
tu Ángel y a los Custodios de tus prójimos evitarías
muchas tonterías que se deslizan en la conversación (25). Las
nuestras serían entonces conversaciones de príncipes, con la digna llaneza
de los hijos de Dios, gente noble, bien nacida, sin
hiel en el alma ni veneno en la lengua, con
calor en el corazón. Nuestra palabra sería siempre -ha de
ser- sosegada y pacífica, afable, sedante, consoladora, estimulante, unitiva, educada
(que todo lo humano genuino precisa de educación cuidadosa). Habría
siempre -ha de haber- en la conversación, más o menos
perceptible, un tono cristiano, sobrenatural, es decir, iluminado por la
fe, movido por la esperanza e informado por la caridad
teologal.

De este modo, también las gentes que nos tratan, descubrirán que el Cielo está muy cerca; que es hora de
despertar del sueño, que ha pasado el tiempo de sestear
como Pedro, Santiago y Juan en Getsemaní; que somos algo
más que ilustres simios; que no somos ángeles, pero gozamos
de alma espiritual e inmortal, y somos -como los Ángeles-
hijos de Dios. Es hora de aliarse con todas las

fuerzas del Bien, del Cielo y de la tierra, para
ahogar el mal en su abundancia.

La Virgen Santa, Reina de los Ángeles, nos enseñará a conocer y a tratar
a nuestro Angel Custodio; sonreirá cuando nos vea conversar con
él entrañablemente, porque nos verá en un camino bueno, en
la escala que sube al trono de Dios. Pido al
Señor que, durante nuestra permanencia en este suelo de aquí,
no nos apartemos nunca del caminante divino. Para esto, aumentemos
también nuestra amistad con los Santos Ángeles Custodios. Todos necesitamos
mucha compañía: compañía del Cielo y de la tierra. Sed
devotos de los Santos Ángeles! Es muy humana la amistad,
pero también es muy divina; como la vida nuestra, que
es divina y humana (26).
 AUTOR: P. Antonio Orozco  | Fuente: Arvo.net
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
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****
Cruz del Santo Padre Benito
La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
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