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Peregrinación a Salta en diciembre

Desde el año 2001, por pedido de la Santísima Virgen María, la señora María Livia Galliano de Obeid realiza la Oración de Intercesión durante la aparición semanal de la Santísima Virgen María los días sábados en un cerro del Barrio Tres Cerritos, en la ciudad de Salta Capital.
Peregrinación a Salta: del 7 al 10 de diciembre de 2017
Acompaña Padre Fabián A. Barrera

El lunes 7 de agosto pueden empezar a llamar para recibir información sobre la peregrinación que se realizará en el mes de diciembre del corriente año.


A partir del lunes 14 de agosto se abrirá la inscripción.

Contacto para información y/o reserva:

Celular: 011-155710-3595 de lunes a viernes hábiles de 9 a 20hs. (únicamente)
Facebook: guadasouveniresreligiosos.
Correo electrónico: lau_ra_moyano@hotmail.com

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera

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El sacerdote, confesor y director espiritual, ministro de la misericordia divina - Hacia la Santidad


El sacerdote, confesor y director espiritual, ministro de la misericordia divina
Autor: Congregación para el Clero

INTRODUCCIÓN: HACIA LA SANTIDAD

1. « En todo tiempo y en todo pueblo es grato a Dios quien le teme y practica la justicia (cfr. Hch 10,35). Sin embargo, fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente » [2] . En el camino hacia la santidad, a la que el Señor nos llama (cfr. Mt 5,48; Ef 1,4), Dios ha querido que nos ayudáramos mutuamente, haciéndonos mediadores en Cristo para acercar a los hermanos a su eterno amor. En este horizonte de caridad se insertan la celebración del sacramento de la penitencia y la práctica de la dirección espiritual, objetos de este documento.

A este propósito, llaman nuestra atención algunas palabras de Benedicto XVI: « En nuestro tiempo una de las prioridades pastorales es sin duda formar rectamente la conciencia de los creyentes »; y añadía el Papa: « A la formación de las conciencias contribuye también la “dirección espiritual”. Hoy más que nunca se necesitan “maestros de espíritu” sabios y santos: un importante servicio eclesial, para el que sin duda hace falta una vitalidad interior que debe implorarse como don del Espíritu Santo mediante una oración intensa y prolongada y una preparación específica que es necesario adquirir con esmero. Además, todo sacerdote está llamado a administrar la misericordia divina en el sacramento de la Penitencia, mediante el cual perdona los pecados en nombre de Cristo y ayuda al penitente a recorrer el camino exigente de la santidad con conciencia recta e informada. Para poder desempeñar ese ministerio indispensable, todo presbítero debe alimentar su propia vida espiritual y cuidar la actualización teológica y pastoral permanente » [3] . En esta línea se presenta este material de ayuda a los sacerdotes en cuanto ministros de la misericordia divina.

El año dedicado a recordar la figura del santo Cura de Ars, en el 150 aniversario de su muerte (1859-2009) ha dejado una huella imborrable sobre todo en la vida y ministerio de los sacerdotes: « el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo » [4] .

Esta renovación interior de los sacerdotes debe comprender toda su vida y todos los campos de su ministerio, plasmando profundamente sus criterios, motivaciones y actitudes concretas. La actual situación exige el testimonio y requiere que la identidad sacerdotal se viva en la alegría y en la esperanza.

2. El ministerio del sacramento de la reconciliación, fuertemente vinculado al consejo o dirección espiritual, tiende a recuperar, tanto en el ministro como en los fieles, el “itinerario” espiritual apostólico, como retorno pascual al corazón del Padre y como fidelidad a su proyecto de amor a «todo el hombre y a todos los hombres» [5] . Se trata de emprender de nuevo, dentro de sí y en el servicio a los demás, el camino de relación interpersonal con Dios y con los hermanos, en cuanto camino de contemplación, perfección, comunión y misión.

Alentar la práctica del sacramento de la penitencia en toda su vitalidad, y también el servicio del consejo o dirección espiritual, significa vivir más auténticamente la “alegría en la esperanza” (cfr. Rm 12,12) y, a través de ella, favorecer la estima y el respeto de la vida humana integral, la recuperación de la familia, la orientación de los jóvenes, el nacer de las vocaciones, el valor del sacerdocio vivido y de la comunión eclesial y universal.

3. El ministerio del sacramento de la reconciliación con relación a la dirección espiritual, es urgencia de amor: « Porque el amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron. Y murió por todos, para que ya no vivan para sí mismos los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos » (2Cor 5,14-15). Esto presupone una particular entrega para que verdaderamente los seguidores de Cristo «no vivan ya para sí mismos» (ibid.), sino que se realicen en la caridad y en la verdad.

Todo el trabajo pastoral del apóstol Pablo, con sus dificultades comparadas con los “dolores de parto”, se puede resumir en la urgencia de “formar a Cristo” (cfr. Gal 4,19) en cada uno de los fieles. Su objetivo era « hacer a todos los hombres perfectos en Cristo » (Col 1,28), sin limitaciones y sin confines.

4. El ministerio de la reconciliación y el servicio del consejo o dirección espiritual se insertan en el contexto de la llamada universal a la santidad como plenitud de la vida cristiana y «perfección de la caridad» [6] . La caridad pastoral en la verdad de la identidad sacerdotal debe conducir al sacerdote a proyectar todos sus ministerios hacia la perspectiva de la santidad, que es armonización de pastoral profética, litúrgica y diaconal [7] .

Es parte integrante del ministerio sacerdotal estar disponibles a orientar a todos los bautizados hacia la perfección de la caridad.

5. El sacerdote ministro, en cuanto servidor del misterio pascual que él anuncia, celebra y comunica, está llamado a ser confesor y guía espiritual, como instrumento de Cristo, partiendo también de la propia experiencia. Él es ministro del sacramento de la reconciliación y servidor de la dirección espiritual y es, al mismo tiempo, beneficiario de estos dos instrumentos de santificación para su personal renovación espiritual y apostólica.

6. El presente “Material de ayuda” pretende ofrecer algunos ejemplos sencillos, factibles y generadores de esperanza, que hacen referencia a numerosos documentos eclesiales (citados en los diversos puntos) para una eventual consulta. No se trata de una casuística, sino de un servicio actualizado de esperanza y de aliento.

Notas:


[2] Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, 9.


[3] Benedicto XVI, Mensaje al Em. Card. James Francis Stafford, Penitenciario Mayor, y a los participantes en la XX edición del curso de la Penitenciaría Apostólica sobre el fuero interno, 12 de marzo de 2009.


[4] Benedicto XVI, Carta de proclamación del Año Sacerdotal con ocasión del 150 aniversario del “dies natalis” de San Juan Maria Vianney, 16 de junio de 2009.


[5] Pablo VI, Carta encíclica Populorum progressio (26 de marzo de 1967), 42: AAS 59 (1967), 278.


[6] Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen gentium, 40.


[7] Cfr. Juan Pablo II, Carta apostólica Novo millenio ineunte (6 de enero de 2001), 30: AAS 93 (2001), 287.
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