Testimonios de A.: el poder de Dios en mi vida



Padre Fabian quiero dar dos testimonios del Poder de Dios en mi vida, uno fue hace 11 años antes de ir a las misas del Amparo y otro fue en las misas de sanación en Cba en el año 2008.
1)      EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO: Cuando nació mi último hijo año 1999, a los 25 días de vida fue internado grave, se le hicieron muchísimos estudios y tenía todo el grupo de médicos  de la  clínica, que era una de las mas capacitada del norte del país,  buscando la causa de su estado; mi hijo había entrado en un sueño profundo, solo lo mantenía el suero y tenía un estado general de hipotonía muscular, me decían que iba a quedar postrado por el resto de su vida.
Mi madre insistía en que debíamos bautizarlo urgente. Así lo hicimos  y cuando el padre D. lo bautiza y cae el agua bendita sobre su rostro abrió sus ojitos, que hacía casi diez días que no los abría; y desde ese momento comenzó a levantarse y ahora es un niño feliz totalmente sano, para el doctor todavía es un misterio lo que pudo haber tenido, porque nunca encontrado nada concreto. Gracias a Dios y al Santísima Virgen de Fátima y Desatanudos.
2)      LIBERACION DEL OCULTISMO: A pesar de que Dios siempre estuvo cerca de mí yo no lo podía ver, mi Fe era tibia;  tenía una fuerte y obsesiva atracción por el ocultismo: curanderos, metafísica, astrología, etc. Además estaba rodeada por gente que practicaba metafísica que influían en mi; a veces parecía que me volvía loca, mi mente no tenía descanso y mi hogar era un desastre. Cuando   comencé a concurrir a las misas del Amparo en Córdoba mi vida comenzó a cambiar, un día los padres F. y H. nos dijeron que nos desprendiéramos de todo lo que no era de Dios, libros, amuletos, etc., que lleváramos a  la misa esos objetos para dejarlos en una caja y así liberarnos; de todo lo que tenía solo lleve una estampa de San Jorge, el resto lo tire. Cuando deposite la estampa en la caja, el padre H. dijo. “una mujer es liberada de una auto maldición que ella misma había llevado a su hogar por frecuentar estos lugares”, sentí que esa mujer era yo;  desde ese día cambie no me intereso más indagar, leer  y menos concurrir a un lugar que se practique el ocultismo.


Lo  más grandioso de esto es como nos sana DIOS, es tan perfecta su obra que no deja fisuras, el cambio que surgió en mi fue tan grande como si  nunca lo hubiese vivido.
Gracias a Jesús y a La Madre.  

Padre Fabian que Dios lo bendiga y lo cuide.

A.
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