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Señor, te doy gracias por todo lo bueno que siempre haces en mi vida. y por todas las fuerzas que me das cuanto siento que voy a caer y saldré derrotado. Tu poder misericordioso me levanta en victoria, porque no hay problema, dificultad o situación complicada que se resista a tu fuerza. Creo firmemente que de Ti me vienen todas las gracias con las que salgo a dar la batalla por la paz y la alegría, porque la esperanza quede sembrada y fija en mi corazón. Gracias por ser el aliento de mi vida y ayudarme a librarme de los peligros que quieren apartarme de Ti. Pongo en tus manos todos mis proyectos y todo en lo que en estos momentos voy a realizar. Amén

Catequesis - Los milagros de Jesús: En Caná y Cafarnaúm realiza algunos milagros

"Entonces vino de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real de Cafarnaún, cuyo hijo estaba enfermo", algunos lo relacionan con Cusa, el esposo de Juana una de las más fieles seguidoras del Señor. Este hombre "al oír que Jesús venía de Judea hacia Galilea, se acercó a él y le rogaba que bajase y curara a su hijo, pues estaba muriéndose. Jesús pone a prueba su fe señalando una actitud que va a ser muy frecuente entre los judíos: piden milagros para creer, cuando debía ser al revés: primero creer y, luego, conseguir de Dios la gracia de las curaciones queridas; por eso Jesús le presenta una cierta oposición: "Si no veis signos y prodigios, no creéis. Le respondió el funcionario real: Señor, baja antes de que se muera mi hijo. Jesús le contestó: Vete, tu hijo vive. Aquel hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se marchó". Caná estaba a unos veinte kilómetros de Cafarnaúm no parecía pensable una curación en estas circunstancias. Pero lo cierto es que el funcionario cree.

"Mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro diciendo que su hijo vivía. Les preguntó la hora en que empezó a mejorar. Le respondieron: Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre. Entonces el padre cayó en la cuenta de que aquélla era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa. Este segundo milagro lo hizo Jesús cuando vino de Judea a Galilea".


Los milagros y la predicación

Los milagros se van a ir sucediendo suscitando fe en muchos. Acompañarán la predicación y serán signos que esclarecen la doctrina.



Autor: P. Enrique Cases 
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