Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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22 oct. 2012

Los sacerdotes no salvarán el mundo

No hay para mí nada mayor en este mundo, ni alegría más grande, que aproximar, acercar y servir en el encuentro de la humanidad con Cristo // Autor: José Fernando Juan | Fuente: mambre.wordpress.com

Los laicos entregados tampoco. Ni los obispos, ni el Papa. Ni la legión de religiosas y consagrados que hay repartidos por el mundo, en infinidad de tareas y carismas. Ni los que viven en familia, o en comunidad, se organicen como se organicen. Tampoco salvarán el mundo quienes poseen grandes y magnos colegios, hospitales donde se asiste fervientemente a los enfermos. Aquellos que trabajan entre obreros, luchando por la justicia social, y aquellos que acogen en sus monasterios y lugares de oración recónditos y silencios, también saben que ellos no salvarán la humanidad, la sociedad, el mundo. Quienes estudian, quienes dan la vida, quienes enseñan, quienes dan de comer, quienes predican, quienes bautizan, quienes anuncian y denuncian, haciendo de sus vidas un sacrificio humilde y pequeño dentro de toda la historia, en su foro interno saben que, pese a la grandeza de su deseo, no son ellos quienes salvarán a la humanidad.

Si alguno se arroga este poder y esta fuerza dentro de la Iglesia, engaña a los hombres. Cualquiera que hable ante el mundo como si los hombres pudieran salvarse a sí mismos, ofrece una promesa vacía y exige más, mucho más, de lo que la humanidad puede darse a sí misma. La herida es muy profunda. Ahora bien, el hombre no está solo. Y no tiene por qué permanecer encerrado en sí mismo, queriendo lo que no puede lograr con sus fuerzas y con su inteligencia y con su vida. Puede escoger el camino que le conduzca a la reconciliación y la paz que desea, al amor y la entrega. Puede entrar dentro del torrente que hace fértil y que da frescor y esplendor. Puede situarse en el mundo como si no fuera “su mundo”, y con humildad saber que no es él quien se salvará, quien se dará la paz, quien construirá el mundo feliz y justo y bondadoso que todos desean y quieren y sueñan.

¡Cuánto daño hacen aquellos que dividen y que rompen la comunión, la unidad! ¡Cuánto dolor y sufrimiento, con su falta de misericordia e inteligencia aquellos que piden a otros más de lo que pueden dar y no comprenden y acogen la debilidad y el pecado! ¡Cuánta mentira siembran los que falsean los argumentos y las palabras, y unas veces dicen que con Dios y otras que sin Dios!

Los sacerdotes, insisto, no salvarán el mundo. Son administradores de la gracia, aproximan con su vida al Señor que salva. Ahora bien, no están al servicio de cualquier señor o dueño, sino del Señor y Creador de todo, ni de cualquier manera. Dios los llama como amigos, pronuncia su nombre, los asocia a su Misterio, les invita a compartir su todo lo que Él es y todo lo que tiene. ¡No son dignos de lo que hacen, sino dignificados! Ellos son los primeros en recibir. Y reciben mucho: Palabra, Perdón, Misericordia, Libertad, Amor, Dignidad, Servicio.

Al menos así me entiendo, así comprendo lo que Dios ha hecho conmigo. No seré yo quien salve a nadie. Aunque quiera, no puedo hacerlo. Yo no, Dios sí, en Jesucristo. Podré pedir perdón a los hombres tantas veces como sea necesario por la debilidad de la vida y la infidelidad que en ella puede haber. Pero no puedo pedir perdón por no salvar a nadie, porque eso no puedo. No soy el salvador del mundo. El Salvador tiene un nombre que empieza por J, pero no es el mío. No me confundo con Él, Él me asoció consigo. Ahora bien, ¡qué grandeza la de Dios que me permite colaborar en esta historia de la salvación, meterme en el curso de la historia al modo de Cristo, y brindar la oportunidad concreta a todos los hombres de conocer al Señor, de amarle escuchando su Palabra, de recibirle en la Eucaristía y los sacramentos!

No hay para mí nada mayor en este mundo, ni alegría más grande, que aproximar, acercar y servir en el encuentro de la humanidad con Cristo, el Señor, que salva, que es el Reino, que es la Justicia, que es la Paz, que es la respuesta última a las preguntas radicales del hombre. Acojo con libertad de espíritu, también con dolor y sufrimiento, las críticas que quieren una iglesia santa y cerca del Señor, servidora de la humanidad y del Reino. También las comparto, me las apropio. Tienen razón quienes afirman que no somos perfectos, aunque quisiéramos serlo; que no hacemos todo bien, aunque lo desesamos; que no alcanzaremos todo, sin pasar por dejarlo todo menos a Dios, lo único necesario. Lo sé, lo saben. Es vox populi. Ahora bien. Lo que algunos desconocen es el Misterio que inunda y penetra la Iglesia, el Misterio que le da vida y consistencia, que la estructura por dentro, que permite a la Iglesia escuchar y amar, hacerse humilde. Lo que algunos desconocen es que la Iglesia está primeramente al servicio de Dios, y que el mismo Señor la quiere y se sirve de ella, y que Él se hace presente muy especialmente en su ella entregándose a sí mismo. Esta es una diferencia grande, muy importante, que algunos con sus palabras desconocen. Pero que yo celebro, en la debilidad e imperfección, y comparto mi alegría con otros.
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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