Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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Felicidades

Felicidades

9 nov. 2012

¿Cómo puedo saber si Dios me habla en la oración?

La frase «conversación con Dios» describe hermosamente lo que es la oración cristiana. Cristo ha revelado que Dios es una persona real y que está interesado –apasionadamente- en nuestras vidas, nuestra amistad, nuestra cercanía. Entonces, como el Papa Benedicto lo explicó cuando visitó Yonkers, N.Y. en el 2007, para los cristianos la oración es una expresión de nuestra «relación personal con Dios». Y, el Santo Padre dijo además que «esa relación es lo que más importa». // Autor: P. John Bartunek, L.C. - Fuente: http://www.la-oracion.com

Parámetros de la Fe

Cuando rezamos, Dios nos habla de tres maneras, pero para entender estas tres maneras, es necesario recordar que nuestra relación con Dios está basada en la fe. La fe nos da acceso al conocimiento que va mas allá de lo que podemos percibir con nuestros sentidos. Por ejemplo, por la fe sabemos que Cristo está verdaderamente presente en la Eucaristía, aún cuando nuestros sentidos solo perciban las apariencias de pan y vino. Siempre que un cristiano reza, la oración tiene lugar dentro de esa atmósfera de fe. Cuando me dirijo a Dios en oración vocal, se que Él me está escuchando, aunque no sienta su presencia con mis sentidos o emociones. Cuando yo lo alabo, le hago peticiones, lo adoro, le doy gracias, le digo que lo siento... En todas estas expresiones de oración, sé por la fe (no necesariamente por mis sentidos o sentimientos) que Dios me está escuchando, que está interesado en mi y que yo le importo. Si tratamos de comprender la oración cristiana fuera de esta atmósfera de fe, no llegaremos a ninguna parte.

Teniendo esto en cuenta, podemos repasar brevemente las tres maneras como Dios nos habla en la oración.

El regalo del consuelo

En primer lugar, Dios puede hablarnos dándonos lo que los escritores espirituales llaman consuelo. A través del consuelo, Él toca el alma y permite que ésta sea consolada y fortalecida al tomar conciencia de su amor, su presencia, su bondad, su poder, su belleza...

Este consuelo puede surgir directamente del significado de las palabras en una oración vocal. Por ejemplo, cuando yo rezo la famosa oración del bendito Cardenal Newman «Guíame, Luz Bondadosa.., », Dios puede impulsar mi deseo y confianza, simplemente porque el significado de las palabras nutren y revitalizan mi conciencia respecto al poder y a la bondad de Dios.

El consuelo también puede fluir de la reflexión e introspección que se da en la oración mental. Por ejemplo, al leer y reflexionar despacio y devotamente en la parábola del Hijo Pródigo, puedo sentir que mi alma se conforta con esa imagen del Padre abrazando al hijo joven arrepentido. Esa imagen del amor de Dios viene a mi mente y me da una renovada conciencia de la misericordia de Dios y de su bondad: «Dios es tan misericordioso», pienso para mí y en mi corazón siento la calidez de su misericordia. Esa imagen y esas ideas son mías, en cuanto que surgen en mi mente, pero son de Dios en cuanto que surgieron en respuesta a mi reflexión de la revelación de Dios, en una atmósfera de fe. O, en otra ocasión, podría meditar en el mismo pasaje bíblico y llevarme a una profunda experiencia de dolor por mis propios pecados: en la ingrata rebelión del Hijo Prodigo veo una imagen de mis propias faltas y rebeliones y siento repulsión por ellas. De nuevo, las ideas de la fealdad del pecado y el sentimiento de pena por mis propios pecados son mis propias ideas y sentimientos, pero son una respuesta a la acción de Dios en mi mente a medida que El guía mi interior para percibir ciertos aspectos de su verdad mientras lo escucho hablar a través de su Palabra revelada en la Biblia.

En cualquiera de estos casos, mi alma es tocada de nuevo y por tanto nutrida y consolada por la verdad de quién es Dios para mí y quién soy yo para Él –una verdad que Dios habla en mi interior. Pero la distinción entre Dios que habla y mis propias ideas no es tan clara como algunas veces quisiéramos. Él verdaderamente habla a través de las ideas que vienen a mi mente a medida que vuelvo mi atención hacia Él en la oración. El habla dentro de mi corazón, desde las palabras que toman forma en mi corazón mientras leo detenidamente Su palabra.

Nutriendo los dones del Espíritu Santo

En segundo lugar, Dios puede respondernos en la oración aumentando en nuestras almas los regalos del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, ciencia, piedad, temor de Dios, fortaleza y consejo. Cada uno de estos dones nutre nuestros músculos espirituales, por así decirlo; van construyendo nuestras facultades espirituales. Hacen que sea mas fácil para nosotros descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida, de apreciar y desear hacer Su voluntad y de llevar a cabo esa voluntad. En pocas palabras, elevan nuestra habilidad para creer, esperar y para amar a Dios y a nuestros hermanos. Durante el tiempo de oración, cuando me estoy dirigiendo a Dios en la oración vocal o buscando conocerlo más a través de la oración mental, o adorándolo a través de la oración litúrgica, la gracia de Dios toca mi alma y la nutre aumentando el poder de estos dones del Espíritu Santo.

Como estos dones son espirituales y no materiales y la gracia de Dios es espiritual, no siempre sentiré que mi alma se nutrió. Puedo pasarme quince minutos leyendo y reflexionando en la parábola del Buen Pastor y no brotarán ideas o sentimientos consoladores; mi oración se sentirá seca. Pero eso no quiere decir que la gracia de Dios no está nutriendo mi alma, que Él no está reforzando dentro de mí los dones del Espíritu Santo.

Cuando tomo vitaminas (o como brócoli), no siento que mis músculos crecen, pero se que esas vitaminas están realmente posibilitando ese crecimiento. De igual manera, cuando rezamos, sabemos que estamos entrando en contacto con la gracia de Dios, con un Dios que nos ama y nos está haciendo santos y aún cuando no experimento consuelo, puedo estar seguro que Dios sigue trabajando en mi alma, haciéndola fuerte con sus dones por medio de vitaminas espirituales, por así decir, que toma mi alma cada vez que, lleno de fe, realizo un contacto con Dios. Pero solo se esto por la fe, porque Dios no siempre envía consuelo sensible con su nutrición espiritual. Este es el porque el crecimiento espiritual depende principalmente de nuestra perseverancia en la oración, sin importar si sentimos consuelo o no.

Inspiraciones directas

En tercer lugar, Dios puede hablar a nuestras almas a través de palabras, ideas o inspiraciones que reconocemos claramente que vienen directamente de Él. Personalmente, yo tengo un vivo recuerdo de la primera vez que el pensamiento del sacerdocio vino a mi mente. Ni siquiera era católico todavía; nadie me había dicho que debería ser sacerdote y sin embargo, después de una poderosa experiencia espiritual, este pensamiento simplemente apareció en mi mente, totalmente formado, con nítida claridad. Supe, sin lugar a dudas, que el pensamiento había venido directamente de Dios, que me había hablado directamente a mí, dándome una inspiración.

La mayoría de nosotros ha tenido algunas, aunque sea solo unas pocas, experiencias como ésta, en las que supimos que Dios nos estaba diciendo algo específico, aún cuando solo hayamos escuchado las palabras en nuestros corazones y no con nuestros oídos físicos. Dios puede hablarnos de esta manera aún cuando no estamos en oración, pero una vida de oración madura hará nuestras almas más sensibles a esas inspiraciones directas y creará mas espacios para que Dios nos hable directamente, si así Él lo desea.

Jesús nos aseguró que cualquier esfuerzo que hagamos en la oración traerá gracia a nuestras almas, ya sea que lo sintamos o no: «Busquen y encontrarán; pidan y se les dará; toquen y se les abrirá» (Mateo 7,7-8), pero al mismo tiempo tenemos que recordar siempre que debemos vivir nuestra vida entera, incluyendo nuestra vida de oración, a la luz de nuestra fe, no solo de acuerdo con lo que percibimos y con lo que sentimos. Como san Pablo dijo tan poderosamente, «Por fe andamos, no por la vista» (2 Corintios 5,7).
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
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La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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