Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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Felicidades

Felicidades

7 abr. 2013

¿Cómo apagar mi sed en la oración? Primera parte

La oración es estar sedientos de la sed de Dios. Es reconocer que estamos vacíos, necesitados de Aquel que sólo nos puede llenar y dar vida. También es dejarse saciar por Dios, llenarse del agua viva que Él nos quiere ofrecer: «Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él»(San Agustín). // FUENTE: P. Guillermo Serra, L.C. - ww.la-oracion.com

Tenía que pasar por Samaria. Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: «Dame de beber». Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?» (Jn 4, 4-9)

Iniciativa de Dios por encima de todo

Cada encuentro con Dios, querido, buscado por nuestro corazón no parte de una decisión personal, aunque así lo parezca. Es Dios quien tiene la iniciativa como vemos en este pasaje: “tenía que pasar por Samaria”. Jesús estaba sediento por el camino andado. Fatigado se sienta en el pozo. Es la fatiga del Buen Pastor en busca de la oveja perdida. Él sabe que la oveja, tarde o temprano tendrá también sed, y desde la libertad de quien ama y espera, se sienta y se prepara para ese encuentro.

Perdidos, sedientos y heridos, nos acercamos a la fuente de agua viva. Esto es la oración, un camino que nos permite encontrarnos a nosotros mismos en Dios, nuestra propia verdad, identidad y vocación. Nos saciamos del agua que nos da sentido, que nos permite seguir caminando y nos señala el horizonte infinito que conduce a la vida eterna.

Nos conoce, nos acepta y nos invita

“Era la hora sexta”. Mediodía, hora de calor, soledad y humildad. La mujer samaritana se dirige al pozo para sacar agua precisamente en la hora de mayor soledad. Era consciente de su vida desordenada y por eso busca evitar el tener que hablar con otras mujeres que le puedan recordar o echar en cara su pecado. Elige la hora cuando el sol cae más fuerte, cuando el caminar se hace más pesado. Es parte de su condición de pecadora, no tiene la libertad de sacar agua al inicio de la mañana o al caer la tarde. Su pecado ha ido aislando su vida social.

Acostumbrada a este camino solitario, se sorprende grandemente al encontrarse a alguien sentado en el pozo. Además, su sorpresa es doble al ver que es un judío el que habla con ella, mujer samaritana.

En nuestra oración, Dios se adapta a nuestra realidad. Se sienta en nuestro camino para expresar su amor a través de una necesidad: «Dame de beber». Nos sorprende con su misericordia antes de que nosotros incluso revelemos nuestra miseria. Nos conoce, está enamorado de nuestro corazón y viene a refrescarnos con su agua viva. La oración es dejarse descubrir por Dios con las luces y sombras de la historia personal para que Él la sane.

Estar sentado para un judío es la postura de quien enseña. Jesús, nuestro Maestro, comienza una pedagogía hermosísima que nos revela su deseo profundo de enseñarnos su sed para apagar nuestra sed. La oración es aprender el amor del Amor. Escuchar sus palabras que nos van dirigiendo hacia Él, hacia esa agua que queremos buscar pero que a veces no logramos encontrar.

La experiencia nos va enseñando que Dios se hace presente y nos invita a entrar en una comunión profunda con Él. Son tantos los pozos en los que se sienta y nos espera. La oración es también descubrir esos pozos, circunstancias, personas que nos invitan a entrar, tocar, profundizar en la persona de Cristo. Ver a Jesús sentado, cansado del camino de mi alma. Tanto trabajo para llevarme a Él y yo tantas veces sigo perdido… Si tan sólo le diera el agua de mi amor que es lo que me pide cuando con humildad me dice que le dé beber.



La presencia de Jesús transforma un camino ordinario

Conocer a Dios y su don es el fruto de este viaje. Un encuentro cotidiano que por la presencia de Dios se convierte en especial. He aquí un elemento fundamental en nuestra oración: actuar la presencia de Dios. Este actuar no quiere decir inventar, sino ponerme en la presencia de Dios. Su iniciativa precede mi deseo de encontrarme con Él.

Cristo tiene sed, le pide de beber y entabla un diálogo sorprendente y maravilloso. Su presencia al inicio en cierto sentido asusta y confunde a la mujer samaritana. Pide de beber directamente, sin presentarse, sin conocerla. Aparentemente es un diálogo que comienza con un gesto impaciente, pero sabemos que es la divina impaciencia de quien ama y no puede esperar a mostrar su amor. Así, en la oración Él se me presenta y se me hace don.

Es cierto que su presencia nos puede llenar de un cierto temor. Quizás no nos acercamos a la oración con más frecuencia porque tememos que Dios nos pueda exigir. Nos falta entrar con confianza sabiendo que si Dios pide algo es porque quiere darnos mucho más: « Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida» (Benedicto XVI en su homilía de inicio de Pontificado).
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

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MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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