Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

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23 ago. 2013

Venga a nosotros tu Reino

¡Venga a nosotros tu Reino! Autor: P. Evaristo Sada, L.C. / Fuente: www.la-oracion.com


Ahora sugiero cómo rezar mejor el "Venga a nosotros tu Reino" del Padre Nuestro.

El Reino de Dios es un reino de amor, no de temor, es un reino de misericordia, un reino constructivo, no destructivo. Por eso queremos que nuestros corazones y todo el mundo sean conquistados por el fuego del amor de Dios.


Continuamos con la pregunta de las semanas pasadas: ¿Cómo rezar mejor el Padre Nuestro? Y ahora nos detenemos en: "Venga a nosotros tu Reino". Cuando Dios reina en nuestro corazón, reina la paz, porque Reina Su Espíritu de amor y el amor es fuente de paz. El Reino de Dios es un reino de amor, no de temor, es un reino de misericordia, un reino constructivo, no destructivo. Por eso queremos que nuestros corazones y todo el mundo sean conquistados por el fuego del amor de Dios.

Jesucristo vino a instaurar Su Reino (Jn 18,37) y Su Reino ya está en medio de nosotros (Lc 17,21) pero "el Reino de los cielos es como un tesoro escondido" (Mt 13,44). Ya está pero todavía no.... Todavía no todos le conocen, todavía no ocupa Él el primer lugar en todos los ambientes ni en todos los corazones, todavía no le servimos sólo a Él. Por eso pedimos al Padre: "Que la venida de Cristo se verifique en mí."

Por más que buscamos que Cristo reine en nosotros, en nuestras propias vidas constatamos este "ya pero todavía no". Basta ver las veces que pensamos mal de otras personas y hablamos mal de ellas, cuando somos duros en nuestros juicios respecto a los demás, cuando les hablamos con palabras hirientes, cuando nos creemos los poseedores de la verdad, cuando tenemos sentimientos negativos respecto a alguien que nos ha hecho daño, etc. Es que Cristo aún no reina plenamente en nosotros. Cristo reina en mí cuando pienso, quiero, hablo, actúo como Cristo.

El Reino de Dios es Cristo mismo y nosotros queremos que en nuestras familias, en nuestro grupo de amigos, en nuestro trabajo, en nuestra sociedad, nuestra cultura, nuestra vida.... haya armonía, haya amor, que se desarrollen positivamente, que se realicen plenamente, que sean lo que deben ser, es decir, que sean de Cristo y conforme al estilo de Cristo. Por eso le suplicamos a Dios que su reino venga a nosotros. "Todo lo que deseamos para nosotros se lo auguramos a Él" dice Tertuliano y por eso le deseamos: ¡Que venga tu Reino!

Al pedir que el Reino de Dios venga a nosotros, rezamos para que Su gracia crezca, produzca fruto y progrese en nuestras vidas de modo que con pleno sentido podamos decir: "El Señor es mi Pastor, nada me falta."(Sal 22,1) Dios es muy respetuoso de nuestra libertad, es un Rey en espera de acogida, va ocupando el terreno que le vamos abriendo, abarcando poco a poco en todas las realidades de nuestra existencia. Como sucede cuando escuchas un pasaje del Evangelio, que poco a poco va tomando sentido, hasta que se vuelve una convicción profunda para ti, te transforma y se convierte en tu propia forma de pensar y de ser.


¡Qué importante es rezar con pleno sentido! Que cada vez que recemos el Padre Nuestro y digamos "Venga a nosotros tu Reino", seamos conscientes de que lo que estamos pidiendo es:

- Que esté lleno de amor
- Que irradie bondad
- Que encuentre la fuente de la paz
- Que viva en estado de gracia
- Que se aleje el Enemigo de mi vida
- Que yo desaparezca y sólo te busque a ti
- Que no ambicione nada en la tierra, sino sólo la vida eterna
- Quiero pensar como tú, hablar como tú, sentir como tú, actuar como tú
- Quiero amar a todos por igual: a todos
- Quiero perdonar a todos y de todo
- Quiero que reine la misericordia
- Quiero que todos te conozcan
- Quiero adelantar el Reino que me tienes preparado (cfr Mt 25,34)
- Quiero que tú seas mi gran tesoro, lo único que tema perder
- Quiero que mi corazón arda por la misión como el Tuyo
- Dame un corazón manso y humilde
- Ayúdame a vivir el sufrimiento con sentido, como tú
- Dame un corazón puro
- Que seas tú quien viva en mí (cfr. Gal 2,20)

Como vemos, "Venga a nosotros tu Reino" es una gran oración de súplica; Jesucristo nos dijo: "Buscad el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura." Mt 6, 33

Si quieres examinar qué tanto reina Dios en ti, fíjate cómo son tus palabras, tus actitudes con los demás, tus acciones. ¿Se distinguen por la caridad? Si no, es que aún te queda espacio por dejarle a Dios en tu alma. Quien tiene el Reino de Dios en su vida, puede compartirlo; quien está lleno de sí mismo o del espíritu del mal, pues es eso lo que transpira. Donde un cristiano vive el amor, da testimonio de amor y predica el amor, allí se realiza el Reino de Dios. Por eso Pablo VI insistía en que el mundo necesita testigos antes que maestros.

Que la confesión, la recepción frecuente de la Eucaristía y la súplica insistente: "Venga a nosotros tu Reino" nos ayuden a conformar nuestra mente, nuestro corazón y nuestra voluntad con los de Cristo. Que hayamos orado tan bienque luego podamos "Comunicar a los demás lo contemplado" (Santo Tomás), anunciar el Reino que hemos acogido y experimentado antes en la oración.

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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

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Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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