Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

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Felicidades

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7 abr. 2014

Capaces de avergonzarse

Ir a confesarse «es ir a un encuentro con el Señor que nos perdona, nos ama. Y nuestra vergüenza es lo que nosotros le ofrecemos a Él // Autor: SS Francisco


Fragmento de la homilía celebrada el viernes 25 de octubre de 2013, durante la misa celebrada en la capilla de Santa Marta

La gracia de la vergüenza es la que experimentamos cuando confesamos a Dios nuestro pecado y lo hacemos hablando «cara a cara» con el sacerdote, «nuestro hermano». Y no pensando en dirigirnos directamente a Dios, como si fuera «confesarse por e-mail».

San Pablo, después de haber experimentado la sensación de sentirse liberado por la sangre de Cristo, por lo tanto «recreado», advierte que en él hay algo todavía que le hace esclavo. Y en el pasaje de la carta a los Romanos (7, 18-25) propuesto por la liturgia el apóstol, se define «desgraciado». Por lo demás «Pablo ayer hablaba, anunciaba la salvación en Jesucristo por la fe», mientras que hoy «como hermano cuenta a sus hermanos de Roma la lucha que él tiene dentro de sí: Sé que lo bueno no habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer está a mi alcance, pero hacer lo bueno, no. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo. Y si lo que no deseo es precisamente lo que hago, no soy yo el que lo realiza, sino el pecado que habita en mí. Se confiesa pecador. Nos dice: Cristo nos ha salvado, somos libres. Pero yo soy un pobre hombre, yo soy un pecador, yo soy un esclavo.

Se trata de «la lucha de los cristianos», nuestra lucha de todos los días. «Cuando quiero hacer el bien, el mal está junto a mí. En efecto, en lo íntimo consiento a la ley de Dios; pero en mis miembros veo otra ley, que combate contra la ley de mi razón y me hace esclavo». Y nosotros «no siempre tenemos la valentía de hablar como habla Pablo sobre esta lucha. Siempre buscamos una justificación: "Pero sí, somos todos pecadores".
Es contra esta actitud que debemos luchar. Es más, «si nosotros no reconocemos esto, no podemos tener el perdón de Dios, porque si ser pecador es una palabra, un modo de hablar, no tenemos necesidad del perdón de Dios. Pero si es una realidad que nos hace esclavos, necesitamos esta liberación interior del Señor, de aquella fuerza». Y Pablo indica la vía de salida: «Confiesa a la comunidad su pecado, su tendencia al pecado, no la esconde. Esta es la actitud que la Iglesia nos pide a todos nosotros, que Jesús pide a todos nosotros: confesar humildemente nuestros pecados».

La Iglesia en su sabiduría indica a los creyentes el sacramento de la reconciliación. Y nosotros, estamos llamados a hacer esto: «Vayamos al hermano, al hermano sacerdote, y hagamos esta confesión interior nuestra: la misma que hace Pablo: "Yo quiero el bien, desearía ser mejor, pero usted sabe, a veces tengo esta lucha, a veces tengo esto, esto y esto..."». Y así como «es tan concreta la salvación que nos lleva a Jesús, tan concreto es nuestro pecado.

Hay muchos que rechazan el coloquio con el sacerdote y sostienen confesarse directamente con Dios. Cierto, es fácil, es como confesarse por e-mail... Dios está allí, lejos; yo digo las cosas y no existe un cara a cara, no existe un encuentro a solas». Pablo en cambio «confiesa su debilidad a los hermanos cara a cara.

Hay personas a quienes ante el sacerdote «se confiesan de muchas cosas etéreas, que no tienen ninguna concreción»: confesarse así «es lo mismo que no hacerlo. Confesar nuestros pecados no es ir a una sesión psiquiátrica ni tampoco ir a una sala de tortura. Es decir al Señor: "Señor, soy pecador". Pero decirlo a través del hermano, para que este decir sea también concreto; "y soy pecador por esto, por esto y por esto...".

Admiro el modo en que se confiesan los niños.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños (Mateo 11, 25). Los pequeños tienen una cierta sabiduría. Cuando un niño viene a confesarse, jamás dice algo general: "Padre, he hecho esto, he hecho esto a mi tía, he hecho esto a la otra, al otro le he dicho esta palabra" y dicen la palabra. Son concretos, tienen la sencillez de la verdad. Y nosotros tenemos siempre la tendencia a esconder la realidad de nuestras miserias». En cambio, si hay algo bello es «cuando nosotros confesamos nuestros pecados como están en la presencia de Dios. Siempre sentimos esa gracia de la vergüenza. Avergonzarse ante Dios es una gracia. Es una gracia: "Yo me avergüenzo". Pensemos en lo que dijo Pedro tras el milagro de Jesús en el lago: "Pero Señor, aléjate de mí, que soy un pecador". Se avergüenza de su pecado ante la santidad de Jesucristo.

Ir a confesarse es ir a un encuentro con el Señor que nos perdona, nos ama. Y nuestra vergüenza es lo que nosotros le ofrecemos a Él: "Señor, soy pecador, pero mira, no soy tan malo, soy capaz de avergonzarme". Por ello «pidamos esta gracia de vivir en la verdad sin esconder nada a Dios y sin esconder nada a nosotros mismos».
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Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

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Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

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LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

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