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Señor, te doy gracias por todo lo bueno que siempre haces en mi vida. y por todas las fuerzas que me das cuanto siento que voy a caer y saldré derrotado. Tu poder misericordioso me levanta en victoria, porque no hay problema, dificultad o situación complicada que se resista a tu fuerza. Creo firmemente que de Ti me vienen todas las gracias con las que salgo a dar la batalla por la paz y la alegría, porque la esperanza quede sembrada y fija en mi corazón. Gracias por ser el aliento de mi vida y ayudarme a librarme de los peligros que quieren apartarme de Ti. Pongo en tus manos todos mis proyectos y todo en lo que en estos momentos voy a realizar. Amén

Los santos inocentes y la solidaridad de la Iglesia

En la audiencia general del 17 de diciembre, el papa Francisco oró por las víctimas, por sus familias y por la conversión de los violentos: “Quisiera rezar junto con ustedes por las víctimas de los inhumanos ataques terroristas perpetrados en los días pasados, en Australia, en Pakistán y en Yemen. Que el Señor acoja en su paz a los difuntos, consuele a sus familiares y convierta el corazón de los violentos, que no se detienen ni siquiera ante los niños”. // Fuente: Celam

No acabábamos de salir del estupor que nos produjo el secuestro de un grupo de personas en una céntrica chocolatería de Sidney (Australia), a pocos metros de la emblemática Opera House, que concluyó con la muerte de dos rehenes inocentes además del secuestrador; cuando el asesinato de 132 niños y nueve maestros de una escuela militar en Pershawar, Pakistán, tras un ataque terrorista talibán, eclipsaron el entusiasmo y la alegría de quienes nos preparamos para celebrar el misterio de la Encarnación del hijo de Dios. También en la ciudad de Radá, al sur de Yemen, dos coches-bomba cobraron la vida de 25 personas, entre las que se encontraban 15 niñas. Todos estos fatales hechos ocurrieron en menos de una semana.


En la audiencia general del 17 de diciembre, el papa Francisco oró por las víctimas, por sus familias y por la conversión de los violentos: “Quisiera rezar junto con ustedes por las víctimas de los inhumanos ataques terroristas perpetrados en los días pasados, en Australia, en Pakistán y en Yemen. Que el Señor acoja en su paz a los difuntos, consuele a sus familiares y convierta el corazón de los violentos, que no se detienen ni siquiera ante los niños”.

Las víctimas inocentes del terrorismo, que en esta semana han sido mayoritariamente niños y niñas, nos recuerdan el episodio de los Santos Inocentes sacrificados por el rey Herodes, según el evangelio de San Mateo. También eran pequeños que comenzaban a vivir.

En su homilía por el eterno descanso de las víctimas, el arzobispo de Sidney, monseñor Anthony Fisher destacó el heroísmo de las dos víctimas mortales. Una de ellas, la abogada Katrina Dawson, de 38 años, “estaba protegiendo a su amiga embarazada de los disparos”. No salvó una, sino dos vidas.

Esta pequeña luz de esperanza, en medio del dolor que genera la sevicia, es quizás una señal de que no podemos dejar que nos roben la esperanza. “Hay algo más grande que el odio y la violencia, es el amor que trae el Príncipe de la Paz en Navidad”, también expresó monseñor Fisher a los familiares de las víctimas de Sidney. En efecto, la primacía del amor no tiene límites. Más allá de las culturas, las razas y las religiones, el amor es el lenguaje común de la familia humana, y la solidaridad es su principal aliado.

Fue el amor hecho solidaridad, el que evitó actos de intolerancia contra los fieles musulmanes en Australia, durante las más de 16 horas tensas que duró el secuestro del extremista iraní Man Haron Monis. La campaña “I will ride with you”, “Yo te acompaño en este trayecto” o “Eu te dou carona”, promovida por Twitter con el hashtag #illridewithyou, movilizó a decenas de australianos que salieron al encuentro de sus hermanos musulmanes para acompañarlos en el transporte público y en sus rutas, evitando posibles brotes de “islam-fobia”.

La Iglesia también es samaritana cuando sale al encuentro de los que sufren, cuando abandona su zona de confort para acompañar a las víctimas inocentes y a sus familias. Es la “Iglesia en salida” que con insistencia propone el papa Francisco y que, a ejemplo del obispo de Roma, muchos obispos, sacerdotes, religiosos/as y laicos/as de América Latina y el Caribe queremos hacer realidad, porque el “olor a oveja” hace parte de la identidad de la familia cristiana que reconoce, como los pastores de Belén, que Jesús nace entre los más pobres y vulnerables.

Esta edición 54 de Noticelam se sintoniza con las búsquedas de la “Iglesia en salida”. El II Encuentro Latinoamericano sobre Iglesias y minerías, que tuvo lugar en Brasilia; el mensaje de Navidad del obispo de Saltillo (México), monseñor Raúl Vera; el testimonio de monseñor José Luis Azcona, obispo de la prelatura de Marajó (Brasil), amenazado por mafias que trafican con personas; y la preocupación del obispo de Coclé (Panamá), monseñor Urias Ashley, por unas elecciones transparentes y en paz, son una muestra de ello.

También son signos de esperanza los esfuerzos y la creatividad para la evangelización de nuestros pueblos, como se percibe en Seminario para productores de televisoras católicas, promovido por el CELAM-SIGNIS en Aparecida; el nuevo servicio de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos para la comunidad católica de habla hispana, con las lecturas diarias de la misa en español on line; los subsidios que está produciendo la Conferencia Episcopal de El Salvador para el trienio 2014-2017 sobre monseñor Romero; y la página web Navidad 2014 de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Finalmente, nos alegramos con la reelección de monseñor José Luis Azuaje Ayala, obispo de Barinas (Venezuela) como presidente regional de Cáritas América Latina y el Caribe para el período 2015-2019, lo mismo que con los nombramientos del padre Adelar Baruffi como obispo de Cruz Alta, en Brasil; del padre Onécimo Alberton como obispo de Rio do Sul, también en Brasil; y del padre Adelio Pasqualotto, CSI, como vicario apostólico de Napo, en Ecuador.

Agradecemos los 78 años de vida de nuestro papa Francisco. Oramos por él y nos comprometemos a seguir colaborando para que la Iglesia en América Latina y el Caribe sea cada vez más samaritana.


Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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