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Señor, te doy gracias por todo lo bueno que siempre haces en mi vida. y por todas las fuerzas que me das cuanto siento que voy a caer y saldré derrotado. Tu poder misericordioso me levanta en victoria, porque no hay problema, dificultad o situación complicada que se resista a tu fuerza. Creo firmemente que de Ti me vienen todas las gracias con las que salgo a dar la batalla por la paz y la alegría, porque la esperanza quede sembrada y fija en mi corazón. Gracias por ser el aliento de mi vida y ayudarme a librarme de los peligros que quieren apartarme de Ti. Pongo en tus manos todos mis proyectos y todo en lo que en estos momentos voy a realizar. Amén

No poner nuestra esperanza en cosas que hoy están y mañana no

Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco recordó esta mañana, en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa a los santos escondidos, hombres, mujeres, padres y madres de familia, enfermos, sacerdotes que ponen en práctica todos los días el amor de Jesús y esto “da esperanza” afirmó, al tiempo que pidió no poner nuestra esperanza en cosas que hoy están pero mañana no

El papa Francisco recordó esta mañana, en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa a los santos escondidos, hombres, mujeres, padres y madres de familia, enfermos, sacerdotes que ponen en práctica todos los días el amor de Jesús y esto “da esperanza” afirmó, al tiempo que pidió no poner nuestra esperanza en cosas que hoy están pero mañana no

El Santo Padre basó su homilía reflexionando sobre el Evangelio del día que refiere a la casa construida sobre la roca o sobre la arena, recordando que el verdadero cristiano es el que pone en práctica la Palabra de Dios, no basta decir que tiene fe. Por eso, el Pontífice invitó a no ser “cristianos de apariencia”, cristianos maquillados, porque cuando llega la lluvia el maquillaje se va.


Francisco advirtió que no basta pertenecer a una familia muy católica o a una asociación o ser un benefactor, si no se sigue después la voluntad de Dios. Así, el Papa observó que “muchos cristianos de las apariencias” “caen ante las primeras tentaciones”, porque “no hay sustancia ahí”, construyeron sobre la arena.

Sin embargo, hay otros ejemplos. Muchos santos “en el pueblo de Dios -no necesariamente canonizados, pero santos- muchos hombres y mujeres que ponen en práctica el amor de Jesús. Muchos”. Y estos son, explicó el Papa, los que construyen la casa sobre la roca, que es Cristo.

De este modo, el Papa invitó a pensar en los más pequeños, en los enfermos que ofrecen sus sufrimientos por la Iglesia o por otros. También pidió pensar en muchos ancianos que están solos, que rezan y ofrecen. O en madres y padres de familia que llevan adelante con mucho esfuerzo a su familia, la educación de los hijos, el trabajo cotidiano, los problemas, pero lo hacen siempre “con la esperanza en Jesús, que no presumen, pero hacen lo que pueden”, explicó. Son los “santos de la vida cotidiana”, según afirmó el Papa.

Al respecto, el Obispo de Roma invitó a pensar en todos los sacerdotes que no se hacen ver pero que trabajan en sus parroquias con amor, “la catequesis a los niños, el cuidado a los ancianos, a los enfermos, la preparación a los recién casados”. Tal y como recordó el Pontífice, todos los días “es lo mismo”, pero ellos “no se aburren porque en su fundamento está la roca. Es Jesús, es esto que da santidad a la Iglesia, es esto que da esperanza”, subrayó.

A su vez el Santo Padre invitó a pensar mucho en la santidad escondida que hay en la Iglesia, “cristianos que permanecen en Jesús”, y son “pecadores” porque todos lo somos.

Y a veces, alguno de estos cristianos comete un pecado grave, pero se arrepiente, pide perdón y esto es grande: “la capacidad de pedir perdón, de no confundir pecado con virtud, saber bien donde está la virtud y donde el pecado”, subrayó el Papa. Y estos están fundados -prosiguió- en la roca y la roca es Cristo. “Siguen el camino de Jesús, lo siguen a Él”.

Por otro lado, el papa Francisco habló de “los soberbios, los vanidosos, los cristianos de apariencia” que “serán abatidos, humillados” mientras que “los pobres serán los que triunfarán, los pobres de espíritu, los que delante de Dios no se sienten nada, los humildes, y llevan adelante la salvación poniendo en práctica la Palabra del Señor”.

Francisco recordó que “hoy estamos, mañana no estaremos”. Y citando a san Bernardo expresó: “Piensa, hombre, qué será de ti: pasto de gusanos”. “Nos comerán los gusanos, a todos” “si no tenemos esta roca, acabaremos pisoteados”, añadió Francisco en su homilía.

Para finalizar, el Pontífice invitó a pedir al Señor, en este tiempo de preparación a la Navidad, “estar firme en la roca que es Él, nuestra esperanza es Él”. Y recordó que “nosotros somos todos pecadores, somos débiles, pero si ponemos la esperanza en Él, podremos ir adelante. Y esta es la alegría de un cristiano: saber que en Él hay esperanza, está el perdón, está la paz, está la alegría. Y no poner nuestra esperanza en cosas que hoy están y mañana no estarán”.+

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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