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Señor, te doy gracias por todo lo bueno que siempre haces en mi vida. y por todas las fuerzas que me das cuanto siento que voy a caer y saldré derrotado. Tu poder misericordioso me levanta en victoria, porque no hay problema, dificultad o situación complicada que se resista a tu fuerza. Creo firmemente que de Ti me vienen todas las gracias con las que salgo a dar la batalla por la paz y la alegría, porque la esperanza quede sembrada y fija en mi corazón. Gracias por ser el aliento de mi vida y ayudarme a librarme de los peligros que quieren apartarme de Ti. Pongo en tus manos todos mis proyectos y todo en lo que en estos momentos voy a realizar. Amén

¿Son perdonados los pecados olvidados de confesar?

¿Son perdonados los pecados olvidados de confesar?: ¿Esos pecados que no me confesé porque no los recordaba (y no porque los ocultaba) están realmente perdonados?

Pregunta:
Hermanos, quería preguntarles una duda que tuve después de una confesión hace unos días atrás. La cosa es así, al confesarme, no recordé más pecados por confesar. Le dije al sacerdote que no recordaba los otros pecados pero que me arrepentía de haberlos cometido. Me dijo que estaba bien y me absolvió. Entonces, mi duda es, ¿esos pecados que no me confesé porque no los recordaba (y no porque los ocultaba), están perdonados?, ¿debo decirlos en la próxima confesión? Lo que si me dijo el sacerdote, que podía comulgar.

Respuesta:
Es correcto, sí puedes comulgar, porque el pecado SI está perdonado.


Si luego recuerdas algún pecado mortal que se te había olvidado confesar, debes confesarlos lo más pronto posible, no porque no hayan sido perdonados, sino porque se incurre en un nuevo pecado mortal si no se confiesa aquel pecado que se nos había olvidado.

La razón por la que los pecados mortales olvidados se deben confesar posteriormente no es porque no hubiesen sido perdonados o porque se "desperdonan" cuando los recordamos y no los confesamos. Sino porque se comete nuevo pecado al no confesarlos una vez recordados en la medida en que, este no someterlos a la Misericordia Divina, en cierto sentido equivale a un nuevo afecto contrario al Amor de Dios con respecto a ellos.

Digamos que es como si un cajero roba en su trabajo y al paso del tiempo se arrepiente, se confiesa y restituye el dinero que cree que robó, pero después de más tiempo, se encuentra con una pila de billetes que olvidó regresar, y en vez de devolverlos decide quedárselos y usarlos. Del robo original ya se arrepintió y fué perdonado, por lo que esta nueva acción no hace que "regrese" la culpa de la que ya fue absuelto, sino que equivale a un nuevo robo, con todas las consecuencias que eso tiene, aunque físicamente no se extraiga nuevo dinero. De la misma manera, quien recuerda el pecado mortal que cometió y olvidó confesar, y no lo confiesa, de algún modo acepta una nueva actitud de separación de Dios en esa materia grave, lo que constituye un nuevo pecado mortal.

Nos enseña el Catecismo:

1456 Cuando los fieles de Cristo se esfuerzan por confesar todos los pecados que recuerdan, no se puede dudar que están presentando ante la misericordia divina para su perdón todos los pecados que han cometido. Quienes actúan de otro modo y callan conscientemente algunos pecados, no están presentando ante la bondad divina nada que pueda ser perdonado por mediación del sacerdote. Porque "si el enfermo se avergüenza de descubrir su llaga al médico, la medicina no cura lo que ignora" (S. Jerónimo, Eccl. 10,11) (Cc. de Trento: DS 1680).

Vemos claramente que el Catecismo indica que, confesando todos los pecados que se recuerdan, se está presentando ante la Misericordia de Dios todos los pecados que se han cometido.

Así mismo, el Catecismo Mayor de San Pío X nos enseña:

754. ¿Hizo buena confesión quien calló por puro olvido un pecado mortal o una circunstancia necesaria? - Quien calló por puro olvido un pecado mortal o una circunstancia necesaria, hizo buena confesión, si empleó la debida diligencia para recordarlo.

755. Si un pecado mortal olvidado en la confesión nos vuelve a la memoria, ¿estamos obligados a acusarnos de él en otra confesión? - Si un pecado mortal olvidado en la confesión nos vuelve luego a la memoria, estamos obligados a acusarnos de él la primera vez que vayamos a confesar.

Como vemos, el simple olvido tras examen diligente no impide que exista una buena confesión, y, por tanto no hay impedimento para acercarse al Señor en la Eucaristía. Eso no quita que deba confesarse el pecado si se le recuerda después, como lo señala el Catecismo Mayor, lo cual ocurre por la razón antes explicada y no porque el pecado no hubiese sido perdonado.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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