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Señor, te doy gracias por todo lo bueno que siempre haces en mi vida. y por todas las fuerzas que me das cuanto siento que voy a caer y saldré derrotado. Tu poder misericordioso me levanta en victoria, porque no hay problema, dificultad o situación complicada que se resista a tu fuerza. Creo firmemente que de Ti me vienen todas las gracias con las que salgo a dar la batalla por la paz y la alegría, porque la esperanza quede sembrada y fija en mi corazón. Gracias por ser el aliento de mi vida y ayudarme a librarme de los peligros que quieren apartarme de Ti. Pongo en tus manos todos mis proyectos y todo en lo que en estos momentos voy a realizar. Amén

Cuidado con caer en la tentación de la murmuración

San Juan 6,60-69: Sabiendo Jesús que algunos de sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza?»

La profesión de fe de Pedro: "En aquel tiempo, después de oír a Jesús, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?" Sabiendo Jesús que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?" Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". Palabra del Señor


Reflexión del Papa Francisco

Muchos de los discípulos de Jesús comenzaron a murmurar y a escandalizarse. Murmurar y escandalizar. Algunos se alejaron diciendo: «este hombre es un poco especial; dice cosas que son duras y nosotros no podemos… es un riesgo demasiado grande seguir por este camino. Tenemos buen sentido, ¿eh? Vamos un poco detrás y no tan cerca de Él». Éstos, tal vez, tenían una cierta admiración por Jesús, pero un poco a distancia: no entrometerse demasiado con este hombre, porque dice cosas un poco extrañas. Éstos no se consolidan en la Iglesia, no caminan en la presencia de Dios, no tienen el consuelo del Espíritu Santo, no hacen crecer a la Iglesia. Son cristianos sólo con buen sentido: toman sus distancias. Cristianos, por así decirlo, satélites, que tienen una pequeña Iglesia, a la propia medida. Para decirlo con las palabras de Jesús en el Apocalipsis, cristianos tibios.

La tibieza que se da en la Iglesia es aquella de quien camina sólo siguiendo el propio buen sentido, que frecuentemente coincide con el sentido común. Son aquellos que caminan con una prudencia mundana, una tentación para muchos.

Pienso en muchos de nuestros hermanos y hermanas que en este momento, justo en este momento, dan testimonio del nombre de Jesús, incluso hasta el martirio. Éstos no son cristianos satélites: éstos van con Jesús, por el camino de Jesús. Éstos saben perfectamente lo que Pedro dice al Señor, cuando el Señor le pregunta: "¿también ustedes quieren marcharse, ser cristianos satélites?". Le responde Simón Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna". Así, de un grupo grande, se convierte en un grupo un poco más pequeño, pero de aquellos que saben perfectamente que no pueden ir a otra parte, porque solamente Él, el Señor, tiene palabras de vida eterna.

Ir con Jesús, por lo tanto, sin temor, por el camino que Él indica. Recemos por la Iglesia, para que siga creciendo, consolidándose y caminando en el temor de Dios y con el consuelo del Espíritu Santo.

Que el Señor nos libre de la tentación de aquel "buen sentido"; de la tentación de murmurar contra Jesús, porque es demasiado exigente; y de la tentación del escándalo. (Homilía en Santa Marta, 20 de abril de 2013)

Diálogo con Jesús

Señor mío, gracias por el regalo de la vida y por cuidar de mí, haciéndome sentir amado y valioso para Ti. Quiero sentirme que estoy en tu redil, me entrego en tus manos y me siento protegido. Quiero escuchar siempre tu voz, sentirla, practicarla y vivirla porque sólo Tú tienes Palabras de Vida Eterna. Dame la gracia siempre de permanecer siempre fiel y no seguir otros falsos pastores que me encaminan por el odio y la mentira. Quiero ser tuyo, seguir y amarte sólo a Ti. Acercarme con un corazón sencillo y confiado como lo hace una oveja con su pastor. Te reconozco como el enviado del Dios vivo, que provienes de Él y que son una misma cosa. Tú eres el mesías verdadero que has venido a manifestarnos la misericordia y el amor de nuestro Padre. Vienes a enseñarnos el amor y procuras que lo practiquemos. Cuéntame ya entre los tuyos, que siempre pueda seguirte aún en medio de las dificultades del mundo. Confío en tu protección y en tu amor. Amén

Propósito para hoy:

Escribiré un mensaje lleno de caridad a esa persona que se ha alejado de la Iglesia, con la esperanza de que, en nombre de Jesús, pueda convertirse en una semilla de fe en su vida

Reflexionemos juntos esta frase:

"Estamos llamados a vivir cada día nuestro Bautismo, como nuevas criaturas, revestidos de Cristo". (Papa Francisco)

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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