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De María aprendemos la escucha y la oración


Lucas 1,39-45 - Tres palabras sintetizan la conducta de María santísima: escucha, decisión y acción

Amado Jesús, Tú que eres el dador de cosas buenas, ven y ayuda a mi corazón a que tenga los mejores sentimientos, esos que mueven el alma, edifican y dan ejemplo de tu amor. Quiero superar todo reto que se me presente, y para eso necesito de tu compañía. Renueva mi fe, que tenga un espíritu fuerte y valiente y saber llevar las circunstancias complejas de mi vida de la mejor manera, sin perder el control de mis emociones. Te suplico que no me dejes perder la esperanza por construir un mundo mejor alrededor de mí y no dejarme vencer por los problemas que se me puedan presentar. Tú, eres mi Dios, mi protector, mi escudo fuerte, en quien confío y me sostengo porque sólo Tú me haces vivir tranquilo. Amén // Fuente: Píldoras de Fe


Santo Evangelio según San Lucas 1,39-48

La visita de Santa María a su prima Isabel: En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor. María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz" Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Tres palabras sintetizan la conducta de María: escucha, decisión y acción. Palabras que nos muestran también a nosotros un camino de lo que el Señor nos pide en la vida

María sabe escuchar a Dios. Pero atención, no es un simple oír, un oír superficial, sino una escucha basada en la atención, en la acogida, en estar disponible a Dios. No es la manera distraída con la que a veces nos presentamos ante el Señor o ante los demás: oímos las palabras pero realmente no las escuchamos.

María escucha también los hechos, lee los acontecimientos de su vida, observa la realidad concreta sin quedarse en la superficie de las cosas, va a lo profundo para comprender el significado.

Y esto también vale para nuestra vida, escuchar a Dios que nos habla y escuchar la realidad cotidiana, prestar atención a las personas y a los hechos porque el Señor está en la puerta de nuestra vida y llama de muchas formas, pone señales en nuestro camino y nos da la capacidad de verlas.

María y su firme decisión. María no se deja arrastrar por los acontecimientos, no evita la fatiga de la decisión. En la vida es difícil tomar decisiones, a menudo solemos aplazarlas, dejamos que otros decidan en nuestro lugar, preferimos dejarnos arrastrar por las situaciones, seguir la moda del momento; muchas veces sabemos qué es lo que debemos hacer, pero no tenemos el valor o nos parece muy difícil porque significa ir a contracorriente.

María va a contracorriente, ella escucha a Dios, medita e intenta entender la realidad y decide confiar totalmente en Dios.

María va pronto a la acción. María, a pesar de la dificultad, de las críticas que va a tener por su decisión … no se para ante nada. No tiene prisa, no se deja llevar por la situación, ni por los acontecimientos. Pero cuando tiene claro qué es lo que Dios le está pidiendo, lo que debe hacer, no duda, no pospone, actúa rápidamente.

A veces nosotros nos detenemos en la escucha, en la reflexión de lo que debemos hacer, tal vez tenemos clara la decisión que debemos tomar, pero no damos el paso a la acción.

Y sobre todo no nos involucramos "rápidamente" para ofrecer nuestra ayuda a los demás, nuestra comprensión y nuestra caridad (Fiesta de la visitación de María a su prima Isabel, 01 de Junio de 2013)

Oración de Sanación

Mi Señor, me despierto acompañado sintiendo tu presencia poderosa que me hace sentir alegre y lleno de vida. Me presento con un corazón abierto y dócil a tu Palabra para permitir la entrada de tu bendición.

Me gusta alabarte y darte gracias por cómo vas trabajando poco a poco dentro de mi alma y me vas ajustando a tus modos de amar y que me hace vivir el día en plenitud y confianza.

Tú Eres mi escudo y mi fortaleza, te manifiestas milagrosamente en cada acto de amor de mi día a día, así como lo hiciste con María, tu Santa Madre, quien se dejó llevar por todas tus inspiraciones.

De María quiero aprender a ser dócil a tu Palabra, a vivir la escucha y la oración, a dejarme guiar por tu luz santificadora y ser un servidor fiel; pues ella es la gran servidora, la cumplidora fiel de tus mandamientos.

Señor de mi vida, ven y transforma mi corazón, que sea como el de María, un servidor que vence sus egoísmos sale de sí mismo, de sus comodidades y apegos, para servir a los que necesitan de tu palabra sanadora.

Gracias por habernos regalado a una Madre tan digna de Ti, por su amor maternal y por todas las bendiciones que a través de ella nos manifiestas. En ella podemos ver la mejor modelo de discípulo de tus obras, siempre atenta, confiada, generosa.

Como María, yo también quiero también decir: "Hágase en mí según tu Palabra". Como ella quiero estar dispuesto a auxiliar a mi prójimo en momentos de necesidad.

Gracias por sanar mi corazón a través del ejemplo de María, porque con sus actos de amor y de servicio, puedo encontrarme con la abundancia de tu bendición. Amén

Frase de reflexión:

"Para que Jesús sea el centro de nuestra vida, es necesario ponernos en su presencia ante el Sagrario". Papa Francisco

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
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